Una de las cosas que más me molan de trabajar en verano es que se va casi todo el mundo y tengo tiempo de acabar cosillas que he ido arrastrando durante el año y esta ha sido seguramente la semana más productiva de todo el 2025, con un montón de coñas que tenía ahí, en el limbo y que ahora están encauzadas y para cuando mi jefe vuelva en una semana y media, se encontrará que todo lo que prometí anteriormente ha sido realizado y las promesas ya son promesas cumplidas.
Ayer estaba lanzadísimo y actualicé al año 2025 cinco páginas güé, pero no de las que son para los empleados, de las que pueden ver los clientes y hoy mismo, alguien descubrió los cambios y me llama flipando porque todo lo que necesitan para hacer su trabajo está allí, todo, ya no me tienen que tocar las arriolas una y otra vez y tienen hasta las respuestas a sus clientes, que es siempre la siguiente pregunta que me hacen. En paralelo, provoqué un pequeño terremoto legal con algo que quiero cambiar y tengo a nueve abogados intentando encontrar una buena razón para impedir el cambio, pero hasta ahora no la encuentran y hoy me mandaban mensajes cabreadísimos porque todos dicen que lo que yo quiero hacer está mal, pero son incapaces de sostener su opinión legalmente y si no lo hacen, saben que le esperan años en los que se lo pienso restregar una y otra vez. Casualmente, las dos cosas, lo que quiero quitar y las páginas, estaban entre la parafernalia que puso mi jefe la última vez que sufrí una evaluación, así que ahora lo va a tener crudísimo para sacarme algún pero.
En el mismo terreno laboral, la invasión de los amarillos del país del sol caguiente llega la semana que viene, el miércoles. Esta semana nos llegó la agenda que prepararon y dos minutos después de recibirla, ya tenían mi respuesta pidiendo que me borraran de las reuniones del viernes y la muy tonta que la manda me pregunta por qué y le respondo que ha puesto seis horas, SEIS, en dos reuniones de tres horas cada una para algo que ya le he explicado cincuenta veces y que si es retrasada, que la pongan en una empresa para personas especiales pero que no me la coloquen a mí que tengo una tolerancia muy baja, más bien bajísima. La chama también se inventó que yo estaba creando un sistema nuevo, global y completo, algo que no estoy haciendo y de lo que nunca había oído hablar, así que le pedí que se siente con mi jefe y lo discuta. Otro de los jefillos, que ignora los correos, se quedó calladito, o más bien, no se molestó en mirar la agenda y cuando finalmente lo hizo, descubrió que todas las reuniones que yo rechacé se han convertido en reuniones con él y le dio un ataque de pánico y se tuvo que inventar un evento familiar para no trabajar uno de los días y escapar de este aquelarre. Después la pava del sol caguiente me dice que le presente gente interesante y le respondo que ni soy un casamentero ni trabajo en la puerta de una discoteca regalando copas y entradas a la gente que quiero que entre, así que le recomendé que ya que viene a Europa, que se busque la vida por la oficina, aunque casualmente dejé caer algunos nombres, como el de la RATA, de la gente que me cae mal para que se jodan y se mamen reuniones de tres horas, que la RATA tiene el mismo jefe que yo, así que si la rechaza, sus actos tendrán consecuencias. A los que me caen bien les mandé una circular confidencial y paranoica insistiendo que cierto día de la semana que viene tienen que laburar desde sus kelis o les puede caer un amarillo del país del sol caguiente encima y no se lo podrán quitar. Todos los que recibieron la circular me lo han agradecido y han cambiado sus planes para trabajar desde sus kelis.
Y hoy, trabajando desde mi keli, mi vecino estaba aburrido y viene a preguntarme si me puede lijar la mesa del jardín para así poderla pintar mañana, que prefiere eso a sentarse a ver la tele con su mujer y mientras yo laburaba, el otro lo hacía para mí y se curró el lijado de la mesa, que es un coñazo que no veas, por más que tengas un «mouse» de esos que se suponen que hacen la mayor parte del trabajo. Supongo que mañana me dirá que no me canse y que lo deje tranquilo para poder pintarla.