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Reality sucks

El enemigo invisible

Hoy volvía a mi casa después de la jornada del cafelito o laboral, ya que los viernes en la empresa somos dos gatos y allí se toma mucho pero que mucho café e iba en un vagón relativamente lleno, es decir, había cuatro o cinco personas de pie junto a las puertas y en las zonas de asientos, se podían ver huecos vacíos. El Elegido era uno de los que estaban junto a la puerta, pero sentado, que conoce el punto exacto en el que para el tren y ya me aseguro de estar junto a la puerta para acceder el primero y pillar uno de esos asientos, mucho más convenientes para poder salir por patas al llegar a Utrecht. regresando al asunto, que me difumino como siempre, iba allí eescuchando mi audiolibro y mirando a mi alrededor, todo el mundo (o casi todo el mundo), iba en su propio mundo y escuchando algo con auriculares bluetooth de los conocidos como verdaderísimamente inalámbricos (o true wireless en lenguas bárbaras). Esos son los que no están conectados uno al otro y por consiguiente, en realidad es como tener dos auriculares separados pero que por medios mágicos y maravillosos, contactan y se hablan entre ellos y funcionan como uno. De vez en cuando noto que los míos tienen alguna dificultad, sobre todo el que podemos llamar esclavo y que es el que sigue al principal (en mi caso, el que va en el orejote izquierdo) y como que cambian de canal. Sucedió uno de esos eventos y por curiosidad, abrí la configuración del bluetooth del telefonino para mirar la cantidad de redes que había a mi alrededor y que según la norma de esta tecnología, todos deben estar a un radio de diez metros de mí, o sea, diez metros hacia delante de mi en el vagón y diez por detrás de mí. Aluciné cuando la cantidad de redes adicionales a la mía que encontró era de cuarenta y siete, que si suponemos que casi todo son de esos verdaderísimamente inalámbricos se convierten en noventa y cuatro redes bluetooth en aquel lugar del universo y en ese momento. Se han hecho muchísimos estudios sobre las redes inalámbricas y lo sanas o dañinas que son pero me pregunto si es lo mismo estar expuesto a una red o a casi cien a tu alrededor y eso en un tren que no va lleno, que en hora punta, seguramente tienes el doble de redes conectadas en tu entorno.

Quizás estamos dramatizando un montón lo del virus ese y deberíamos preocuparnos más por esas otras cosas que consideramos seguras e igual no lo son. Recuerdo que de cuando en cuando venía al cine un julay que se levantaba cuando iba a empezar la película y decía que tenía no-sé-qué alergia a las radiaciones y pedía a la gente que apagase sus teléfonos por completo, algo que por supuesto nadie hacía. Ese chamo, si se mete en el tren que me llevaba a casa, muere como una rata, porque a las cien redes bluetooth hay que añadir todos los teléfonos de un radio aún mayor buscando redes güí-fí y esos mismos teléfonos conectados a redes de telefonía usando el 3G o el 4G. O sea, que si se pudiesen convertir en hilos físicos todas las redes que estaban a nuestro alrededor, probablemente habría una enredina de escándalo y allí no podríamos movernos. Y ahora llega el 5G, del que nos hablan de lo maravilloso que es y de como los chinos van a poder saber hasta lo que piensas antes de que tengas el pensamiento y lo que nunca comentan es que para crear esa nueva red, el número de antenas de telefonía móvil se tiene que prácticamente duplicar, ya que la distancia entre antenas tiene que ser mucho menor. O sea, que estaremos expuestos a una cantidad ingente de radiación. Todo esto lo iremos acumulando y dentro de un par de décadas seguro que tenemos toda una nueva familia de enfermedades que se descubrirán cuando ya sea muy tarde para hacer algo.

Por sulaco

Maximus Julayus

Una respuesta a «El enemigo invisible»

Pensé que era el titulo de una pelicula, palabra…
Si, estoy muy de acuerdo en todo, por eso cada vez me tengo que esforzar mas en no pensar en cosas como esas, el cambio climático y demás, por mis nietos, los pobres no se darán cuenta por que le pasará a todo el mundo, pero la verdad es que dan ganas de apearse de esta vida incluso en marcha..
Salud.

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