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Distorsiones

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  • Lluvia entre islotes

    21 de mayo de 2019

    De cuando en cuando los cielos azules desaparecían y en ocasiones hasta se podía ver el lugar en el que llovía, como en esta foto en la que hay una zona a lo lejos que está recibiendo su dosis de agua. Estos episodios duraban un rato o una hora y después de eso se abría el cielo de nuevo y regresaba el fabuloso azul. Por la noche, justo después de la puesta de sol era más normal que lloviera. Los islotes que están en el centro aparecieron en otra foto, es el Twin Peaks Coral Garden, al fondo está la isla de Busuanga y a la derecha la de Corón.

  • Desde Utrecht a Bali pasando por Doha

    20 de mayo de 2019

    Cada una de las vacaciones anuales en Asia, cada una de ellas, es una aventura y un milagro logístico. Tengo que alinear tantas cosillas que cuando todo va saliendo según lo previsto, yo soy el primero que lo flipa en colores. Al inicio de todo está el billete de avión, que este año y por primera vez compré con Qatar Airways, por la única razón que me permitían ir hasta Bali y regresar desde Kuala Lumpur y no me levantaban un pastón por ese sutil pero necesario cambio. Además, su horario de partida hacía que pudiese salir el viernes sin tener que pedir el día libre, con lo que gano viajando el día que en realidad pierdo.

    Sobre la una de la tarde salía de mi casa con mi bolsa con siete kilos de equipaje, que es todo lo que llevo. Al final y para alegria de una, hasta cogí cuatro galembos con lo que voy super-cubierto para dieciséis días, usando la regla del cuatro. Lo más pesado de todo es la cámara, que hasta me he planteado dejarla atrás pero al final me da pena y la cargo. Lo segundo más pesado es los artículos de aseo, que serán envases de 100 mililitros o menos, pero pesan lo suyo y son varios, con pasta de dientes, desodorante, gel de afeitar, bronceador con protección del 10, crema para después del bronceado, champú y champú para el pelo. Añade el cepillo de dientes, la seda dental, la máquina de afeitar, la medicina del asma y el protector de la boca y este grupo es el más nutrido. Volviendo al tema, salí de mi casa para ir a la estación en guagua y desde allí pillé el tren al aeropuerto y como no facturaba y ya tenía mi tarjeta de embarque, fui directo al control de pasaporte y control de inseguridad, que por suerte era en el lado del aeropuerto en el que han puesto las nuevas máquinas que hacen innecesario el sacar las cosas de la mochila, toda una bendición y prácticamente algo del futuro pero muy muy lejano. Como tenía tiempo me dediqué a caminarme todas las terminales de mi zona, que creo que son la D, E, F y G y no estoy seguro si la C. Hice un recorrido secuencias barriéndolas al completo y la razón es que después te metes en un avión y estás horas y horas sentado sin moverte.

    El embarque comenzó con unos veinte minutos de retraso, aunque el avión estaba en el aeropuerto. Yo iba sentado en la parte trasera, en ventana y no se sentó nadie más en mi fila, con lo que tenía tres asientos para mí. En el avión me enteré que teníamos una hora gratis de wifi pero en este primer vuelo no la usé. El avión es un Boeing 777-300ER, que está bien pero sigo prefiriendo el DreamLiner de esa compañía. Opté por no dormir mucho y solo me eché una cabezadita tras el despegue de cuarenta minutos. El resto lo dediqué a ver episodios de mis series favoritas, a jugar y a mirar la pantalla con información del vuelo. Como los de Qatar se han peleado con los Saudíes y los de los Emiratos, el avión básicamente va hasta Turquía y desde allí baja a Oriente Medio por Irán. Cuando llegábamos, el avión pilló una turbulencia épica que levantó gritos. Después seguimos acercándonos al aeropuerto y el avión comenzó a menearse, a dar bajones, a balancearse, aquello era como una película de accidente aéreo y la gente inquieta y en cierto punto, cuando debíamos estar a medio minuto de aterrizar, el piloto se rindió, aceleró y abortó el aterrizaje. En el avión no se escuchaba ni a una ladilla chupando güevo, a todo el mundo se le quitó la guasa. El piloto dijo que pidió que nos cambiaran para aterrizar por otra pista que por su orientación no tiene el problema del viento y que tardaríamos unos veinte minutos. Ahí es cuando te acuerdas de San Ryanair, que si esos lo tienen que hacer, dicen las malas lenguas que el avión cae porque viajan con la gasolina justa. La segunda aproximación fue impecable y el aterrizaje perfecto. Nos dejaron en el quinto coño y tuvieron que llevarnos hasta la terminal en guaguas. No mola nada salir de un avión a treinta y tres grados a la medianoche. Después tuvimos que pasar un nuevo control de seguridad y buscar nuestras nuevas puertas y con el retraso, lo de la seguridad y demás, yo pensaba que tendría unas dos horas y media de transbordo pero al final se quedaron en nada.

