Friends

Vamos a cambiar de género y de la ciencia ficción saltamos a la comedia y hoy tenemos seguramente mi telecomedia favorita de todos los tiempos pasados y presentes y una que, si pagara para tener los canales de televisión, la vería cuando la estén dando, que recuerdo que en algún momento de un pasado muy lejano en el que yo vivía en Hilversum, ponían los episodios en los Países Bajos por la tarde y yo sincronizaba mi vida para no perderme ninguno. Se trata, como no, de Friends, que yo creo que si en España la hubieran titulado truscoluña no es nación, habría sido mucho más popular pero al final le dejaron el título en inglés.

Si nunca has visto un episodio, debes ser un extraterrestre. Básicamente, esta serie, a lo largo de diez temporadas fantásticas, sigue las vidas de seis amigos que viven en Manhattan y que más que laburar, se pasan todo el puto día en alguno de los apartamentos o en un café llamado Central Perk en el que hay un camarero friki y en el que al final, una de las pavas cantaba unas canciones horrendas y estremecedoras con las que te partías de risa. La serie funcionó por la química entre los seis, es tan real que resulta difícil saber a ciencia cierta si están actuando o si simplemente ponen las cámaras y los graban mientras están juntos. En diez temporadas hubo tiempo para mucho y para infinidad de actores secundarios que también resultaban fantásticos.

Esta es la mejor representación televisiva de la gente soltera y de sus movidillas, sus miedos, sus pasiones y casi todo lo demás. Al ser una comedia familiar, lo único que faltó fue las chingadas, que no se pueden poner en la tele. Algunos episodios, como las celebraciones de Acción de Gracias eran épicos. De entre los actores secundarios que más aparecían, mis favoritos fueron el mono de Ross y Tom Selleck, que se enrollaba con Monica. La serie acabó en el año 2004 y todavía se recuerda como si fuera anteayer. El último episodio fue un evento universal que vieron en toda la galaxia. Cuando hacían flashbacks a la vida pasada de los protagonistas en el instituto, esos episodios eran para tirarte al suelo de risa y revolcarte en tus propios meados. Esta es una serie a la que el paso del tiempo no le afecta y si tienes ganas de echarte unas risas, cualquier episodio vale.

Esto es arte y cultura del siglo en el que estamos y del anterior y engancha por igual tanto a los Orcos como a los sub-intelectuales con GafaPasta.

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Categorizado como Series TV

Por sulaco

Maximus Julayus

1 comentario

  1. Yo supe de lo buena que era, pero no la seguía asiduamente, si que vi algún capitulo y en el recuerdo me ha dejado buen sabor de boca… 🙂
    Salud

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