Esas malas bestias que te muerden las pezuñas para comer

Seguro que todos se acuerdan de ese comentario de Virtuditas en el que ensalzaba esos peces que tus metes las garras negras de los pies en una pescera o en una pequeña piscina y ellos te limpian esos cueros y esos pellejos porque al parecer eres lerdo e intelectualmente no-desarrollado y no conoces la piedra pómez ni tantos otros sistemas que hay para tener tus pezuñas como se merecen y no como esas garras de cernícalo que tanto te emocionan, que yo recuerdo a la suegra de un colega, que por circunstancias de la vida coincidió conmigo en un día de turismo en los Países Bajos y como era en verano venía con sandalias y yo flipaba con aquellos seis centímetros de pellejos agrietados, que es que parecía que llevaba unas playeras Naiki Pachanguera de cienes y cienes de leuros y se las habían empotrado en la pezuña en carne viva. Pues bien, para que Virtuditas se revuelque de gusto aquí tenemos a una banda de peces esperando que yo metiera el pie en el agua de esa piscina natural en el parque Nacional de Erawan para darse un festín y reconozco que no entré, que decidí ir a una de las otras seis piscinas porque los pavos que lo intentaban, lloraban como poseídos por un virus truscolán y podemita. El tamaño de cada uno de esos adorables pececillos puede ser de unos veinte centímetros o más y mira que bien salieron en la foto, que estaban en la mismísima superficie para atacar tu cuerpo tan pronto como entra en el agua y no es que te muerdan las piernas, te muerden por todos lados, les da igual, ellos lo que quieren es un cacho de piel. Claro, como los tailandeses y sus hembras se bañan con ropa, bien vestiditos, cuando pillan a un occidental los peces se requete-chiflan con la cantidad de superficie disponible para morder. Mira lo gordos que están los joputas. Supongo que con el virus truscolán y podemita se habrán quedado famélicos y se habrán vuelto caníbales de su propia raza, que en aquellas piscinas no había ningún otro tipo de pescado.

Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. Hombre, si fueran unos lindos pececillos de colores, chiquiticos, todavía, pero yo no me pongo al alcance de esas ratas con escamas ni de vaina!!!
    Salud

  2. La leche!!! vaya tamaño! ni de coña dejo yo por placer que me muerdan esos bichos!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.