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La ruleta de los números ha vuelto a girar

Cuando en el otoño pasado se cumplía Un año sin el tradicional cambio de número muchos pensaron que les había dado la espalda y los ninguneaba, ya que igual que la gente espera los anuncios de los centros comerciales para saber que es la Navidad, todos cuentan con recibir un correo, eSeMeSe o Güatzap para confirmar que han pasado el corte y un año más continúan en la lista que distingue a aquellos que son mis contactos. En realidad, la falta de ofertas interesantes y mi dominio manteniendo los diversos círculos de confianza que tengo fueron los que me llevaron a ese callejón con salida.

La semana pasada, cuando celebraba los Tres lustros con el Rubio, este me decía que hay un par de nuevas compañías con buenas ofertas y pasábamos un rato mirándolas al día siguiente desde nuestros respectivos trabajos. Ciertamente, hay un puñado de nuevos candidatos pero solo uno resultaba interesante ya que la red que parasitan es la de la mayor operadora en el país. El resto de candidatos están sobre la de Ti-Mobail (o algo parecido) y de esa red solo guardo malos recuerdos de cuando estuve con los de Telele-Dó. Pagaba poco, pero mi teléfono era incapaz de conectarse una vez me aproximaba a la estación central de Utrecht o iba a la zona del estadio ArenA y ese día sucedía algún evento musical o deportivo, en un sitio en el que hay un estadio y dos salas para conciertos con capacidad para 10000 y 20000 julays, con lo que siempre hay algo. Por eso, porque pagas y después no tienes servicio, paso de los operadores que usan una red infradotada y prefiero los que van por la que tiene una buena capacidad.

El jueves, la mejor oferta con el nuevo operador (nuevo para mí) era de nueve leuros por cien minutos o eSeMeSes (o cualquier combinación de ambos grupos) y setecientos cincuenta megas. Pagaba un leuro menos al mes y ganaba doscientos cincuenta megas. Hoy subieron el listón y lo pusieron en mil megas y no pude resistirme. En menos de un minuto era cliente suyo y en el siguiente minuto cancelaba por güeb mi contrato con el operador actual, el cual me mandaba un correo informándome que la cancelación es inapelable y que aunque cambiase de opinión, no pueden ni podrían deshacerla ya que yo juré y perjuré que repudiaba mi número. En tres días me llegará la nueva tarjeta SIM, con su nuevo número de teléfono y volveré a informar a todo el mundo que a número muerto, número puesto y para los próximos veinticuatro meses ya lo tenemos. El frenesí por cambiar es peligroso y ya he estado ojeando los proveedores de AdéeSeeLe para ver si hay algo mejor ahí afuera y como me lo tope, se de unos que verán como les devuelvo su módem …

Por sulaco

Maximus Julayus

6 respuestas a «La ruleta de los números ha vuelto a girar»

Lo de cambiar de compañía para mejorar condiciones vale, pero lo de cambiar de número a mi no me mola. Me gusta que puedan localizarme, y si no me interesa alguien con bloquearlo me vale.

Luis, cualquier persona que deseo que me localice, sabrá como hacerlo, por no comentar la dirección de correo electrónico que tengo desde 1991 y que sigue siendo válida y que uso.
Genín, sencillamente no puedo imaginar por qué tendría los nervios de punta por un cambio de número de teléfono. Aviso a los interesados y a los demás, que les den.

Debes tener una agenda bien cortita, porque no es solo que te localicen a ti, es también guardar números en tu agenda para poder localizar tú a alguien… (es que los gallegos somos muy de “por si acaso”).
Yo tengo números en mi agenda desde la facultad, y que llevan sin usarse desde la facultad, pero por si acaso…

El Rubio tiene más de dos mil contactos. Yo mantengo unos treinta, en épocas sube a cuarenta y un par de veces al año borro. No soy creyente en el por si acaso …

Recuerdo una vez que estaba en una ferretería con el Rubio comprando material para hacer la pérgola en mi jardín o algo parecido y mi vecino no respondió al móvil y resultó que el colega tenía el fijo de la casa y hasta el de la mujer de mi vecino, que yo no sé ni como se llama. Se los dieron en el año 2005 cuando yo compré la casa y todavía los tenía. Aluciné.

Sulaco, yo soy de los que se lleva el teléfono adonde sea, al servicio, por ejemplo, por temor a que me llame mi familia o mis amigos y ni me entere, porque como soy tan despistado nunca me entero de las llamadas perdidas, no me puedo imaginar la tensión si cambio de numero, ¿Les habré avisado a todos? ¿Lo habrán recibido? y demás mojones mentales por el estilo… 🙂
Salud

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