Es así

El otro día tuve un ramalazo de realidad de esos que nos dan muy pocas veces y llegué a la conclusión de que elijo a mis amigos entre otras muchas cosas cuando son gente totalmente opuesta a como yo soy. La gente que se me parece demasiado me produce urticaria y una alergia extrema y mantengo las distancias tanto como puedo. Mirando a mi más-mejor amigo, el Rubio, creo que lo único que tenemos en común es que somos alcohólicos conocidos y nos gusta la cerveza. Por lo demás, en todo lo demás raramente coincidimos con la misma opinión. Seguramente por eso ha aguantado tantos años en el más cercano de los círculos de confianza, porque tenemos tan poco en común y ninguno de los dos concibe el manipular al otro para moldearlo a su antojo y por eso, seguimos teniendo la misma fascinación enfermiza que en el año 2000 cuando nos conocimos. De cuando en cuando hace recuento de los caídos y me pregunta por ellos convencido de que sigo manteniendo el trato. Se lo he explicado un centenar de veces pero sigue sin captar que un día, con o sin motivo específico, en algún lugar putrefacto de mi cabezón se enciende una luz que indica que esa amistad ha llegado a su límite, que no hay nada más que se pueda extraer de la misma o que yo pueda aportar y en lugar de dejarla morir poco a poco como prefiere la mayoría, corto por lo sano. Mi sistema es bruto pero efectivo y nos ahorra a las dos partes un tiempo que podemos aprovechar para asuntos mejores. El Moreno, otro que de siempre ha flipado con el corte limpio y me ha criticado durante un montón de tiempo por hacerlo, de repente decidió adoptarlo como el sistema que mejor se ajusta a sus amiguitos del CaraCuloLibro, mundillo en el que tiene un perfil especializado para su afición a la fotografía de aves y en donde la gente puede ser muy dañina. El hombre ya se ha topado con varios garbanzos negros y después de fracasar con el buen rollito y las buenas maneras, decidió hacerme caso, cegar los caminos que ya daba por perdidos y ahora el cabrón poco menos que me dice que eso yo lo aprendí de él. 

Cosas así, que no vienen a cuento y que uno ni sabe de dónde vienen o a dónde van son las que se me ocurren en los días en los que no tengo ni idea de lo que quiero contar. 

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Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. No, no vienen a cuento, ¿O si?
    No se, cada quien es como es, reconozco que el tuyo es un sistema expeditivo, rápido y eficaz, pero sin entrañas, sin sentimientos, parece que hablas de una mercancía, o al menos eso parece, en cualquier caso yo no lo haría nunca porque no creo que una amistad se termina como dices, tampoco entiendo lo de que no da mas jugo, ni que se tengan amistades para sacarles el jugo, en fin, que yo no pienso de esa manera, una amistad puede estar un tiempo en modo pausa, años, pero un buen día se anima de nuevo, es como cuando uno lleva 20 años sin ver un amigo, incluso un familiar y al cabo de un rato de charla pareciera que el tiempo no ha pasado, en fin, para eso son los colores, para los gustos 🙂
    En cualquier caso, que conste que no creo que actúes como dices con un amigo de verdad, no, no me lo creo, ya se que te importa un coño lo que yo piense, pero a mi si… 🙂
    Salud

  2. Comparto un poco la actitud de los dos: Soy partidaria de cortar por lo sano y sin explicaciones innecesarias, pero también creo que esas relaciones que se cortan así, no eran de amistad real. Las amistades reales generalmente se cuentan con los dedos de media mano, pero son para toda la vida.
    A los conocidos…. sin piedad, no se pierde su tiempo ni el mío.

  3. Bueno, yo creo que en realidad no es tan radical, yo aguanto dos o tres cosas que no me gustan y a la siguiente pues voy con el hacha y corto sin mas explicaciones y eso es lo que creo que hace Sulaco, vamos, no creo que a la primera diga se acabó.
    Por cierto, me he acordado de ti esta S. Santa. Estoy disfrutando de unos pasteis de nata que no consegui comprar en la pasteleria de Belem, pues la cola era interminable, pero que lo hice en otra.

  4. Genín, el otro día visitaba a mi profesora de lengua española y literatura de la época en la que fui al instituto, que casualmente es la única persona del equipo docente que recuerdo de esos cuatro años y le confirmaba que fuera de la gente de mi círculo de confianza, no recuerdo el nombre o la cara de ninguna otra persona en ese centro, incluyendo alumnos, con lo que si alguno se cree que una purriada de años más tarde viene y seguimos manteniendo la conversación que tuvimos en su época, lo tiene crudísimo.

    En la familia, lo mismo, hay primos, primos segundos, tíos y similares de los que no recuerdo ni recordaré jamás su nombre.

    Montse, no estoy seguro que aguante dos o tres cosas. Es más bien la sensación de que el ciclo ha concluido y no merece la pena estirarlo, así que lo cierro. Igual no pasa nada, pero precisamente por eso sé que ha concluido. Si hay movidas, quiere decir que aún hay espacio para maniobrar y crecer.

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