Los pinches estos amarillos


El miércoles y el jueves de la semana pasada los tuve que pasar castigado y torturado con los dos amarillos del país del sol caguiente que vinieron a los Países Bajos mientras mi jefe estaba de vacaciones, algo que ya mencioné en Bitios de irrealidad. Por eso al final puse una foto de bicis, mi cerebro estaba totalmente fundido y el jueves no era capaz de más nada. A la lingüísticamente retrasada que vino el año pasado en diciembre se le unió otro aún más lingüísticamente retrasado, o subnormalmente retrasado desde el punto de vista del inglés, con lo que reunirte con dos que entre ambos no suman más de treinta palabras en inglés es una pesadilla y estos, al contrario que Tarzán y hasta la Chita, no aprenden en un pispás. El miércoles por la tarde, durante hora y media, uno de mis colegas les intentó explicar algo simple y sencillo y hasta obvio, pero después de noventa minutos, el hombre ya estaba por echarse a llorar y renunció. Ya yo le había advertido que viniese preparado para todo lo peor, siempre, pero no me hizo caso y acabó bien jodido y mal pagado. Después de esa reunión se los llevaron a visitar la fábrica y el centro de distribución europedo y yo aproveché para salir cagando hostias y me piré a mi casa para que no me vieran al volver.

Al día siguiente nos enteramos que con sus nulas dotes para comunicarse, acabaron comprando comida preparada en un mini-supermercado y se la comieron en la habitación de uno de ellos en el hotel y después se pasaron la noche matando mosquitos en la habitación de la otra, que según ellos, había como quince, quizás hasta dieciséis, pero yo no me lo creo y estoy convencido que estuvieron chingando como perros en celo toda la noche, que a mí de esos dos me llegan unas ondas multidimensionales de folleteo laboral pese a que ambos supuestamente están casados, que para mí lo de picotear amorosamente del plato del otro, como me han confirmado varios compañeros durante los almuerzos de estos días, es la confirmación de mis sospechas. El jueves por la mañana, la tortura fue aún peor porque a estos dos inútiles retrasados lingüísticos se les unieron por vídeo otros cinco desde el país del sol caguiente y pese a ser siete en total, la cantidad de inteligencia entre todos ellos no se puede comparar a la de una aguaviva. Supongo que al menos, el día que lleguen extraterrestres al planeta y no estamos hablando de la chusma y la gentuza truscolana, podemita o suciolista, que esos son escoria y morralla terrestre, pues me pueden poner a mí en el equipo de comunicación con una buena metralleta y yo me encargo del primer contacto.

Después del almuerzo que no atendí porque mis convicciones religiosas me impiden comer comida jalal y como en la empresa en la cantina han decidido que hay que respetar las opciones de la minoría y ningunear a la mayoría, yo no como ni les dejo un puto leuro, con lo que el día que dejen de dar el servicio, no solo me alegraré, tampoco pondré dinero para comprarle un regalo a esos. Volviendo al trauma, por la tarde, al comenzar la reunión, nos dijeron que ESA era la importante y la RAZÓN por la que habían venido. Por supuesto no entendíamos nada de lo que nos pedían, así que lo comenzaron a escribir en su lengua natal que GooglEVIL traducía al inglés y yo pensando sí soy el único que ha hecho los cursos de seguridad de la empresa que dicen que jamás pongas información confidencial en ninguna herramienta gratuita de terceros ondeline, pero me mordí la lengua y no dije nada. Pronto me quedó claro lo que querían, a mí y al gerente de la fábrica que estaba conmigo y ambos estábamos de acuerdo en que eso era un clarísimo REQUETEQUETEQUE NO. Por curiosidad, les pregunté cuál era el criterio para hacer lo que nos pedían y no queríamos hacer por ser una tarea dantesca, titánica y altamente imposible. Hablaron entre ellos entre gritos y gemidos malsonantes de su lengua natal, teclearon y teclearon y al final escribieron algo en inglés. Los paré en seco y les dije que me confirmaran, me juraran, me rejuraran y me prometieran que lo que querían de nosotros era lo que yo entendía que querían y todo, para setenta y nueve suministradores de partes para la fábrica y cincuenta y tres productos que compramos a otras empresas en Europa. Me lo confirmaron, juraron, rejuraron y prometieron. Por seguridad, les dije que lo escribieran allí en la pantalla y lo hicieron. Les dije que estaba de acuerdo y que no sólo lo haríamos, además, en lugar de hacerlo antes del último día de marzo del 2026, yo personalmente les mandaría lo pedido antes del último día de septiembre, tanto para lo pedido para la fábrica, que no es de mi incumbencia, como para los otros productos. El gerente de la fábrica me miró con cara de pánico y le dije en neerlandés que me deje hacer y no abra la boquita que le entran los mosquitos de los otros. Resultó que lo que nos pedían es algo que ya tenemos, pero ellos no lo saben, así que una vez me juraron que no nos pedirían más nada, confirmé que se haría y le pedí que pasaran al siguiente punto. No había siguiente punto. Daban por sentado que no lo querríamos hacer, esperaban pelear durante tres o cuatro horas y cuando fueron desarmados con el acuerdo, los pilló descolocados y sin munición, así que sesenta minutos después de empezar la sesión de tarde, ya estaba acabada, con un acuerdo que ellos ven como mágico y alucinante y yo lo veo como una estupidez que ha dicho un retrasado. Ese día, el gerente de la fábrica los invitó a cenar y de la gente que fue, me contaron que fue una pesadilla, con GooglEVIL traduciéndolo todo porque no había comunicación posible. El viernes siguieron allí tocando arriolas, pero como yo trabajé desde mi keli y me negué a participar en ninguna reunión, viví feliz como una lombriz.

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2 respuestas a “Los pinches estos amarillos”

  1. Parece mentira que no tuvieran una de esas maquinitas que lo traducen todo sobre la marcha, yo pensaba que los/las amarillas eran mas espabilados…
    Salud

  2. Si no lo he entendido mal, hiciste una obra maestra de negociación. Si es así, yo te pondría directo en el despacho de dirección.

    Aunque no sé si una opinión de alguien que es chusma, truscolana, escoria y moralla, te interesa algo (jajaja)

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