Parece que el tiempo vuela y ya estoy llegando al final del buceo de mi primera etapa en el sur de las Maldivas y este cuarto día era el último en el que buceaba todo el día. Aunque la noche anterior llovió lo que no está escrito y amaneció de un gris estremecedor, después de desayunar me eché a caminar hacia el puerto y no llovía.

Aunque me perdí, o más bien me salté la calle por la que debo girar y seguí en línea recta, llegué cinco minutos antes de tiempo. En el camino noté que el viento había girado, ya ho iba de oeste a este, iba de sur a norte y ese cambio hizo que zonas de buceo a las que no podíamos ir se nos abrieran, asi que el capitán decidió que para la primera inmersión iríamos al Addu Turtle Point, que en el mapa se corresponde con el punto número seis. Íbamos a estar protegidos de las olas por las islas del atolón y visitábamos una pared con un arrecife en la parte superior. Nada mas saltar sobre el arrecife, bajo una roca nos encontramos una tortuga verde gigantesca, descansando allí tan plácidamente. Después seguimos hacia la pared y vimos dos pulpos juntos, probablemente cortejándose para fornicar, vimos varios tiburones grises, un tiburón de punta de aleta blanca, dos langostas grandes, un cangrejo muy curioso, algún giant trevally, que no sé como se llaman en español y me da pereza buscarlo y corales por un tubo y muchísimos pececillos y bancos de peces mas grande. La visibilidad era épica y los colores fabulosos, tengo que decir que el sitio me pareció fascinante. Bajé sin ordenador de buceo porque lo lavé con agua dulce y se me olvidó ponerlo con el resto de las cosas y para cuando me acordé estábamos llegando y a ellos se les olvidó poner uno en la caja de cosas porsiacaso. Como solo éramos dos, me limité a bucear al lado del Dive Master y seguir su ordenador.
Después de salir eligieron ir hacia el norte y centro del atolón, por alguna extraña razón, que aquel lado estaba fabuloso y cuando llegamos al que querían hacer, las olas eran espectaculares y tuvimos que cambiar el plan y acabamos en el Marc’s Dream, que es el 11, en el que ya habíamos estado pero tiramos para la zona que no habíamos explorado porque la corriente era distinta. Vimos un pez hoja precioso y unos camarones de cristal muy bonitos. En ese sitio los corales son espectaculares y en ellos se esconden bancos de peces, tanto pequeños como medianos. También pasó cerca de nosotros un Napoleón enorme y en la ruta nos topamos con una langosta.
Al regresar aproveché para ir a buscar mi ordenador de buceo y cuando estaba en ruta hacia el restaurante cayó el diluvio universal, asi que me resguardé en el porche de una keli cerrada con candado y diez minutos más tarde, cuando el diluvio terminó, seguí mi ruta. La comida en esta isla es espectacular, tienen mucha gente de Sri Lanka trabajando en los restaurantes y son unos cocineros fabulosos.
Para la tercera inmersión, utilicé la manipulación para forzar la mano del Dive Master, que el capitán me dijo que justo a la salida del puerto es espectacular aunque con poca visibilidad, pero el Dive Master no ha buceado nunca ahí, asi que le dije que hiciera sus deberes, preguntara a su jefe y que no me decepcionara. Como punto adicional, estábamos a cinco minutos del puerto. Nos tiramos, bajamos y había un banco de peces unicornio grandísimos que estaban frenéticos y a ellos se unían otros, todos nadando haciendo un óvalo. Era espectacular, como una pared de peces. Después investigando nos encontramos con un montón de morenas, dos peces hoja juntos y al final de la inmersión con un pez pipa (pipefish), super bonito. También vimos una tortuga grandísima que se unió al frenesí y hasta algún pez ballesta. El lugar está lleno de espinas de atunes porque allí era donde antes tiraban los restos de los atunes cuando los limpiaban, pero hace años que no lo hacen, ahora los limpian dentro del puerto y tiran los restos allí. Según nos dijeron, también hay un montón de rayas, pero nosotros solo vimos dos. Aún así, fue espectacular. A media inmersión al Dive Master se le rompió la boquilla para respirar o su regulador y subió al barco, que estaba encima, a buscar otra mientras yo me quedé abajo, que era fácil encontrarme siguiendo las burbujas.
Después de salí regresé a mi habitación y ducha y cena y a descansar pronto, que por ser el siguiente día viernes, tenemos que salir a bucear antes porque a la una de la tarde pasan lista en las mezquitas y moro que no vaya, moro al que tiran a los tiburones, que lo del viernes es básicamente como las misas de domingo de hace cien años en España, que la gente iba para que los vieran, no porque realmente se creyeran aquello.
