Ese día que no fui


Nunca pensé que volvería a celebrar con alegría el trabajar desde mi keli pero tras una semana en la oficina, este último día de la semana en la keli me ha venido de perlas, aislado del resto, concentrándome quizás mejor y hasta pajariando, que me puedo llevar el portátil a la keli de los vecinos y tomarme allí el cafelito y técnicamente estoy trabajando, como cuando tengo la olla a presión haciendo unas alubias con chorizo. Lo mejor, mejor de todo fue levantarme sin alarma, más tarde y poder ir a correr por la mañana, que lo de correr de tarde a mí me mola muy poco. Por otra parte, parece que la chamba es lo mejor para quedarte en sesenta y tres kilos, que estoy chupadito y estancado en esa cantidad, que está en la parte muy baja de mi zona normal, que ya llegando a los sesenta y dos ya me mandan la foto bendecida de leidiDí. Lo raro es que comer, como, que igual que siempre corro de la misma manera, a la misma velocidad, lo de comer es muy estable en mi caso y las cantidades varían poco, con lo que debo estar jiñando más o sudando más porque de otra forma el papeo no puede desaparecer del contenedor que lo contiene.

Tras una semana en pausa, hoy regreso al cine y mañana regreso a cierta película que he visto treinta y ocho veces y que ya hecho un montón de menos. Además, siguiendo con las buenas noticias, hoy mis redes de bocadillo alrededor de mis parras capturaron un cuervo y me aseguré de provocarle un gran estrés y un terror infinito y para cuando consiguió soltarse, ya sé que ese no vuelve en la puta vida a mi jardín, que los cuervos aprenden y cuando me vio salir con el cepillo para darle una manta de cepillazos, en seguida se puso histérico, logró soltarse de la red y huyó, dejando atrás mis uvas, que ya cogí dos kilos para hacer mermelada y mañana planeo coger otros dos y mis manzanas están enormes y preciosas y listas para recoger y hacer una tarta épica y legendaria.

En fin, que no me voy a liar más, que me voy al cine, a ese lugar que añoro tantísimo, aunque la de hoy tiene pinta de peli con poca puntuación, pero me da igual.


Una respuesta a “Ese día que no fui”

  1. Ya ves que el pobre cuervo tiene buen gusto, ahora tendrá que ir al sicólogo de cuervos para tratarse del terror que le produjiste al pobre bicho, y hasta a lo mejor te pone una demanda 🙂
    Salud

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