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  • Proyecto Rampage – Rampage: Big Meets Bigger

    12 de mayo de 2018

    Este año (y cruzo los dedos para que no me gafe) estoy consiguiendo evitar el TresDé como la peste bubónica. Es complicado pero parece que les he pillado el truco y ponen la versión en DosDé solo por las mañanas entre semana y los sábados o domingos a las nueve y media o así, con lo que ahora, planeo una sesión de cine hiper-matinal y veo esas películas sin necesidad de gafa y quiero recordaros y os recuerdo que el TresDé es ficticio y está generado por ordenadores con menos capacidad de procesamiento que vuestros teléfonos, se rueda en dos dimensiones y después se convierte. Así fue como un domingo al alba fui a ver Rampage: Big Meets Bigger, película que en España se estrenó a mediados de abril (como aquí) con el título de Proyecto Rampage.

    Un julay dopao se la quiere empetar a la mona Chita

    Un monero o intelectual de los monos, que está compuesto mayormente de músculos, descubre que su mono o gorila o mandril o lo que fuere favorito ha sufrido una transformación y ahora es un monstruo grande y de mala leche. El bicho se escapa, lo captura el ejército, se vuelve a escapar y se junta con un zorro de diez metros de alto y con un lagarto guancho gigantesco y que al parecer, son todos el resultado de experimentos genéticos de una multinacional truscolana. Los tres bichos buscarán atacar una ciudad y el monero por supuesto que los detendrá porque él es así de modesto y generoso y sencillo.

    Por Dios, esto está basado en un videojuego y para la película escribieron el guión completo en media hoja de papel, ya que ni tienes pie ni cabeza ni les preocupa en absoluto. Lo único que querían era hacer un festival de efectos especiales y poner a un tipo que en esta historia logra que el único músculo de su cabeza no muestre ninguna emoción y que cada vez que abra la boca reces para que alguien se la cierre porque la está cagando. La historia es atroz, el director no logra contar ninguna historia, los efectos especiales en algunas escenas son más bien efectos peripatéticos y alucino con la gente que aparece y desaparece en las escenas, que igual vemos la ciudad vacía en un plano y en el siguiente aquello parece la puerta de un centro comercial el día que empiezan las rebajas. Los diálogos pueden provocar daños en el tímpano por las volatadas que dicen. Naomie Harris única misión en la peli es la de #calentar-pollas, si sabe actuar, lo ha ocultado muy bien. Cada vez que la pava pone cara como de científica sabelotodo, era la mismita cara que pondría en una peli porno cuando ocho tíos se le corren en la cara. De Dwayne Johnson, o the ROCK, que es como todos los conocemos, mejor no decir nada, que es un actor que me gusta pero en este caso la cagó, esto es una mierda de Pé a Pá. Cuando crees que han tocado fondo y no se puede caer más bajo, llega el final y aquello es aún peor, una sucesión de gilipolleces que podrían ser denunciadas en un juzgado de guardia.

    En fin, que no hace falta cerebro alguno para verla por lo que es perfecta para los miembros del Clan de los Orcos y por eso mismo, totalmente prohibida para los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • #SexPact – Blockers

    12 de mayo de 2018

    Desde que era pequeñito veía el trailer de la película que voy a comentar y es que me descojonaba en el cine, todas las veces, una detrás de otra, la misma broma repetida hasta la saciedad conseguía que me ría, algo que tiene un montón de mérito ya que el principal problema de las comedias son sus trailers, que a veces llevan todo lo mejor condensado y cuando vas a ver la película no hay más. Por suerte este no es el caso de Blockers, que gana al Oscar a la traducción al español del título más épica, ya que en España se estrenó la semana pasada como #SexPact, aunque yo habría preferido el título mejicano de No me las toquen.

    Unos julays tratan de impedir que las zorras de sus hijas mojen

    Tres padres que se conocen desde siempre porque sus hijas son más-mejores-amigas, llegan a la graduación del instituto un poco nerviosos y más cuando descubren que las niñas pretenden F-O-L-L-Á ese día y que las desfloren. Los tres, o dos de ellos más otro que va obligado, montan un plan para desbaratar el tema y las van siguiendo allí por donde están pero nada sale como estaba planeado y la noche acaba siendo un desastre de proporciones legendarias, o quizás no.

