Cerramos el paseo por Sofía de esta semana con la Iglesia Rusa de Sofía y un montón de tulipanes que había junto a la misma cuando pasé por allí en abril del año 2015. Esta, al menos por fuera, es una de las iglesias más bonitas de Sofía y creo que la veremos en otra foto. Aunque la llaman la Iglesia Rusa, su nombre oficial es el de iglesia de San Nicolás el milagroso y ciertamente no truscolanoso. La hicieron en el lugar en el que había una mezquita por aquello de tocarle los mondongos al Dios de los terroristas esos. En esa zona estaba la embajada rusa en algún tiempo lejano. Creo recordar que en su interior ni de coña te dejaban hacer fotos.
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Mil doscientos días de constancia en el duolingo
Si hay algo cierto en este mundo es que yo no solo procuro hacer todos los días mi dosis de ejercicios con el duolingo, es que hago una purriada de ejercicios más y en lugar de los treinta puntillos que debería cosechar a diario, es raro el día que no alcanzo los cien, con picos de doscientos o más de cuando en cuando y hoy mismo he hecho ciento veinte y aún me quedan horas. Sigo con mi rutina de italiano para españoles, italiano para ingleses, inglés para italianos, con estos tres idiomas en modo mantenimiento ya que los acabé en su día y ahora estoy con inglés para holandeses y holandés para ingleses, de los que en principio había también acabado el segundo pero han liberado una purriada de niveles adicionales y me estoy abriendo paso entre ellos. Jamás pensé que sería posible el cubrir mil doscientos días sin perder la comba, con vacaciones, con vuelos de purriadas de horas de por medio y saltando de país en país pero parece que sí, que lo he conseguido. No estoy seguro que llegue a los mil trescientos ya que por el camino hay un evento que puede hacerme tropezar, durante mis vacaciones en Asia estaré cinco días y cuatro noches en un barco navegando por Tailandia y por lo que he leído, al menos uno de los días estaré muy lejos de cualquier antena telefónica, con lo que lo impensable puede llegar a suceder y por motivos ajenísimos a mi voluntad, la racha podría acabarse.
Por ahora, reseñar en el diario este tremendo éxito, los 1200 días de prácticas sin fallar uno solo de ellos:
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Museo de Historia de Sofía
Hoy tenemos otro edificio grandioso en el centro de Sofía, el Museo de Historia de Sofía que se centra en la historia de la ciudad a lo largo de los siglos y podemos ver como ha ido evolucionando. Lo mejor es el edificio, que antiguamente era un balneario público con una conexión directa a aguas minerales que debe haber por allí debajo y en un lado del edificio aún queda una fuente en la que puedes llenar tus botellas con agua mineral.
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Patinando en Anna’s Hoeve con drama incluído
La semana pasada en Que llega el frío comentaba como de pasada que tenía dos oteadores de hielo para patinar trabajando para mí en los alrededores de Hilversum y el lunes uno de ellos me dijo que ya se podía patinar en Anna’s Hoeve, lugar entrañable y que aquellos más ancestrales recordarán porque en el mejor blog sin premios en castellano ha aparecido en infinidad de fotos y vídeos de la época en la que nuestra oficina estaba muy cerca. Como ya dice el refrán que ojos que lo ven, corazón que se lo cree, el martes cambie la ruta de paseo del almuerzo y en lugar de la zona tradicional, enfilamos hacia Anna’s Hoeve y efectivamente, había DOS seres humanos patinando.
Al instante se activó la ALARMA DE PATINAJE y comuniqué a la camarilla que el miércoles era el día oficial del patinaje a la hora del almuerzo, un deber y una obligación divina que tenemos que realizar para honrar a los dioses de aquel continente africano en el que nací, o algo así. Mi amigo el Moreno y otro colega se comprometieron a traer los suyos y acordamos ir hoy a las doce a patinar, algo que sucedió, como veréis en el vídeo que hay al final.
Esta mañana a las siete menos veinte, cuando salía de mi casa, la temperatura era de siete grados bajo cero, vamos, una calufa que no veas y yo, por supuestísimo, como no soy culocoche como algunos que comentan, salí de mi keli en bici para ir al trabajo, con la mochila petada con los patines y morralla necesaria para el evento. Durante la noche nevó pero hacía tanto frío que fue una nieve en polvo, molesta porque cubre todo el suelo pero que no se helaba, lo cual era bueno. Fuimos a patinar sabiendo que habría más gente porque ayer, en la tele, un desgraciado, un periodista, anunció a toda la nación que en Hilversum hay un lugar secreto en el que se puede patinar y en donde el hielo, el martes, ya tenía seis centímetros de grosor y obviamente, era Anna’s Hoeve con lo que la basca enfiló hacia allí. Cuando llegamos había unas veinte personas y cuando nos fuimos conté treinta y cinco. Después de unos años sin patinar, cuando regresas a tu medio natural, lo primero que sientes es que la técnica vuelve despacito a tu cabezón y esa primera hora es para tentar el hielo. Mientras yo y el Moreno hacíamos vídeos y pajariabamos, el otro colega se ponía en faena y tras una vuelta lo vimos caer, una caída como que tonta, no parecía gran cosa pero el chamo se quedó en el suelo como quejándose. Pasé a su lado, le pregunté y me dijo que se quedaba un poquito allí para que se le quitara el dolor. Seguimos la ruta, dando vueltas y algo iba mal con el chamo. Se quejaba de un dolor intensísimo y al final lo tuvimos que llevar a urgencias. Su mujer me confirmó que a las siete y media de la tarde salió del quirófano y todos esperamos que no le hayan hecho la operación de cambio de sexo que en Hilversum esa la hacen con frecuencia. Al parecer se escoñó la rodilla o algo así, pero eso lo dejamos para otra historia.
Regresando al tema, el AFRICANO vuelve a patinar sobre hielo y hasta es capaz de gestas inenarrables como ir al hospital pero más bien a dejar a un cabeza-de-queso que se ha escoñado.
La música es la épica canción Someone in the Crowd que canta Emma Stone y otras pavas en aquel clásico de antesdeayer, ayer, hoy, mañana y pasado mañana llamado La ciudad de las estrellas – La La Land y que Virtuditas desconoce porque es muy bruta y no le gustan los musicales a menos que salga Chuck Norris en ellos. En el vídeo comenzamos con la vista del lago en Anna’s Hoeve del martes, vemos a dos o tres patinadores en el hielo y puedo confirmar y confirmo que uno es mi oteador y después pasamos a el día de hoy y en el vídeo aparece el Moreno, hay hasta un niño con una silla aprendiendo a patinar, hay un perro en el hielo pasándoselo bomba, hay un niño en bicicleta sobre el hielo y el chamo con chaqueta roja que pasa a mi lado después de los dos minutos y medio es el que esta noche duerme en el hospital de Hilversum operado de no-sabemos-exactamente-qué, con lo que este estremecedor documento puede que sea la última prueba que tenga en su vida para demostrar que en un paso hasta patinó sobre hielo. Hay hasta un momento de mí mismo en el que salgo en el vídeo así que espero que os cortéis bien las uñas antes de verlo que no quiero que se me acuse de nada. Lo mejor es la parte a partir del tercer minuto con el perro y el chiquillo en bici. Si el vídeo no aparece debajo de este texto, también está AQUÍ:




