El yelmo

El yelmo

El yelmo, originally uploaded by sulaco_rm.

Aunque puede existir quien cree que lo cuento absolutamente todo, discrimino y filtro un montón y las cosillas que llegan hasta el lugar en el que Nada es lo que parece son un porcentaje pequeño. En esa pila de sucesos y eventos desconocidos tenemos las aventuras de un becario que enviaron desde el país del sol amarillo hasta Holanda por un año y que compartió el despacho conmigo. Si hubiese desatado mis dedos sobre el teclado, el hombre habría acabado con una categoría exclusiva dedicada a él ya que su paso por la tierra de los tulipanes y las vacas fue épico.

Hoy estaba mirando las fotos que tengo en un álbum en flickr llamado Auto Sync y que recibe todo lo que se sincroniza desde mi dispositivo mágico y maravilloso y salté a la más antigua y me encontré con el yelmo que decora esta foto. Un buen día el chamo que estaba por aquí de becario apareció con el trasto este y estaba emocionado hasta las lágrimas. Se pasó el día poniéndoselo y asombrando al populacho, aunque cuando nos quedamos muertos y se nos cayó la tensión al suelo fue cuando nos dijo que se había gastado doscientos leuros en ese trasto de metal inútil, que ni siquiera tiene pantalla táctil ni funciona con el androitotorota. Cuando regresó a su país, no lo pudo meter en la maleta porque era enorme y pesado y lo tuvo que mandar por mensajería y estoy seguro que le tuvieron que cortar un huevo para pagar la factura.

Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. Si le hizo tanta ilusión, bien valía la pena. La felicidad no tiene precio, para todo lo demás, incluída la aduana, MasterCard.

Los comentarios están cerrados.