    Me partí la polla de nuevo con todas las escenas que ya conocía pero es que habían otras que ni por asomo salen en el trailer y que son fabulosas. Esto es cine de comedia basta, de reírte con las polladas que dicen y hacen y flipar porque vamos de barbaridad en barbaridad. Aquí nadie afloja el ritmo y las hijas son unas bestias y hacen burradas y los padres son aún peor. Hay multitud de momentos absurdos para descojonarte y la química entre los tres padres funciona muy bien. Yo sabía lo que iba a ver al cine y me lo pasé muy bien. Si nunca jamás hubiesen puesto un trailer en los cines y te la topas de frente y sin preparación, la habría considerado una obra maestra instantánea. Los tres padres suenan conocidos pero son más bien secundarios de otras pelis que aquí encajan perfectamente en la comedia. El final es un poco chorra pero es lo que tienen estas historias, que hay que dejar un saborcillo dulce en la boca de los que se van para que lleguen contentos a casa o algo así.

    Estoy decidido a volver a verla con lo que aquellos hermanos y amigos del Clan de los Orcos saben que es una que no hay que perderse, que aquí aullamos todos hasta quedarnos afónicos. Si me topo un sub-intelectual con GafaPasta en el cine viendo la película probablemente me llevaré un susto mortal, esa gente ni de coña va a ver algo así.

  • Acabando el viaje en Khao Lak y regresando a Patong

    11 de mayo de 2018

    El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

    Por si no os ha quedado claro, el viaje vida-abordo que he hecho para bucear es uno de los momentos épicos de mi vida y lo recordaré por y para siempre. El último día regresábamos a puerto sobre la una de la tarde y hacíamos «únicamente» dos inmersiones. La tarde-noche anterior el capitán nos llevó hasta las cercanías de Khao Lak, junto al pecio Boonsung. Este barco está a unos quince metros de profundidad en un arenal y es famoso por la ingente cantidad de vida que tienen sus restos. No se parece para nada a un barco. Se usaba para el transporte de metales desde las minas y según dicen, se hundió por un problema en los jiñódromos, para que veáis lo importante que es tener las cañerías en buen estado. Después, el ejército tailandés lo bombardeó porque era un peligro para otros barcos, el tsunami del 2004 le dio un buen repaso y ahora es uno de los sitios favoritos para bucear.

    Nuestra primera inmersión, la de las siete de la mañana, cuatro horas antes de la hora Virtuditas, nos llevó a ese mundillo y desde el principio vimos tres chuchos, tres mantas pequeñas o como las llaméis en vuestro terruño. También vimos una morena pequeña y espectacular que es muy difícil ver en otros lugares de Tailandia y cienes y cienes de millones de peces. Allí hay poca visibilidad con lo que hay que andarse con cuidado para no perderte y separarte de tu grupo.

    Después de salir desayunamos y comenzamos a liquidar las cuentas y pagar lo que no estaba incluido en el viaje, como el alquiler de equipo o las bebidas alcohólicas. Quedamos en la cubierta superior, en el solario y zona de charla un rato antes de bucear para el Gran Reto. El Maestro de buceo español, mi amigo el chino de zumosol y un servidor habíamos jurado por las bragas más mugrientas de Mafalda que saltaríamos al agua desde allí, a unos ocho metros de altura. Un montón de gente más se apuntó al reto. Al parecer, esto no ha sucedido en toda la temporada, que comenzó en octubre. Nadie ha estado tan loco como para hacerlo. En el agua, una cámara para grabar los saltos, una infinidad de teléfonos desde arriba e incluso desde las cubiertas inferiores. Saltó primero el español y después el primo chino de Zumosol y un servidor a la vez. Aún no tenemos el vídeo desde el agua pero sí que tengo desde arriba y fotos. Entre las curiosidades tenemos que se tiraron al menos dos chinas que tienen título para bucear pero que NO SABEN NADAR, así que según llegaban al agua las rescataban. También se tiraron los japo-brasileiros con lo que de nuestro equipo, hubo un pleno. Lo hicimos, entre otras cosas porque nos lo pasamos genial en estos días.

