Ayer veíamos la Igreja Monumento de São Francisco y comenté que está en una posición algo extraña. La estamos viendo en el edificio del lado derecho, el que está perpendicular a los otros y en este caso vemos de frente la Igreja da Venerável Ordem Terceira de São Francisco, que es la que te topas al subir las escaleras. A su izquierda hay un pequeño callejón y el edificio que está al lado es el Museu da Ordem de São Francisco, de visita combinada con la iglesia.
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Buceando en el norte de Mabul
Dejamos atrás Indonesia, en donde buceé en Komodo y Sangalaki y llegamos a Malasia, a la isla de Mabul (o más bien islote), en donde está el centro de Scuba Junkie Sipadan. En el primer día de buceo hicimos cuatro inmersiones, tres durante el día y una nocturna, con lo que estuvo movidillo pero en lo relativo a vídeo, en total son unos seis minutos para las cuatro inmersiones porque había mucho nudibranquio y yo con los bichos esos pequeños que no se pueden ni comer de tapas me termino agobiando y después de ver tres o cuatro ya no presto atención. Aún así, este épico y legendario vídeo que solo podemos ver en el mejor blog sin premios en castellano tendrá muchas cosas. La música, como no podía ser de otra manera, es la canción Kings And Queens del grupo Thirty Seconds To Mars. El documento comienza con un pecio que fue hundido a propósito en el lugar, un arenal, junto con otros objetos y que la fauna marina ha adoptado. Espectacular la motocicleta con remolque y los dos peces león en el remolque con una nube de pececillos que se ponen cerca de ellos por protección pero siempre manteniendo las distancias. Estos peces son de lo más venenoso que hay, se dice que su veneno es casi de la misma potencia que el de PuerKagón, el desHonorable delincuente y futuro presidiario que comete sus crímenes desde Bélgica, paraiso de delincuentes y folladores de niños, como todos sabemos. Después vemos dos nudibranquios que iban a chingar y un pez escorpión camuflado perfectamente, aunque no tanto como el pez que simula ser parte de un coral. Seguimos de camuflaje con un pez cocodrilo en el fondo, esperando su presa y otro sobre una estructura metálica que vemos con todo lujo de detalles. En esa inmersión estábamos bajo una especie de plataforma marina que ahora se usa como hotel. Atentos a la gamba del tercer minuto, que estaba hasta los gambotes de mi cámara y su flash y aún más atento a la morena que cruzaba entre refugios y que podemos ver aquí. Sobre el tercer minuto y medio hay dos tortugas y a partir del cuarto hay un banco de peces amarillos espectacular. En la parte de la inmersión nocturna tenemos dos pulpos. Uno grande que se camuflaba como roca y que está junto a un pez trompeta y otro pequeñito y flipante que huía de la luz de la linterna como saltando en la arena. Una vez el chamo quitó su linterna lo podemos ver mucho mejor con el foco de mi cámara. Un día muy completo.
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Igreja Monumento de São Francisco
Lindando con el Palácio da Bolsa por el lado cercano al río tenemos otro lugar para visitar. En realidad en la foto vemos dos iglesias, en la esquina está la Igreja Monumento de São Francisco y en la parte izquierda de la foto y parcialmente fuera de plano está la Igreja da Venerável Ordem Terceira de São Francisco y a la izquierda de la misma un monasterio. Todo (o casi) todo se visita con una entrada combinada y veremos alguna foto más. Quizás sea por las piedras esas que han visto llover mucho, a mí este rincón me recuerda un montón a Galicia.
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Un día en Namur
El sábado me tocó pagar por lo del Bokbierfestival de este año, que cuando hicimos el contrato, quedó estipulado que iríamos al de la ciudad de Amersfoort y a cambio a mí me tocaba acompañar al Moreno a un festival de fotografía en el que concursaba para la gala final. El festival se celebraba en la ciudad belga de Namur, de la que yo no tenía ni puta idea de su existencia hasta el viernes de la semana pasada y es más que probable que jamás la vuelva a pisar. Al parecer es la capital de Valonia y aquello es un poblacho de algo más de cien mil habitantes y que parece que están restaurando al completo. Está a doscientos veinticinco kilómetros de mi keli, o sea, en el recoñísimo y tan cerca de Francia que hasta pensé en buscar una iglesia para que me rociaran con agua bendita por si me reposeía algún espíritu. Nos lo planteamos como un día por allí, más que nada para ver el festival al que acudíamos y me recogió a las diez de la mañana de un día lluvioso, como siempre y las dos horas y media siguientes fueron de coche. Aparcamos cerca de la Fortaleza de Namur o la Ciudadela, que está en una loma entre los ríos Mosa y Sambre.
Visitamos las exposiciones fotográficas por allí y después bajamos el coche a la ciudad, aunque antes hice esta increíble foto de la ciudad vista desde allá arriba. El coche lo aparcó el colega en el lugar en el que esa noche tendría lugar la gala. El resto de la tarde, tras ver las exposiciones en ese sitio, nos dedicamos a callejear.
La ciudadela esa lo domina todo y aquí la vemos desde el nivel del río Mosa, río que se sube pa’l norte y desemboca en los Países Bajos y que en algún lugar de Bélgica, tienen una central nuclear conectada al mismo que de suceder algo, sus efectos se padecerán en los Países Bajos y después nos veremos obligados a asesinar sin excepciones a todas las ratas belgas que pillemos por delante, como manda la tradición. En la foto se pueden ver algunas banderas porque el festival de naturaleza de Namur es internacional y tal y tal.

