Llegamos al día en el que he hecho una de las inmersiones más épicas y legendarias de todas mis vidas y las de muchos otros. Curiosamente, este es el vídeo de las otras dos inmersiones de ese día, que he agrupado y las pongo antes porque quedarían totalmente anuladas si invierto el orden. Así que hoy tenemos la primera inmersión, que fue en Shark Point y en la que vi un tiburón e incluso una raya y en la segunda parte tenemos la inmersión por Siaba Kecil, que los buceadores de Scuba Junkie llamaban también Superman porque hay una parte, que dura entre seis y diez minutos al comienzo, en la que vas empujado por una corriente fortísima entre dos islas y solo al salir al otro lado llegas a una zona tranquila. Es divertidísima por la sensación de velocidad y porque en realidad no haces ningún esfuerzo en esa carrera. Esta última inmersión la repetí más adelante pero ese día pillamos el sentido inverso por la corriente, que cambia según suba o baje la marea. Acompañando al vídeo tenemos la canción escrita por Alan Silvestri titulada Whatever It Takes, de la banda sonora de la última de los Vengadores. En el vídeo, nada más empezar vemos a un tiburón en el fondo descansando y después nos acercamos y se va y aparece una raya. Después vemos una tortuga camufladísima y en el tramo arenoso hay algo pequeñito en el fondo que no tengo ni puta idea de lo que es antes de lanzarnos empujados por la corriente y procurando no chocar con el fondo.
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El Nido desde el mar
Cuando vuelves de las excursiones en barco en el Nido, siempre tienes esta vista al llegar a la isla de Palawan y ver de frente el poblacho. En el lado derecho y un poco cubierto por un saliente en las rocas está el puertito, desde el que salen los barcos que llevan hacia Corón y otros destinos. Creo que se puede subir a la montaña que se ve a la derecha del pueblo, aunque yo no lo intenté por más que te digan que hay unas vistas preciosas porque sudas como un condenado a galeras y además, los mosquitos una vez te metes en la maleza son truscolanes, truscolanes. Completamente a la derecha y fuera de la imagen hay una playa espectacular que veremos a partir de mañana. Por tierra se llega más rápido por culpa del saliente este que se ve a la derecha.
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Más deprisa
Un día, mirando las opciones para configurar el programa que uso para escuchar los Podcasts, descubrí que una de las cosas que se podía hacer era incrementar la velocidad del audio, concepto que según lo probé para ver como sonaba, se convirtió en un elemento fundamental de mi vida. Ahora, no concibo escuchar un podcast a una velocidad que no sea un treinta por ciento superior a la normal y lo mismo con los audiolibros, tanto para los idiomas español como en inglés, con lo que salvo por el cine, todo lo que escucho está siempre acelerado. Llegar al treinta por ciento de incremento de velocidad fue pasar previamente por las paradas técnicas del diez y el veinte por ciento. Ahora ya no asumo que la velocidad actual es la final ya que en cualquier momento hago una prueba y descubro que no tengo ningún problema de comprensión si incremento la velocidad aún más.
Lo que sí que he notado y es un efecto colateral inesperado, es que ahora la gente, cuando habla, me parecen retardados que hablan muy lento. En las reuniones en la oficina, miro a los colegas como si se merecieran una paga por su minusvalía y con algunos, que casualmente hablan muy pausado, directamente se me activan todos los tics que tengo y algunos que ni sabía que tenían y ellos pueden ver en mi cara y en mis gestos que si tuviera un arma de fuego en mis manos, les daba el finiquito allí mismo y te puedo asegurar y te aseguro que no se me cambaba la peluca al hacerlo.
Imagínate si no solo se puede escuchar más rápido sino que hubiera manera de hacer que la gente hable más deprisa, que se pudiera configurar incluso por julay y cuando te cruzabas con alguien por la calle o en un funeral, la transacción de información se hacía de manera más veloz, calcula que el treinta por ciento quiere decir que una hora de diálogo se queda en cuarenta y seis minutos, prácticamente ganas un cuarto de hora de tu vida que puedes usar para otras cosas. En la oficina, las reuniones de una hora nos darían más de quince minutos para usar en otras cosas y ni te cuento la de días de nuestra vida que podríamos haber usado para la contemplación de los gallifantes durante la educación, tanto la básica como el bachillerato y la universitaria.
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Roque al norte de la isla de Inambuyod
Otro roque de esos que me llaman tanto la atención y que siempre son islotes pequeñitos y en los que la vegetación, pese a las rocas, encuentra un rinconcito para crecer. Este está al norte de la isla de Inambuyod. La única razón para pasar por la zona era detenernos en esta isla y disfrutar de una playa idílica que hay en la misma y que no estoy seguro si aparecerá en la serie de fotos.


