El Salão Árabe es una auténtica obra maestra en la que se cuidaron todos los detalles al máximo. Hoy vemos el techo del mismo que es fabuloso. Hay un montón de inscripciones en árabe en el salón y si no eres truscolán y hablas lenguas varias, unos son por la gloria del Señor y en otros se loa a una reina portuguesa. En algún momento de la visita nos dijeron la cantidad de kilos de oro del que no cagó el moro que se habían usado en la decoración pero sabiendo que yo tengo una memoria de tres minutos y medio, pues ya se me olvidó. La sala se puede alquilar para eventos y vale una pasta gansa.
-
Mala y mala
Seguimos mostrando nuestras cartas y la partida se está poniendo muy interesante. Hoy por la mañana, al llegar a la oficina, tenía un correo de la mala, informando que se había puesto mala y que no vendría y me ordenaba que ejecutara una de sus órdenes ejecutivas. Yo estoy equipado de un dedo mágico, uno que cuando apunta, ya puedes haber hecho los deberes porque te van a llover palos por todos lados, así que para realizar la tarea, seguí literalmente los pasos que hay que dar y apunté hacia el jefe de la mala y mala y uno de sus colegas, que supuestamente es la persona que debería haber escrito el documento que yo lancé, solo que la mala y mala lo hizo ella misma y él no estuvo involucrado en el tema, algo que le informé que me suda la polla si lo estuvo o no, pero cada documento está vinculado a un gerente de producto y este producto es suyo, con lo que él es responsable directo, indirecto, por activa y por pasiva, del mismo. Por un momento pensé que el colega correría a su casa con la amigdalitis tan grande que le atacó cuando los güevos se le subieron a la garganta. Tiré la piedra y después esperé y pronto comenzaron a llover las quejas y entre ellas, la principal era la mala, o más bien malísima calidad del mismo y lo patético que era el inglés usado en el mismo. Yo me limité a mostrar la lista de las personas que supuestamente evalúan y corrigen el documento, una lista que incluye a unas quince personas y ni una sola de ellas se molestó en revisarlo o en corregirlo o si lo hizo, la mala y mala se pasó sus comentarios por la pipa del coño. Entonces mi antigua jefilla me reprochó que yo no lo haya hecho, que yo, sabiendo que aquello era una puta mierda del copón, lo dejé pasar, algo que le expliqué, mi contrato con el país del sol naciente, el cual recibo cada seis meses, explica, con todo lujo de detalles, que yo trabajo para la mitad de la empresa, para mi mitad y que bajo ninguna circunstancia debo o puedo hacer cosas para la otra mitad, que paga a la mala y mala para lo mismo. Además, le pregunté como es que ella, que es una de las quince personas que tuvo tres días completos para revisar el susodicho engendro, no se molestó en leerlo o quizás va a resultar que su dominio de la lengua inglesa es patético. También le expliqué que al menos cuatro personas de las quince, me dijeron que las veces que intentaron ayudar a la mala y mala, fueron despreciados, ninguneados y ella les dijo que ella es infinitamente superior y tal y tal y han decidido, que por su propio bienestar y su salud, jamás volverán a inmiscuirse en los asuntos de la mala y mala.
Todo esto sucedía el mismo día que he logrado hacer algo histórico, me ha tomado seis meses, dos intentos y una cantidad dantesca de regates, pero mañana, por primera vez en décadas, yo informaré a la parte comercial de la empresa de algo que llevan pidiendo desde antes que a Cristo Rey le salieran los pelos en el culo. La primera observación, que calculo que llegará en los primeros trescientos segundos, será preguntar la razón por la que solo se ha hecho para la mitad de la empresa y entonces explicaré que la mala y mala es la que se encarga de los otros y que para ruegos y preguntas, ya pueden hacérselos a ella. Como sé, de buenas y múltiples fuentes, que los colegas amarillos no la pueden ni ver y en su país no dejan de encenderle velas negras, calculo que quizás en dos o tres años ella llegará a algo que será una desenfocada sombra de lo que yo he hecho, que ya anunciaré que actualizaré dos veces al año porque soy así de generoso. Cuando la noticia le llegue, se va a poner mala, mala y aún más mala.
-
Salão Árabe
La última estancia que se visita en el Palácio da Bolsa es el Salão Árabe, la sala más espectacular del palacio y la que se usa para muchos eventos formales. En este salón reciben a jefes de Estado que visitan Oporto y se dice que en la lista negra tienen al criminal deshonorable que huyó como el cobarde que es y al actual anarquista deshonorable que parece un cerdo escapado del matadero. El salón al parecer tomó como inspiración la Alhambra de Granada. La sala es increíble, mañana veremos con más detalle una de las paredes.
