La complicada marcha hacia el Sur


El cambio de escenario que sucedió el día que me desperté en Utrecht y me acosté en Gran Canaria, fue ligeramente complicado, comenzando con el tiempo, que estábamos con seis grados bajo cero y con algún tipo de huelga de los empleados de las empresas de guaguas que me obligó a caminar desde mi casa hasta la estación de tren con esas temperaturas y arrastrando la maleta, que tendrá dos ruedas, pero sigue siendo una maleta. Mi vuelo era a primera hora de la tarde, pero como el aeropuerto de Ámsterdam Schiphol es el aeropuerto oficial de las aerolíneas tercer y cuartomundistas, tenía que estar allí cuatro horas antes, así que me levanté temprano para preparar las últimas cosas y pasadas las nueve y cuarto de la mañana salía de mi casa y comenzaba el kilómetro de marcha hasta la estación de tren del barrio, visto que el panel de la parada de guaguas anunciaba una para media hora más tarde que igual se cancelaría como sucedió con la anterior. Llegué a la estación, pillé el tren hasta la estación central de Utrecht y allí cambié a otro hacia el aeropuerto, ruta que también estaba con menos trenes de lo habitual por mantenimiento en la red o algo así, que los fines de semana son siempre propensos a esos dramas. El tren se petó como el Bangalore expréss, aunque uno que se conoce estos dramas, prefirió quedarse cerca de la entrada en los asientos abatibles, que lo de arrastrar la maleta a la planta superior o a la inferior no mola, como después comprobé cuando llegábamos al aeropuerto y un montón de gente trataba de subir y bajar por ambas escaleras con sus maletas, bolsos y demás.

Una vez en la estación de tren del aeropuerto, hice las últimas compras y fui a facturar la maleta. Volaba con transavia y como ellos son una empresa de la KLM, facturamos en su terminal con las máquinas automáticas, que ya no hay que aguantar al panoli que te mira de malos modos. Ahora es un ordenador, sin sentimientos, que pesa tu maleta y si te pasas te manda a un mostrador a que pagues y regreses con un código QúeRre que demuestre que lo has hecho. Antes de facturar en esa máquina tienes que imprimir tus propias cintas para la maleta en otra máquina, ponérselas tú mismo a la maleta y básicamente hacer todo el trabajo y tú, sin formación alguna, sin cursos avanzados y sin leches así, lo logras, igual que pagas en la caja del supermercado sin empleado o sacas dinero en un cajero automático y que nos recuerda que hay muchos trabajos que en realidad los podía hacer un mandril con una mano y mientras se quita las pulgas de los güevos con la otra. Con mi maleta preparada, la puse en la máquina, escaneé mi tarjeta de embarque que tenía en el telefonino, la máquina reconoció que había pagado por el peso adecuado, me dijo que me despidiera de la maleta y se la llevó y me dio un comprobante.

Después busqué el acceso al control de INseguridad, que es en donde están los problemas y la cola era como de media hora, quizás cuarenta minutos, pero nada como las colas de seis y siete horas de otros días. Hice la cola y como siempre, flipé con las máquinas que tienen, que no te hacen sacar nada de los bolsos de mano y pese a eso hay colas porque la gente tarda minutos y minutos en quitar todos los objetos que llevan encima y ponerlos en una caja. Si les cobraran un leuro por minuto irían super-híper-mega espabilados. Yo para cuando llego a ese control, mi chaqueta, en sus bolsillos, tiene todo lo que llevaba en los bolsillos y más y tardo quince segundos en ponerla en una caja y seguir pa’lante.

Con el control de INseguridad ya listo, entré en el aeropuerto y busqué mi puerta de embarque, aunque todavía faltaban como tres horas para que saliera el avión. En un punto determinado la cambiaron y como no anuncian nada, cuando me pareció raro que nadie se acercara, me acerqué a un panel y vi el cambio y fui a la nueva. Allí fue llegando la gente, poco a poco y como siempre, ofrecieron facturar gratuitamente equipaje de mano porque el avión iba lleno y en cabina al parecer no hay espacio suficiente. A la hora especificada, comenzó el embarque y ahora transavia ha mandado a tomar por culo a la gente con niños y en su lugar, los primeros en entrar son los que han pagado un extra para acceder. Después los que llevan niños y después el resto. Ya en el avión, me apalanqué en mi esquinita a esperar que entrara todo el mundo, que se sentaran y demás, que el embarque es siempre una operación lentísima. Con todo el mundo dentro, el piloto soltó el freno de mano y tiramos pa’lante. Llevábamos media hora de retraso pero el piloto nos dijo que recuperaríamos el tiempo por llevar viento de orto. Tras el despegue, me desconecté del universo y ya pasé el vuelo viendo mis series y jugando mis juegos, aunque comenzaba a notar que la caminata con el frío hasta la estación me pasaba recibo y tenía los previos de un resfriado y no ayudaba que el avión lo tuviesen a una temperatura bastante baja.

Al llegar al archipiélago, pasamos por encima de Lanzarote, que es algo que creo que no me había sucedido nunca y también pegados a Fuerteventura, así que hice algún vídeo por ahí. Tras aterrizar en Gran Canaria, no nos asignaron pasarela sino que nos pusieron en pista y fuimos a la terminal en guaguas. La gente se mata para salir los primeros y después se maman la espera en la guagua, que ahora en dos de esas meten a ciento ochenta personas y su equipaje de mano. Nuestras maletas tardaron como media hora en salir, pero es que el aeropuerto de Gran Canaria estaba al doscientos por ciento de capacidad, la mitad de los aviones del universo parecían estar allí a esa hora. Cuando por fin llegó la mía a la cinta, la pillé y me fui a la guagua. Había una cola para subirse gigantesca pero vi llegar otra que oficialmente no es directa y me subí en esa, que me deja más cerca de la keli de mi madre y además, como se va al momento, es que llega antes que la otra haciendo cuatro paradas por el camino. Por ahí el resfriado ya era oficial.

Y así llegué a Gran Canaria y aunque con resfriado, eso no me impidió ir a la playa o seguir corriendo o incluso ir a bucear.

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3 respuestas a “La complicada marcha hacia el Sur”

  1. Pero ahí no tenían esos controles que no te tienes que quitar las cosas, que pasas por un escaneo corporal y listo?

  2. Tampoco te impidió ese resfriado incipiente estar zampándote heladitos de los buenos para dar envidia … 🙂
    Salud

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