Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • Eso que pasa

    27 de junio de 2019

    Una de las cosas que explico con frecuencia y que la gente parece no captar es la manera en la que veo las relaciones entre humanos. Todo el mundo da por sentado que soy el puto amo de la sociabilidad, que en mis entrañas hay tanta humanidad que busco sin parar gente para socializar y hacer amiguitos. Esto, por si alguno está convencido de ello, no es así. En realidad se me podría más bien incluir en la lista de los que no son sociables. La diferencia con ermitaños, huraños y similar gentuza es que yo veo (mentalmente, no es algo que se vea con formas o colores) las relaciones entre la gente de mi entorno y eso me da una ventaja competitiva a la hora de interactuar en el mismo ya que puedo tocar la única tecla que me hace falta para conseguir lo que quiero, pero de ahí a decir que soy sociable va un universo y tres metros más desde el mismo.

    Siempre le he dicho a mis amigos y ellos se han descojonado y han desechado la idea que si me sueltas en un entorno cerrado con otros seres humanos, más temprano que tarde yo me habré ubicado en una posición de privilegio. Para aquellos que lo dudan, tenemos mis tres últimos ejemplos. El escenario, un centro de buceo aislado, en un lugar en el que se vive, todos estamos allí sin poder escapar y cada día llega un grupo nuevo de gente a las cuatro y se marcha otro a las diez de la mañana. Yo entré en esa sociedad cerrada un domingo por la tarde y me marché el sábado por la mañana. El día de mi llegada creé las conexiones con la gente que vino conmigo en el barco, que eran un grupo de australianos y con el gerente del centro de buceo, que ya tenía claro como la constitución truscolana lo que yo quería y buscaba allí. Entre los australianos, mi entrada al grupo fue usando al líder del mismo, que una vez creó la conexión conmigo hizo que los otros tres inmediatamente hicieran la suya y no se perdió hasta que se fueron un día antes que yo. Al día siguiente, cuando fui a bucear, para la hora del almuerzo, tras dos inmersiones, los otros siete buceadores me contaban sus vidas y milagros y la tripulación y Dive Masters me conocían. El martes el círculo ya incluía a toda la gente que trabajaba o visitaba el centro salvo por los que habían llegado esa tarde. Para mi, esa ventaja, es también una pequeña maldición ya que es una forma de manipulación. Toda la gente comienza a girar a mi alrededor, muchos ni siquiera son conscientes pero lo hacen. En aquella situación, usé esa ventaja para mi beneficio ya que estoy allí unos días y quiero sacar lo máximo de las vacaciones, pero en otros momentos de mi vida, ha sido algo no tan positivo, como cuando estuve en el instituto, en el que los profesores me llamaban el Primer Ministro porque en el turno de tarde de aquel instituto, yo era la alimaña situada en la cima del ecosistema social. Si quedaba con los amigos, nunca tuve problemas de que se escogiera la película que yo quería ver o que fuéramos a comer al sitio que yo quería porque eso es lo que sucedía siempre. Todos parecían doblarse a mi voluntad, algo que para cuando lo descubrí, ya en la universidad, me horrorizó y ahora evito como la peste y procuro no interferir y me niego a decir el sitio en el que quiero comer hasta que todas las opciones están en la mesa y si me gusta alguna de ellas, la apoyo.

    Cuando llegué a mi segundo destino de buceo, ese día y el siguiente, yo era el único cliente ya que yo llegué el domingo y los otros ocho clientes llegaban el lunes. En las veinticuatro horas me hice con el control de todo la gente trabajando allí, establecí mis vínculos con todos ellos y los puse en mi órbita. Después añadí a los ocho que llegaron y a los que aparecieron en días posteriores. Cuando llegué a mi tercer destino de buceo, lo hacía con tres que venían conmigo, lo cual en lugar de una ventaja competitiva es una desventaja, ya que me da pereza el arrancar el sistema si ya tengo un pequeño entorno social y además en este centro era muchísimo más grande y había muchísima más gente pero tres días más tarde, todo el personal y dos terceras partes de la gente que estaba allí ya orbitaban a mi alrededor.

    Estos tres ejemplos vacacionales son excepciones, junto con mi trabajo, por lo general, prefiero mantenerme totalmente al margen para evitar que cosas como esta sucedan, ya que el esfuerzo que tengo que hacer es mínimo pero las consecuencias son enormes, la gente no lo nota pero de alguna manera, buscan agradarme, a falta de una palabra mejor. Cuando llegué al tercer destino de buceo, en la primera noche, dos chamos se acercan a saludarme y decían que me conocían de mi primera semana y resultó que sí, que llegaron la tarde de mi último día en Komodo y de alguna manera, durante la cena y la tertulia posterior, capturé sus órbitas. Yo ni me acordaba de ellos y resultó que mi impacto fue muy grande cuando reconectaron conmigo y hasta que se fueron, dos días antes que yo, eran super-hiper-mega amiguitos. De esas tres semanas salí con una gigantesca lista de correos electrónicos porque me niego a darles el número de teléfono y tampoco les doy el mío, ellos me dan el suyo y yo contacto con ellos en algún futuro. Solo unos pocos de ellos acabaron en mi istagrame, que está poblado básicamente por gente con la que he buceado o aún buceo.