-
Palito a palito
Me imagino que lo que se macera en la cabeza de la pava que decidió hacerme tropezar en mi camino es que está muy bien jodida y mal pagada, bueno, eso y recordar a la madre que parió de unos cuantos en la oficina, porque es lo único que puede hacer. Llevamos ya unas semanas y ya ha descubierto que el jarabe de ricino, si lo tomas en vasos de cubata, puede provocar y provoca vómitos. Yo sigo las enseñanzas del gran maestro de la guerra ese, el Chún Chún y como bien decía él, si usas a tu enemigo para darle candela de la peor a tu otro enemigo, eres un chimpún del copón. Yo soy la víctima, pobrecito de mí, que estoy haciendo tal papelón que mi nombre ya suena de favorito en las listas de candidatos de un montón de academias para el mejor actor principal y de reparto y es que ya me deberían haber hecho un jashtag de eso, como JashTagPobreDeMí. Técnicamente no nos hablamos, o mejor dicho, nos saludamos en la oficina y ahí comienza y acaba el intercambio de información y el otro día, al parecer no me escuchó darle los buenos días, se lanzó un minuto más tarde como una vaca sin ordeñar contra mí y no se fijó que yo no me separo de mi poncho peruano que puedo usar para torear y el resto de la gente presente le confirmó que yo había realizado un ingente ejercicio de educación y ella acabó como una chiflada neurótica que me la tiene jurada. No me podía haber salido mejor. En paralelo, le seguí dando por el orto, gracias a que mis enemigos ahora son mis amigos del alma y se están ensañando con ella, tanto que este lunes ya comenzó las capitulaciones, ha decidido, después de cinco años de ser un ser superior, comenzar a seguir las reglas que hay para el resto de la compañía y esa derrota, le tuvo que provocar una úlcera. Lo que ella no sabía es que yo nací en la clínica de la Paloma, que seguramente recibió ese nombre tras el incidente nuclear de Palomares y es más que probable que debajo del paritorio hubiera un pedrolo radioactivo que me atrofió el gen del control de la venganza, que no lo tengo y yo no tengo planeado parar hasta que desaparezca de mi mundo o del universo, me da igual cual de los dos y resulta que mi enemigo que ahora es mi amigo, ese que dice que él no está en la empresa para hacer amigos, también tiene el mismo defecto genético y ese además tiene mucho poder y lo está usando en cantidades considerables. La enemiga mía, probablemente desconoce que ya se está discutiendo reorganizar su división, con un exterminio de por medio y a través de cuartas y quintas personas ya me han dicho que han oído que alguien sugirió que otra persona mentó que la matanza iba a ser de órdago y que en la misma, la cantidad de hembras en la empresa iba a resultar desfavorablemente alterada. Como dice Chún Chún, lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla y en eso estamos. En paralelo, yo me lancé en los brazos de los príncipes de la empresa, los directores comerciales, los que traen los leuros a casa y en un correo a carne viva, les expliqué los tres pilares de nuestro principal proceso y les he rogado y pedido que lo mejoren, que me digan lo que hay que hacer para que sea aún más perfecto porque al principio y al final del día, yo soy su modesto servidor y mi trabajo no sirve de nada sí ellos no están satisfechos. Tres de los cuatro príncipes principales ya respondieron que el proceso no necesita grandes cambios, que los que yo sugiero, que eran unos que quería hacer pero mi antigua jefa nunca me dejó, son tan perfectos que la gente se emociona hasta las lágrimas al descubrir que con un pequeño retoque aquí, un puntito allí, todo irá aún mejor. Por supuesto la enemiga mía no sabía nada de esto, no directamente y para cuando se enteró se le cortó el reglote tanto que este mes lo que va a echar es calimocho, vamos que como su hombre meta el hocico (jocico canario) ahí, se va a coger una moña que no veas. Con la bendición de los príncipes, mañana moveré los hilos de mi vicepresidente mientras mi nuevo aliado mueve otros hilos y sé de una que va a descubrir que cuando crees que estás tocando fondo, igual te equivocas y aún te quedan unos cuantos kilómetros más de fosa abisal para descender, o como se diría en mi tierra, para bajar pa’bajo. Desde ayer, la enemiga mía ya no se sienta en su sitio, reserva una sala de reuniones y se queda en ella todo el día. Por desgracia para ella, los palos le siguen cayendo igual. Acabamos con el gran sabio guerrero Chún Chún, ganará quién sabe cuándo luchar y cuando no luchar y también decía deja que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche y cuando te muevas, cae como un rayo.


