
Siguen poniendo pelis viejunas en el cine los domingos y sigo yendo a verlas y en el caso de la de hoy, reconozco el título y el póster, pero cuando la vi no trajo ningún recuerdo a mi kabezón, con lo que es probable que esta sea la primera vez que la he visto. Es una peli del año 1995 y yo no la pondría como un clásico, pero sí que debe haber funcionado bien en los circuitos televisivos. Se titula Casper, también en su estreno español, que los distribuidores estaban sin ganas de ponerle un título muchísimo más comercial como truscoluña no es nación.
Dos julays se mudan a una keli petada de espíritus de Raticulín, pero sin Carlos-Jesús.
Esto es una peli para niños. Tenemos un padre místico que se muda con su hija a un castillo infestado de fantasmas que quiere vender la heredera y encontrar un supuesto tesoro. Resulta que hay cuatro fantasmas, uno que parece ser un chiquillo y es bueno y tres que son traviesos y tal y tal y que siempre causan problemas. El padre y la hija empiezan a vivir con los fantasmas y eso y en cierto momento la chiquilla invitará a todos los chiquillos de su clase a una fiesta de Halloween en su keli. En paralelo, la pava que los contrató busca la manera de encontrar el tesoro para enriquecerse o algo así.
Es una historia simple y la peli está claro que se hizo como entretenimiento juvenil, en ningún momento da miedo y los fastasmas son divertidos y adorables. El problema es que la historia no da para mucho más y en algunos instantes, los cien minutos se te hacen largos. Eso sí, pese a tener treinta años, los efectos especiales de los fantasmas se ven muy bien y muchísimos más reales que los de muchas películas de la Marvel. Entretiene y supongo que se puede ver en familia, pero vamos, que seguro que la olvidaré pronto y dentro de un par de años ni sabré que la he visto.
No creo que interese ni a los miembros del Clan de los Orcos ni a los sub-intelectuales con GafaPasta. Vale para verla por la tele.