    El segundo vuelo, a Denpasar, o Bali, que es como le dice todo el mundo, iba petadísimo. El mismo tipo de avión solo que esta vez a mi lado iban dos julays. En este caso, en lugar de seis horas y algo de vuelo iban a ser nueve. Despegamos más o menos en hora y de nuevo me eché una sobada hasta que trajeron la comida. Después me puse a dormitar y conseguí dormir unas cuatro o cinco horas. Tres eso, el resto del tiempo fue mirando series y jugando. Cada rato encendían la luz para abrocharse los cinturones, pero eran más bien sacudidas, nada tan épico como en el primer vuelo. Dos horas antes de llegar nos dieron un brunch, una mezcla de desayuno y almuerzo. En el tramo final hice uso de mi hora gratis de Internet y así charlé con mi madre y el Turco, subí fotos a mi Güazá y demás. Después de aterrizar fui a pasar el control de pasaporte, el de aduana y aprovechando el wifi del aeropuerto miré la ruta para ir andando a mi hotel, que estaba según Google a novecientos metros, aunque en realidad es menos porque parece que ellos no conocen los callejones que yo usé. Por el camino, todo hijo de vecina me ofrecía un taxi o una moto, o un coche o hasta llevarme a la pela y yo, que estoy muy entrenado para estos menesteres, los ninguneaba a todos con un estilo increíble. Después de llegar al hotel, dejé mi bolsa y salí a buscar una tienda para comprarme una tarjeta SIM, que además ha de ser de una compañía determinada, la única que tiene cobertura en mi destino de la primera semana. Antes se vendían en todos lados y en todas las tienditas pero el gobierno montón una ley que obliga a identificar a los usuarios con su pasaporte y a activar de esa forma las tarjetas y ya no se venden en ningún lado. Después de caminar por la calle de los centros comerciales durante un par de kilómetros sin suerte, decidí ir al aeropuerto y por los callejones desde el hotel me tropiezo con una tiendita en la que dos pavas parecen vender tarjetas prepago y recargas de todos los operadores. Por unos diez leuros me vendieron una de simPATI con seis gigas de datos para treinta días, el año pasado pagué mucho más. Aproveché para llamar a mi madre y así probar mi nueva SIM y después volví al hotel. Mirando los mensajes en mi móvil me encontré que mi vuelo de mañana me lo han cambiado de horario. En lugar de a las diez de la mañana se supone que ahora sale a las nueve y media. En cualquier caso, mi plan era y es el de llegar temprano al aeropuerto por los por si acaso, que por aquí siempre hay que tenerlos en cuenta.

    Y así fue como en unas veinticuatro horas, salí de mi casa, fui en guagua a una estación de tren, en tren a un aeropuerto, en avión a Doha, en otro avión a Denpasar y después caminé hasta el hotel.

    El relato continúa en Desde Bali hasta el centro de buceo en Komodo

  • La semana pasada en Distorsiones

    20 de mayo de 2019

    El mejor blog sin premios en castellano ya está funcionando con el piloto automático, aunque en esta ocasión ni siquiera sé si tendré conexión a las Internetes en algunas de las paradas, con lo que a nadie debería extrañarle si solo aparecen cosillas por la mañana o cine el fin de semana, que es más o menos lo que he dejado preparado, con unas treinta anotaciones ya escritas. Mirando a mi última semana antes de tirar para Asia, hablaba de Reclusión involuntaria y jardín y como mi cerebro se secó como una mojama, tiré de lo fácil con Gerundiando a destajo y aprovechando la cuarta vez que fui a ver cierta película hablé de las Cuatro veces con los Vengadores y seguramente si fuera ahora cuando escribía sobre la misma, le daría una puntuación más alta. Un día antes llegaba El esfuerzo casi final y el accidente y al llegar el fin de semana nos vimos Activando el piloto automático

    • Isla de Malpandon
    • El pecio del Luson Gunboat y la isla de Luson
    • Twin Peaks Coral Garden
    • Corón desde la terraza de la pensión

    En Corón, vimos la Isla de Malpandon, después vimos El pecio del Luson Gunboat y la isla de Luson y después vimos el Twin Peaks Coral Garden y nos quedamos con una vista de Corón desde la terraza de la pensión. Durante las próximas tres semanas es mucho más de lo mismo.

    • Vengadores: Endgame – Avengers: Endgame

    De alguna manera me las apañé para ir a ver cuatro películas y por aquí comenté tres o quizás cuatro, ya que hasta este resumen lo he hecho antes de terminar con todo lo que escribí. En cualquier caso, la que repetí fue Vengadores: Endgame – Avengers: Endgame y comenté La Llorona – The Curse of La Llorona, La espía roja – Red Joan y La vida de Brian – Monty Python’s Life of Brian.

    Visto que estoy hasta el moño de escribir, me salto el resumen de la comida y aquí lo dejamos por al menos tres semanas.

  • La vida de Brian – Monty Python’s Life of Brian

    19 de mayo de 2019

    Cuando se me ocurrió mirar hace unas semanas la cartelera durante los siete días que estaba de vacaciones en Gran Canaria durante la Semana Santa, casi me dan unas fatigas del tremendo disgusto que me llevé porque ponían, un día y solo un día, la película que voy a comentar en el cine en Utrecht. Si no llega a ser porque iba a bucear, me invento una enfermedad y no viajo, pero claro, el fondo marino del agua del mar tira mucho. Al regresar, el fin de semana siguiente vi que volvían a poner la película pero solo en una de las filmotecas de Amsterdam, así que aproveché para darle un repaso a la cartelera de la capital y fui a ver Monty Python’s Life of Brian o La vida de Brian, que es el nombre con el que la conocemos y que yo puedo confirmar y confirmo que jamás la había visto en un cine, solo en la tele o en aquello que se llamaba uve hache ese.

    Un julay nace en la chabola vecina a otro chamo muy conocido y su vida sigue un caminito similar pero más interesante.

    Un chamo nace en el portal de Belén vecino al de Jesucristo, sin padre conocido y con una madre sospechosamente masculina. Su vida correrá paralela a la del hijo de Dios y con coñas similares pero siendo diferente. El chamo se unirá a un movimiento político de resistencia contra los romanos y hasta se convertirá, por puro error, en un profeta y terminará crucificado, como el otro chamo.

    En base a lo que recuerdo de la última vez que la vi, yo habría jurado por las ladillas más gordas de Falete que esto es un clásico pero ahora que la he vuelto a ver, es una película fabulosa pero el tiempo pasado la ha colocado en un peldaño más bajo. La película tiene momentos épicos e hilarantes, como las ceremonias de lapidaciones petadas de mujeres con barbas postizas, pero también tiene segmenteos en los que pierde el ritmo, sobre todo cuando se meten en discusiones de politiqueo. No recuerdo haberla visto anteriormente en versión original y quizás por eso mi percepción de la película es distinta, igual muchas de las bromas políticas cuando la doblaron al español las adaptaron a la cultura del país y por eso ahora no funcionaron conmigo. Aún así, fue una gozada el poder ver la peli en una pantalla enorme y con la maravillosa calidad del cine digital y tal y tal. Salí del cine silbando la canción esa tan famosa de los títulos de crédito finales y además nos regalaron un paquetito con un poster, pegatinas relacionadas con la peli, un libreto con la letra y una barba postiza por si eres hembra y la necesitas para acudir a algún acto en el que se prohíbe la presencia de las miembras. En definitiva, que ahora que la he vuelto a ver, seguramente por primera vez en versión original, la película me sigue pareciendo espectacular pero queda algo lejos de ser una obra maestra.

    Esto probablemente funcione tanto con los miembros del Clan de los Orcos como con los sub-intelectuales con GafaPasta. Tiene algo para cada uno de esos bandos.

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