Todas las fotos anteriores y unas cuantas más de esas playas increíbles e islotes las he empotrado en un vídeo para regodearnos con ellas una y otra vez. Aunque estuve tentado de usar el himno ese llamado El Ladrón que cantan los delincuentes truscolanes cada vez que se juntan dos a llorar porque el mundo les roba lo que ellos mangan, al final prefiero la calidad y elegí la cancion Runnin’ (Lose It All) de Naughty Boy que descubrí en la película Everything, Everything. Si el vídeo no está debajo del texto, lo tenéis AQUÍ:
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La casa de los suicidios
Cerca, cerquita de mi oficina han montado un nuevo edificio de esos de arquitecto al que le va el artisteo que no veas. Son todos pisos de alquiler y al parecer, la idea es que igual que los truscolanes con su economía, todo ser humano o inhumano tiene un derecho fundamental al suicidio pero los edificios de hoy en día no se diseñan pensando en este derecho tan básico, así que han hecho uno del revés para que todo hijo de julay se pueda lanzar desde su terraza y caer directamente a la calle sin obstáculos. No debían tener muy claro que la gente esté dispuesta a pagar y todos los apartamentos de esta aberración son de alquiler. Habiendo sido testigo de la gestación y el crecimiento del edificio, que está a punto de acabarse, puedo confirmar y confirmo que está hecho sobre arena, que aquí no hay ni rocas ni un suelo rígido y que esa cosa, el día que tengamos un terremoto o una buena ventolera, eso se va a tomar por culo sí o sí. Todas las paredes que dan hacia la calle tienen un festival de ventanas, en esas kelis debe haber habitaciones con tres y cuatro ventanas, como se puede ver en la imagen. Los que viven en la planta baja compensarán su incapacidad con saltar desde la terraza y poner el punto y final con lo de vivir justo a la salida de un túnel, lugar desde el que yo hice la foto, con lo que a la mínima que un borrachuzo esté volviendo a su casa con el punto adecuado y a todo meter, se empotra en el edificio. El nombre de este mamotreto es el Belvedere Hilversum y todas las casas ya han sido alquiladas, a falta de que se acabe la construcción y se las entreguen a los que pagarán el alquiler. Como curiosidad, entre los requisitos para alquilar estaba que hay que demostrar con nóminas que se tiene la pasta y el sueldo mínimo para poder tener una keli en esa cosa es de tres mil ciento cincuenta leuros brutos al mes. Los estudiantes están super-prohibidos y no pueden alquilar allí pero sí que se permite el alquiler a retirados con pasta. Se cree que las condiciones de alquiler provocarán que todas las chochas que vivan allí o se han rectificado con múltiples operaciones o tendrán las ubres a la altura del ombligo y de los pavos decir que además de tener sus décimo-cuartas esposas rozando los dieciocho años, está garantizado que no habrá uno en el edificio al que no le lleguen los güevos a las rodillas o quizás incluso más abajo, que la gravedad nunca perdona.
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¡Hasta pronto Boracay!
Cerramos la serie sobre Boracay con otra foto de la puesta de sol en White Beach, con la gente disfrutándola en el mar. Esta fue la del último día antes de ir al aeropuerto de Kalibo y dejar las Filipinas en mi primera visita y comenzar mi regreso parando en Kuala Lumpur. Mi experiencia ese año fue tan fabulosa que he regresado a las Filipinas los dos años siguientes y sigue siendo una de las candidatas principales para el año que viene.
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Bokbierfestival 2017
Cuando llega el mes de octubre tanto el Moreno como un servidor esperamos con ansia el último fin de semana del mes, ese en el que la hora de verano se desvanece y regresamos al horario convencional, pero nuestro interés no está en el cambio de hora sino en el Bokbierfestival, el mayor evento cervecero del universo conocido y por conocer dedicado en exclusiva a la bokbier, cervezas muy populares en los Países Bajos, mayormente creadas por particulares o grupos de amigos y producidas en pequeñas cantidades con lo que ni se exportan ni se comercializan en grandes cantidades. El festival tiene lugar todos los años en el mismo local, el Beurs van Berlage, edificio que pese a que todos los turistas que visitan Amsterdam lo ven, es como un paraíso alejado de los mismos porque se alquila para eventos y no hay visitas guiadas de turistas. Tiene su historia ya que en un pasado cada vez más lejano fue la sede del mercado de valores de Amsterdam o eso que solemos llamar la Bolsa, esa que los truscolanes nos roban una y otra vez. Ya he perdido la cuenta de las veces que he ido pero puedo afirmar y afirmo que tengo una impresionante colección de vasos, ya que la entrada se concreta en el vaso en el que te sirven las cervezas y como hay años en los que parecen de vino, al final opté por deshacerme de los vasos de vino barato que tenía en mi casa y reemplazarlos por estas joyas con tan buenos recuerdos. Por aquí por el mejor blog sin premios en castellano se ha hablado muchísimo del tema y hay una purriada de anotaciones con fotos y vídeos que seguramente parecen idénticos a los de este año y a sí sin rebuscar mucho me encontré las de los siguientes años: Bokbierfestival 2016, Bokbierfestival 2015, Bokbierfestival 2014, El Bokbierfestival 2012, una referencia al evento en el año 2011 en Siendo social a lo uno punto cero, Bokbierfestival 2008 y Bokbierfestival 2007 y es más que probable que los años que no están en la lista también acudí.
Hay todo un ritual para este evento y en nuestro caso, la visita siempre empieza en Hilversum, encochinándonos a base de bien con un plato de costillas en el Café Cartouche, lugar que mantiene su altísimo nivel de calidad desde antes de los dolores y el embarazo. Nos juntamos a las cinco y sobre las siete de la tarde nos desplazamos en tren hasta Amsterdam. A esa hora ya no hay colas para entrar en el Beurs van Berlage, las hay más bien para marcharse ya que muchos empiezan al mediodía cuando abren y a esa hora están ya más que tibios.
Pagamos nuestra entrada, que es el vaso que está por encima y tres monedas, por veinte leuros. Lo bueno de un precio tan alto es que es un evento libre de turistas y chusma y gentuza de la peor. En la puerta de acceso, el gorila contratado comprueba que tienes un vaso para poder entrar.
Fuimod directamente al puesto de SNAB para tomarnos una IJsbok, la reina de las cervezas bok, producida en cantidades ínfimas y muy difícil o casi imposible de conseguir. Es también una cerveza con un porcentaje de alcohol del nueve por ciento y un despliegue de sabores en tu paladar.
El lugar estaba menos lleno que el año pasado a la misma hora o eso nos pareció a nosotros. Según unos colegas que fueron por la tarde, tres horas antes de llegar nosotros era imposible moverte por la sala de la cantidad brutal de gente que había y las colas para conseguir las cervezas más preciadas eran de cinco o diez minutos. La foto está hecha desde el extremo opuesto al lugar por el que entramos y por allí estaba la Texels Storm Bock, que fue mi segunda cerveza y que en años anteriores ha gandado algunos premios y tiene muy buena reputación. La cervecería Texels está en la isla de Texels, lugar ignorado y desconocido por los turistas que vienen a Amsterdam para el porro, los canales y los escaparates de las putas. Por suerte las islas Frisias se han salvado de ese turismo y han quedado para el uso y disfrute de nosotros los holandeses y que así sea por mucho tiempo.
Mirando en el libro que te dan en la entrada con todas y cada una de las cervezas que se servían y en donde explican cosillas sobre las mismas descubrí una que despertó mi curiosidad, una especie de engendro que auna dos universos que jamás se habían cruzado anteriormente en el mío y que ha sido fantástico descubrir que existen. También me sirvió para descubrir una cervecería que está en la ciudad de Utrecht y que visitaré algún día. La cervecería es la Oproer y la tercera cerveza fue la Bock by Dope demand y lo peculiar de esta es que es un injerto de cerveza bok en cerveza de trigo. Estaba bastante rica y tenía un porcentaje de alcohol del siete por ciento.
