Ya dije en su momento que estas han sido las vacaciones mas complicadas para planificar desde hace eones y la culpa, la culpa y la grandísima culpa la tiene el orangután ese naranja que cada vez que abre la boca la caga. Al final mi salida de vacaciones, originalmente prevista para el viernes por la noche, cambió al sábado por la noche y hasta ese dato sufrió varios cambios de la hora de partida del vuelo. Como siempre, hice uso de la reserva gratuita de una cita para pasar el control de inseguridad y el sábado, durante el día, lo preparé todo, que no es mucho porque viajo con 7,9 Kg y la cantidad es tan alta por todos los líquidos que llevo facturados y que no volverán conmigo. El sábado por la tarde pillé la guagua a la estación central de Utrecht y desde allí cambié al tren que me llevó al aeropuerto. Fui a facturar y ni en el programa de la aerolínea ni en la tarjeta de embarque que me dieron aparecía el asiento de mi segundo vuelo y en el aeropuerto me dijeron que me enteraría en Abu Dhabi, que esta vez he volado con la aerolínea esa que pasa junto a la keli del Rey Emérito. Después de facturar mi bolsa con 4 de los kilos, fui a pasar el control de inseguridad usando mi cita previa. Yo jamas podré entender como un servicio gratuito del aeropuerto es tan ninguneado por toda la gente que viaja por ahí, el único requisito que tiene es que has de respetar la hora de tu cita, con 15 minutos de margen previos y posteriores. Una vez dentro, solo faltaba esperar que comenzara el embarque.
Comentar que en el primer avión tenía asiento de ventana, que compré 2 horas antes de ir al aeropuerto porque me habían puesto en uno muy chungo y las compras de última hora eran relativamente baratas y así pillé ventana e hice vídeo del despegue y aterrizaje. Aunque despegamos a las diez de la noche, a estas alturas del año ya tenemos los días larguísimos, gracias al horario de verano y en el cielo había colores muy espectaculares. El vuelo en sí fue largo y seguimos la nueva ruta HALAL, gracias a las maquinaciones del mono naranja y sus intimísimos los joputas-terroristas-islámicos iraníes. En la nueva ruta pasamos por Turquía, el Líbano, Jordania, Arabia Saudita y al menos en mi vuelo, también sobre Bahrein, desde donde enfilamos hacia Abu Dhabi. Al principio del vuelo, sobre Alemania, hubo una cantidad considerable de turbulencias lo cual retrasó la cena, pero una vez nos dieron el papeo, yo ya caí en coma y traté de dormir el resto del vuelo. Aterrizábamos sobre las seis y media, hora local Halal y por allí ya es de día, con lo que en el aterrizaje se ven las cosas. Yo ya había volvado en el pasado varias veces con Etihad, pero nunca a su nuevo aeropuerto, siempre había ido al cutre viejísimo, así que esta vez he podido comprobar en qué se están gastando los leuros. Como en todos los aeropuertos de Oriente Medio, nunca han terminado de comprender el concepto de tránsito y cuando sales del avión siempre te obligan a pasar un cutre control de seguridad hecho por chamos a los que se la suda.
Después de pasar ese control que no me hizo sentirme más seguro, fui hacia la zona en la que estaba la puerta de embarque de mi vuelo y en uno de los mostradores de la aerolínea me dijeron que allí mismito me darían mi nueva tarjeta de embarque que hasta indicaría el asiento que me corresponde. Tardaron bastante en abrir la puerta de embarque y cuando lo hicieron, me tocó asiento de pasillo y el avión era uno pequeño y yo estoy super-hiper-mega seguro que cuando compré el billete era un pedazo de avión. Al poner uno pequeño, iba petado y yo dormité de nuevo a ratos. Llegamos al aeropuerto de Malé en hora y por fin, después de haber visto la terminal nueva durante años acabada y no estrenada, esta vez ya la están usando y mi avión hasta lo conectaron a una de las pasarelas, con lo que salimos como julays del primer mundo y la nueva terminal tiene hasta baños fastuosos. En donde veo que no hay mucho progreso es en el control de pasaporte, que se hace eterno porque cada vez que aparece una emburkada con niños la dejan colarse y los demás no avanzamos, pero para colarte es condición necesaria ir emburkada y con niños, una rubia sueca con tres niños se mama la cola como el resto. Superado el control de pasaporte, mi bolsa ya estaba en la cinta, asi que la cogí y fui hasta donde antes estaba la terminal antigua y que ahora lo llaman Terminal 2 y es para los vuelos interiores. Le dije a la chama que se enrollara y me diera asiento de ventana en la latita de atún y lo hizo, aunque me dio la ventana de la última fila. Ahí fue cuando descubrí que para llegar al atolón de Addu, cuyo aeropuerto está en GAN, el avión haría una parada en otra isla. Viéndolo desde el lado positivo, eso significa que tenemos dos despegues y dos aterrizajes. El aeropuerto con la escala era una cutrada minúscula, se bajaron 5 de los cuarenta y dos pasajeros y entraron dos y en ningún momento el chófer apagó los motores porque fue entrar los dos nuevos, cerraron la puerta y arrancamos. Según el chófer llegaríamos en veinte minutos, pero al final fueron como cuarenta porque había un temporal y el chófer es que no veía el aeropuerto y abortaba el aterrizaje. Lo hizo como tres veces. Cuando llegamos acababa de dejar de llover. Recogí mi bolsa en la cinta de equipaje y salí a buscar al chamo que me tenía que llevar a la pensión. A propósito, yo era el único occidental en el vuelo y justo después de cruzar el ecuador, la azafata me dio un certificado que certifica que lo he cruzado, aunque puedo confirmar y confirmo que esta no es la primera vez, que lo he cruzado una vez en las Maldivas y en varias ocasiones en Indonesia, que yo recuerde.
Una vez me dejó en la pensión, me metí en mi cuarto porque estaba muerto de cansancio y al día siguiente comenzaba el buceo.