Otra imagen, esta desde el río Sambre unos metros antes de desembocar en el Mosa. Siguiendo pa’rriba el río se puede llevar hasta Charleroi, famosa por el cutre-aeropuerto desde el que vuela mucho la aerolínea de bajo costo y mucho cierre de bases irlandesa.
Por poner alguna otra cosa del poblacho, tenemos la iglesia de San José, bien cerrada con rejas, que tenía un toque especial para película de terror con pellejas que mueren despellejadas.

En la plaza del Ángel, además de una tienda de una cadena española, está lo que queda de la bomba del Ángel, que era de donde sacaban agua los del poblacho en el pasado si les daba la pereza y no querían bajarse al río.

Por la noche, a las ocho, asistimos a la Gala de los Premiados que fue un masque del copón, duró más de dos horas y el tiempo ser repartió entre el pollaboba al que siempre hablaban cuando eran premios fotográficos, que soltaba unos rollos en francés belga, que es como para retardados y que el tipo estaba encantadísimo de escucharse a sí mismo. Áún peor eran los premios de vídeos, que además de darlos, nos obligaban como a ver entre cinco y diez minutos de aquellos tostones malísimos. Definitivamente, el Moreno no me pilla para que lo vuelva a acompañar ni aunque me ofrezca dos puñados de castañas y un mantecado de Gran Canaria. Para cerrar esta crónica de este luctuoso suceso, la foto que presentaba a concurso y que pese a que la pusieron en un lugar muy prominente del programa y que todas las revistas belgas y francesas que se hicieron eco del festival la eligieron para sus artículos, no ganó nada:

Se trata de dos cascanueces peleándose, seguramente por un quítame allá una truscoluña, que no es nación y casualmente nevaba. El Moreno creó el efecto luminoso con la nieve, que queda muy chulo pero que cree que fue su perdición porque el jurado igual pensó que estaba molestando a los pájaros, que puedo asegurar y aseguro que no se los llevó para freírlos, algo que sí que puedo hacer yo sin ningún problema ético o moral con cualquier sepia, choco, langosta, calamar o langostino que me encuentre en el fondo del mar mientras buceo.
Salimos de la gala a escape y estábamos enñurgadísimos con las pizzas que cenamos y que nos absorbieron toda la humedad del cuerpo. Yo me bebí tres vasos de agua antes de meterme en el coche y en el camino tuvimos que parar para jincarnos medio litro más porque me estaba disecando. Vine entrando en mi casa cuando faltaban cinco minutos para la una de la mañana, o más o menos la hora a la que Genín se despierta para hacer su vida nocturna.