Pasamos también por la Effectenbeurszaal que es en donde desde hace unos años ponen el escenario con la música en vivo y regresamos allí algo más tarde. De las cinco cervezas que tomé desconozco el nombre de la cuarta porque fue a propuesta de alguien, estábamos al lado, la pillé, la bebí pero se me olvidó hacerle foto al nombre o a la cerveza y tampoco me pareció nada del otro mundo, aunque nos la recomendaron unos compañeros de la oficina que nos cruzamos. En fin, que lo mejor es ignorar a la gente y hacer caso de tus gustos.
Mi quinta y última cerveza en el festival fue de la compañía Oldskool Brewery, que hacen sus cervezas en Eindhoven. Se trataba de la Go B*CK Yourself! que a mí me gustó bastante. Tiene un porcentaje del 8,2 por ciento de alcohol.
Después regresamos a la sala de la música para asentar las cervezas antes de marcharnos. El Moreno hizo una foto de grupo o eso que la gente llama selfi y la mandó con una etiqueta especial y apareció en las pantallas grandes que hay en el evento con gran emoción por parte de todos ya que nuestra vida se vio más completa al promocionar nuestro alcoholismo y la felicidad tan casi absoluta.
La foto iba acompañada del clásico texto reivindicativo truscoluña NO ES NACIÓN y como la mandó cuando ya la gente se marchaba (el viernes y el sábado cierran a las once de la noche) y había pocas fotos, no se cansaban de repetirla en las pantallas. Al salir siempre íbamos a un Febo cercano a comernos una hamburguesa o una croqueta holandesa pero la peste turística ha cerrado ese local de clásica comida-basura holandesa. Tuvimos que comer en el Smullers que hay dentro de la estación de tren, que no es lo mismo pero es casi igual. Después nos despedimos y yo pillé el tren de las once y media para Utrecht y al llegar busqué mi bici en cierto aparcamiento que es el más grande del universo para bicicletas y volví a casa. Fui directo a la cama.
Y para cerrar esta anotación, un vídeo que conjura en sus entrañas tres de los pequeños y cutres vídeos que hice, ya que los más personales no están incluídos en este. Este documento estremecedor y provocador lo he puesto en flickr, así que para los menos dotados intelectualmente entre los lectores, decir que HAY QUE HACER CLIC EN LA IMAGEN y recordad que tengo un muñeco de vudú en mi casa y al que me toque los güevos, le clavo dos alfileres negros y se va a cagá. Regresando al tema, en el primer segmento tenemos la vista de la sala en la que se celebra el festival al entrar y pedir la primera cerveza. El puto del Moreno se dedicó a pasar el vaso por delante del teléfono y hasta pretendía pasar por delante de la cámara con lo que lo estuve evitando todo el tiempo. Tras una cortinilla presenciamos uno de los rituales más fascinantes y provocadores en el mundo animal, la ceremonia del lavado del vaso de cerveza, un ritual que realizan los machos cuando toman cervezas distintas. Se dice que una vez vieron a una hembra intentando hacerlo pero no dio con la puerta del lavavajilla y no pudo ser …. La tercera parte es el ambiente en la sala de la música. Me escapé y fui yo solo para que cierta persona antes mentada no me jodiera el vídeo. Como es un vídeo de poco más de un minuto y quería una canción modesta y sencilla para acompañar mis chapuzas de vídeos, he optado por la fantástica canción Jump de Das Sound Machine en su versión a capella de la fantástica película Dando la nota: Aún más alto. El vídeo, si no lo podéis ver por ahí debajo como una foto TOTALMENTE EN NEGRO, algo hecho a propósito para ver si espabiláis, también está AQUÍ:







