    Nuestro segundo y último descenso fue en el mismo lugar. Al parecer ninguno de los otros grupos vio las mantas con lo que ellos las iban a buscar y nosotros nos centramos en otras cosas. Estuvimos bajo el agua casi cincuenta minutos y salimos tristes porque sabíamos que se acabó lo bueno. Al salir, ducha y adecentarnos, volver a ponernos gallumbos después de tantos días viviendo en bañador. Preparamos las maletas, recorrimos el barco una y otra vez buscando cosas que nos dejábamos atrás y la jefa del barco nos mandó el diario digital de todo lo que vimos y también la mega-foto de grupo que nos hicimos. Me asignaron la furgoneta para ir con la chino-argentina y los japo-brasilerios y el primo chino de Zumosol iban en otra pero por el camino, todos chateando por el Güazá y quedando para ir a cenar juntos. Ninguno se lo esperaba y no solo nos lo pasamos bomba, congeniamos y en el tiempo que vivimos juntos, fuimos como una familia.

    En Patong tenía otro hotel, el Villa Atchara, con una piscina preciosa que nunca llegué a usar. Lo primero que hice fue apuntarme a una excursión para el día siguiente para ir a Koh Phi Phi, llevar la ropa a una chama con lavadora que lava por algo más de un leuro por kilo y después, apalabrar la hora para cenar. La china eligió uno llamado Honeymoon Thai Restaurant by Kenya. Con el aceite que perdía el camarero se pueden llenar dos barreños. La comida estuvo bien, nos reímos, gritamos y nos echamos en cara de todo. El único que no vino fue el chino Zumosol porque estaba en el gimnasio de su hotel tuneando los músculos pero se nos unió para las cervezas. Nos metimos en un sitio solo porque tenían aire acondicionado, que los asiáticos son muy exigentes con eso. Por allí apareció el de Zumosol y le contamos todos los chismes y chanchullos del barco. Resultó que por la calle en Patong nos cruzamos con la Noréxica y la Bulímica y estaban con su maestro de buceo chino y una de ellas le cogía la mano. El de Zumosol flipó porque nos dijo que las dos están casadas y con hijos, así que allí una iba a hacerle un Vitorino al marido. Tengo anéctodas por un tubo del viaje, como la de la Cangrejo, una china, F-E-A, fea, feísima y que está casada con un austriaco. Una vez comprobado que es tonta, la única explicación es que en la cama debe ser épica y legendaria porque ni jarto de ron de garrafón me arrimo a ese bicho. Entre las cosas más fuertes de esa chama, pese a ser delgada, se bebía el aire más rápido que nadie, la tenían que agarrar por detrás continuamente para moverla y de ahí le viene el mote de la Cangrejo y el último día, en la primera inmersión, bajó y a los diez minutos su equipo estaba de nuevo en el barco porque le entró agua en la máscara y al parecer no sabe como limpiarla, algo que es uno de los ejercicios del curso de buceo más básico, con lo que lo debe haber aprobado a base de mamadas a todos los del centro de buceo. Otra cosilla que me viene a la cabeza es el peote que nos pegó en la cara un chino. Los que estaban con nosotros nos confirmaron que eso no es normal entre su gente, que lo hacen los agitanados. Podría seguir pero ya sabéis que lo que sucede en el vida-abordo se queda en el vida-abordo. Por el grupo en común del Güazá nos hemos mandado un montón de fotos. Mientras tomábamos cerveza, diluvió y tuvimos que esperar hasta la medianoche para poder regresar a nuestros hoteles.

    El relato continúa en Saltando por islas cerca de Phuket

  • Cresta roja macro en el Club de las 500

    11 de mayo de 2018
    Cresta roja macro

    Estamos a punto de terminar la temporada de tulipanes en los Países Bajos, esas seis semanas mágicas en las que hay millones de tulipanes por todos lados y hoy viajamos a abril del año 2007 para ver esta foto de una Cresta roja macro que por aquí fue bautizada como el Tulipán Viajes y a la que hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.

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