El museo arqueológico y paseando por debajo de Nápoles

El relato comenzó en Viaje a trompicones a Nápoles

Después de llegar a la pensión tras un viaje épico, llegaba la hora de hacer turismo. Primero me acerqué a la Piazza Dante para comer algo en el Vaco è Press que me habían recomendado en la pensión. pillé una pizza margarita y un refresco y cuando la cajera me dijo que eran dos leuros y medio pensé que le había dado una bajona por el reglote o algo parecido ya que el precio era de ciencia ficción, sobre todo en base al tamaño considerable de la pizza. Con el tripote lleno me acerqué al Museo archeologico nazionale di Napoli, el cual está muy cerca y sirve para ilustrar a los incultos como yo antes de ir a ver Pompeya. El museo es enorme y tiene una colección bestial con las cosas más interesantes que han encontrado al escarbar o excavar en Pompeya y Herculano, aunque también hay más cosas. Me fascinaron algunos de los mosaicos, las cosas de la Casa del Fauno, las estatuas y la fabulosa Collezione Farnese. El lugar requiere de horas para verlo todo y aún así, llega un momento en que te saturas. Vistas las cosas que han encontrado, te sorprende la alta calidad de vida que tenían en la ciudad y que la hace muy parecida a la de hoy en día solo que sin dispositivos mágicos y maravillosos de la compañía de la manzana mordida.

Cuando salí del museo, unas horas más tarde, bajé por la Via S. Maria di Costantinopoli y husmeé en el patio interior de la Accademia delle Belle Arti, ya que esta es una ciudad en la que los edificios siempre tienen su gran patio interior y algunos son fantásticos. Mi destino era la Via dei Tribunali, calle en la que están gran parte de las iglesias y lugares interesantes para ver y que tiene muchísima actividad.

Entrando a la Napoli Sotterranea

Entrando a la Napoli Sotterranea, originally uploaded by sulaco_rm.

En ese momento ya llovía y opté por hacer la excursión de Napoli Sotterranea en donde durante una hora y veinte minutos desciendes a cavernas artificiales que se hicieron desde los tiempos romanos y que se usaban para extraer los materiales con los que se construía en la superficie, fueron cisternas de agua de los edificios y también el refugio de los napolitanos durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Bajo Nápoles

Bajo Nápoles, originally uploaded by sulaco_rm.

Hice la visita en italiano y fue muy interesante por lo que aprendes y por el lugar en si mismo, realmente curioso. Aparte de bajar a cuarenta metros bajo la calle, también se visitan los restos empotrados en un edificio de Il teatro Greco-Romano y que jamás de los jamases encontrarías por tu cuenta y el minúsculo Museo della Guerra que es más bien una broma ya que son un par de uniformes y poco más. Aún así, el conjunto es muy entretenido. La parte de los restos del teatro Greco-Romano es alucinante porque los encontraron como parte de un edificio y de manera casual. Aún más increíble es cuando te llevan a un piso en un bajo a verlos y la chama que vivía allí tenía una taberna oculta en el sótano que no debería existir. Se mueve la cama y aparece una escalera para bajar a una zona del teatro en la que la mujer puso su taberna ilegal. Totalmente flipante.

En otro piso que también tiene restos del teatro el vecino de la primera planta decidió ampliar su casa y al tumbar una pared para abrir una puerta apareció en el espacio del piso inferior. Este tipo de cosas solo pasan en países exóticos como Italia. En el mismo lugar, aprovecharon el edificio para poner una exposición de portales de Belén, solo que en Nápoles es más bien portales de lo que sea, ya que no tienen que ser religiosos y hay una calle completa de tiendas en las que se venden todo tipo de figuras. El detalle de los portales que hacen es increíble.

Al salir, seguía lloviendo y ya comenzaba a ser tarde así que opté por ir directo al Duomo o la Basilica di Santa Restituta y en donde tienen la sangre esa de San Genaro que se licúa todos los años para gran emoción del populacho. Más espeluznante es el ánfora con los huesos del colega que tienen bajo el altar, reconvertido en osario para otra de las habituales muestras morbosas a las que nos tiene acostumbrado la iglesia de los presuntos tocadores de niños.

Al salir, opté por regresar por la calle Spaccanapoli, la cual en realidad es una colección de pequeños tramos con distintos nombres que atraviesa el centro histórico y que es el límite entre varios barrios. Dejé la cámara (que no usé en la calle y con la que hice poquísimas fotos) en la pensión y me fui al Quartieri Spagnoli, cerca de la estación de metro Toledo y de hecho, fui en ese medio de transporte para ahorrarme algo de lluvia. Mi destino era la Trattoria da Nennella, otra sugerencia en la pensión que resultó toda una experiencia. Es un sitio muy básico, económico y con buena comida y muy popular entre locales y turistas. Tienen dos menús, el completo con antipasto y el completo senza antipasto. El primero vale quince leuros y el segundo doce. Elegí el primero y casi reviento. El plato de antipasto ya era una cena para mí que soy bulímico noréxico de los cojones y a eso le tuve que añadir la zuppa di lenticchie de primero, la mozzarella impanata de segundo con Funghi trifolati de acompañante y un par de mandarinas de postre. Lo de la mozzarella es flipante, no sabe a nada de lo que puedas haber probado en tu vida fuera de esa ciudad. Cuando salí de allí tuve que caminar hasta la pensión porque estaba que reventaba y de hecho, nada más llegar me metí en el baño a jiñar algo de la comida anterior porque pensé que reventaría. Después le mandé un mensaje al Rubio anunciándole que seguramente al día siguiente daría a luz a una nueva criatura en este mundo, ya que si hay algo que tenía claro es que todo lo que entra tiene que salir y en mi caso, sale debidamente procesado y elaborado como mierda de tipo 3, según la escala de la mierda de Bristol, esa que ya hemos explicado anteriormente.

Habiéndome levantado a las cuatro de la mañana y después del tute, estaba más muerto que vivo y como al día siguiente quería aprovechar la jornada, caí muerto en la cama hasta el día siguiente.

El relato continúa en Ronda de iglesias y arte en el centro de Nápoles

Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. Sigo sin entender donde eres capaz de meter toda esa cantidad de comida en ese cuerpecito…¡ lo de la mozzarella tiene una pinta que apetece solo con leerlo!

Los comentarios están cerrados.