  • A punto de salir del Nido

    27 de junio de 2019

    Por la mañana, cuando los barcos están a punto de partir con las distintas excursiones, la playa del Nido es un festival de barcos en la orilla y en la parte superior de la playa, un sanedrín, con una mesa llena de supuestos funcionarios, que se encargan de dar los permisos para acceder a la zona, ya que esta es un área protegida y para entrar en la misma hace falta un permiso. El susodicho creo que duraba o siete o diez días y te lo hacen cuando vas a la primera excursión y después conviene pedirlo para no tener que pagar de nuevo los siguientes días. Cuando parte el último barco estos profesionales de la burocracia desaparecen de la playa.

  • Te lo digo y te lo repito

    26 de junio de 2019

    Una de las cosas que más me llamó la atención durante las vacaciones es la renuncia voluntaria de muchos a expresar su opinión. Como estamos en una sociedad fundamentalmente buenista, en la que todo somos buenos y al que se sale del tiesto se le lincha, la gente se ha acojonado y ahora nadie dice nada por miedo a ofender a otros o a provocar su ira. Eso ya lo vemos en la sociedad, por ejemplo en España con los lazinazis truscolanes independentistas que atacan como hienas asquerosas y repugnantes a cualquiera que ose alzar la voz contra ellos y que solo necesitan ponerse el bigote y la esvástica con un fondo amarillo para que los tontos lo tengan más claro. Yo desde siempre he dicho lo que pienso y prefiero soltarlo a que se me enquiste en el cuerpo y me provoque una úlcera pero parece que soy una de las últimas excepciones. En los tres centros de buceo en los que estuve buceando, la gente, cuando algo no les gustaba, en lugar de ir a decírselo a la gente que trabajaba allí, murmuraban a sus espaldas con los otros clientes, conspiraban o se resignaban y se lamentaban de su mala suerte. Al contrario que ellos, yo iba defrente y con los cuernos por delante hacia el encargado y me aseguraba que escuchara perfectamente clara mi opinión y que la tuviera en cuenta para evitar un nuevo encontronazo. Por ejemplo, yo soy de bicho grande cuando buceo, a mi ponme un tiburón o un bicho enorme y déjate de enseñarme bichos minúsculos, que los tolero, pero que también puedo vivir perfectamente sin ir a verlos. Cuando hacían la planificación, trataban de mantener la balanza equilibrada para contentar a todos pero si en el barco toda la gente que está lo que quiere es bicho grande, ande o no ande, entonces no hay razón ninguna para ir a ver bichos pequeños. En los tres centros sabían que en mi caso, lo grande es más hermoso pero como los demás se callaban como putas truscolanas, nos endiñaban en la lista de inmersiones sitios para ver lo pequeño. Después los corralitos con las quejas así que opté por convertirme el portavoz de toda esa basca de cobardes y si ya estábamos en ruta, se lo decía a los Dive Master y ajustaban los lugares de inmersión, ya que a ellos les da lo mismo, cobran igual vayamos a donde vayamos y lo que quieren es que disfrutemos nuestras vacaciones y volvamos contentos a casa. Al volver, iba a los encargados y me aseguraba de que el día siguiente las cosas fueran mejor. En los dos primeros centros de buceo todos queríamos lo mismo y era fácil y aún así, como habían otros barcos, la gente de esos barcos, en lugar de quejarse directamente me pedían que hablara por ellos, lo cual podía suceder con ellos incluso presentes, con lo que definitivamente confirmo que se han perdido los redaños para expresar la opinión de uno.

    A muchos les sorprende que yo siga de una pieza y que todo el mundo se lleve bien conmigo por como digo las cosas y repito y tripito a todo el mundo que lo peor que te puede pasar, lo absolutamente peor, es que te digan que no y esa respuesta negativa ya la tienes si te callas, así que no veo beneficio alguno a no expresar mi opinión.

  • Motos con sidecar en las Filipinas

    26 de junio de 2019

    En el Nido, el transporte público lo conforman las motos con sidecar y las motos sin sidecar. En las primeras, que llevan unas estructuras como la de la foto, pueden entrar una cantidad increíble de pasajeros. El sidecar carece completamente de amortiguación y cuando vas por esas carreteras de tierra llenas de baches a velocidades bajas, porque no pueden correr mucho, sientes cada bache en tus entrañas y como se te ocurra ponerte unos boxer o ir sin calzoncillos, que Dios te asista si te trillas unos de los hueviños en uno de esos saltos. Estos vehículos protegen parcialmente de la lluvia, aunque te puede entrar por los bajos cuando pasa junto a charcos o directamente por los lados cuando otro vehículo pasa y te salpica. El precio del viaje se negocia antes de salir. Particularmente, prefiero ir de paquete en una motocicleta, van más rápido, hay amortiguación y que coño, pagas menos.

←Página anterior
1 … 1.071 1.072 1.073 1.074 1.075 … 3.766
Página siguiente→
  • Genín
    en Hungry
    Que cagada, pasando a toda leche… 🙁 S…
  • Genín
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Yo tenia a los caballitos de mar como tr…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 5
    Los pececitos se bañan, que lindos… Sa…
  • Genín
    en La mielda de empresa de ladrones truscolanes
    Yo tengo cuenta en ese banco desde siemp…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 4
    Mas humedades con pescaitos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Veintiséis
    Se ve que te estás haciendo viejo, pero …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 3
    Está muy húmeda esta entrada… 🙂 Salud…
  • Genín
    en Mejor hacer borrón y cuenta nueva
    Tengo dos nietos, de 19 y 22 años y llev…

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR