Love, Rosie

En la cartelera navideña, encontrar una película que pueda ir a ver es encontrar un tesoro, ya que en estos días, los cines llenan todas sus pantallas con la sexta película de la saga de los putos julandrillos, esa en la que un montón de mariconas melenudas van de aquí para allá por culpa de un anillo o un enanillo, que no me termina de quedar claro. En Holanda, a eso se añade que hay una secuela de una película por y para hembras local que está arrasando, pero arrasando, arrasando y no creo que después de año nuevo quede una sola mujer en este país que no haya visto la película. Curiosamente, ni un solo hombre va a ver ese título, todos esperan a que la den por la tele y la verán en sus casas a escondidas, ya que socialmente, que te vean en un cine viendo algo hecho por y para potorros es la muerte social más absoluta. Por culpa de estos dos fenómenos, quedan pocas opciones y para poder tener algo que comentar y saciar mi ansia de cine, hoy fui a una sesión doble de domingo mañanero que comenzaba con Love, Rosie, película que no tiene ni título ni fecha de estreno en España, aunque de hacerlo, obviamente la titularán truscoluña no es nación, ni lo ha sido, ni lo será.

A una hembra julay le pica el potorro pero se niega a que el rabo que le mola sea el que se lo rasque

Una chama tiene a un chamo de mejor amigo desde que tenía cinco años, pero con la coña de la amistad, cada uno va tomando caminos equivocados y decisiones inadecuadas porque no parecen ver ni de coña que están hechos el uno para la otra. Con ambos separados por un océano, con todo en su contra, siguen topándose uno contra la otra sin que terminen de darle una oportunidad al amor.

Reconozco que llegué al cine con poquísimas esperanzas y desde el comienzo la película me enganchó. En primer lugar, tenemos el adorable acento británico de todos, algo que obviamente se perderá en el doblaje. Después tenemos la frescura de unos diálogos más ariscos y atrevidos que los de las películas americanas. La protagonista es Lily Collins, actriz muy guapa pero que hasta ahora no ha tenido demasiada suerte con sus películas. El hombre que le mola es Sam Claflin, el cual está en su año de gloria ya que también lo he visto en The Quiet Ones (que no me gustó) y en Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte 1 – The Hunger Games: Mockingjay – Part 1, en donde creo que tiene uno de los mejores papeles. Hay un montón de química entre ambos y la parte cómica de la historia funciona perfectamente, sobre todo gracias a Jaime Winstone que no deja de hacernos reír en cada una de las escenas en las que aparece. La historia tiene un final predecible y al que llegamos sin que nos importe demasiado. Entretiene, divierte y hasta tienen a Suki Waterhouse, que no es que sepa actuar pero que está como para mojar pan.

Podría funcionar con las hembras del Clan de los Orcos e incluso los machos, si van de incógnito al cine. No estoy seguro que los pedantes sub-intelectuales de GafaPasta se arriesguen con un producto de este tipo. Si te gustan las comedias románticas y no te da vergüenza ir a verlas, esta es de las buenas.

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Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. Estas pelis me encantan para pasar el rato y los ingleses hacen unas comedias románticas estupendas, así que la veré seguramente en la tele.

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