Mad Max: Furia en la carretera – Mad Max: Fury Road


Hay películas que uno ve hace la tira de milenios y tiene completamente idealizadas en el cabezón. Te pillan en el momento adecuado de tu vida, con suerte no te las vuelves a cruzar en la tele para que se te caiga el mito y siempre arrastras la idea de que vistes un clásico. Eso es lo que a mí me pasa con Mad Max, una peli de hace la tira de tiempo y que sirvió para lanzar al estrellato a Mel Gibson. Recuerdo que tuvo una patética segunda parte y una curiosa tercera con Tina Turner vestida con uniforme de Locomia y parece que a alguien se le ocurrió que ya era hora de sacar el producto de la nevera y hacer una película nueva. La diferencia aquí es que volvieron a llamar al mismo director, George Miller y el hombre ha hecho Mad Max: Fury Road, película que se estrenó en España hace dos semanas con el título de Mad Max: Furia en la carretera.

Un julay se va de putas por la periferia de Vecindario, capital de Mordor

Un tipo que no se sabe muy bien de qué va, es capturado y convertido en donante obligatorio de sangre de una especie de guerrero acarajotado. Cuando las pellejas que se folla el friki que lidera el clan se escapa, se verá envuelto en una persecución que cambiará en una huida con un montón de pavas anoréxicas en busca de un lugar idílico.

Mira que yo entré al cine dispuesto a machacarla y asumiendo que me dormiría en el tercer o cuarto minuto y resultó que no, que esto es un puto clásico y más que probablemente, le da de bofetones a la película de hace treinta y pico años. Es una historia fascinante, con un mínimo de diálogos, en la que se nos da una información efímera sobre por qué el mundo está como lo vemos y en donde nos centramos en el presente de unos seres que aunque parecen humanos, han perdido aquello que nosotros creemos que tenemos y que nos transforma en seres infinitamente superiores y esa gente, más bien son como animales. Hay un trío que brilla y que hace que la película funcione muy bien. En primer lugar está Tom Hardy, el Max, con una interpretación sólida y creíble. El colega es como Terminator pero con una buena dicción. Es fabuloso, tanto en las escenas en las que es prisionero como cuando toma el control y es más activo en las escenas de acción. A su lado está Charlize Theron que se hace un trabajo del copón y muchas veces, les roba escenas a los demás. Lo único negativo de ella es el estúpido nombre que le pusieron, Imperator Furiosa, pero fuera de eso, la colega borda su papel. El tercero y que llama la atención por como se transforma en la película es Nicholas Hoult, actor joven que ya se ha cruzado en mi camino en algunas películas y que aquí es una especie de bestia fascinante que acaba como ser humano al que apreciamos y queremos y que tiene la frase más representativa de la película y que aparece en los carteles. La historia es simple y directa, sin flashbacks, la acción es frenética y muy bien dosificada y el paisaje es fascinante. Es decir, que todo cuaja y contribuye a mejorar la historia. Por desgracia la tuve que ver en TresDé pero en este caso no me resultó tan molesto, quizás porque había muchas escenas en el exterior y no son obscuras.

Totalmente recomendada para todos los miembros del Clan de los Orcos. No estoy seguro que sus hembras se traguen tanta acción pero ellos disfrutaran como políticos con una bolsa de dinero. También apta para sub-intelectuales de GafaPasta, que igual hasta saben apreciar la multitud de detalles que George Miller deja caer aquí y allí haciendo referencias a otras películas.

peliculon

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