Ya lo he dicho y lo he repetido y hasta tripitido. Estamos en un ciclo ascendente en cuanto a accidentes de bicicletas en los Países Bajos. La principal culpa es de las bicis eléctricas y entre ellas, las fatbike esas que importan ilegalmente desde China y que los padres dan a sus hijos desde los ocho o nueve años y que en realidad son motocicletas enmascaradas de bicicletas, están provocando que solo el año pasado hubiera más de alrededor de ochenta y una mil personas heridas. y que catorce mil personas atendidas en la zona de emergencias de los hospitales el año pasado sufrieran heridas cerebrales leves o graves, que es una cantidad nunca vista en este país, así que tenemos un montón de bosmongolos producidos por padres que ponen en las manos de sus hijos máquinas para las que no están preparados. Mientras, los politicastros, siguen debatiendo el imponer el uso de cascos en bici para los menores de edad, que para los mayores de edad, el partido que lo proponga, desaparece del espectro político en las siguientes elecciones e incluso para los menores, hay una oposición brutal, la gente directamente prefiere que se fabriquen subnormales por accidentes de bici que habiendo tenido un casco no hubieran sido tan graves, a tener que usar la aberración del casco, algo tan brutal que cuando hace tres o cuatro años se obligó a los que tenían motocicletas de menos de cincuenta centímetros cúbicos a usar casco, hubo una cantidad ingente que las vendió y se compró una bici eléctrica para poder seguir moviéndose sin casco.
Existe también la idea de que ir en bicicleta es algo super-hiper-mega seguro, pero eso que se lo cuenten a los setecientos cincuenta y nueve que murieron en accidentes en carretera el año pasado, con un incremento de casi el quince por ciento con el año anterior y de los cuales, un tercio de esos muertos fueron personas en bicicleta. La animadversión contra los cascos es tan furibunda que el gobierno tiene una campaña llamada Zet ‘m Op para que la gente use cascos y esperan que gracias a esta campaña, en el año 2035, que ni siquiera sabemos si dentro de nueve años existirá el planeta, ellos esperan que un veinticinco por ciento de los ciclistas usen casco.
Mientras tanto, los estúpidos criminales con fatbikes están viendo como sus bicicletas se están comenzando a prohibir en algunos lugares, por ejemplo, la ciudad de Ámsterdam las ha prohibido dentro del Vondelpark, un parque con carril bici por el que hay miles de ciclistas pasando a diario y hay alguna ciudad que las ha prohibido al completo en el centro de la ciudad en horas en las que las tiendas están abiertas. También se ve la malísima calidad de esas bicis, que no hace mucho iba yo desde uno de los multicines al otro y por delante de mi, a unos cien metros, iba una fatbike a todo meter y literalmente, se partió a la mitad y el delincuente jalal que la montaba se dio una tremenda hostia, aunque la sangre y las heridas no le preocupaban en absoluto, su prioridad era asegurarse que su telefonino estuviera intacto, así que ni me molesté en pararme a preguntarle como estaba, además, que todos sabemos que el refranero dice la verdad cuando confirma que moro bueno, moro muerto. Como esas bicis tienen asientos como las motos, llevan a sus amigos y probablemente esas estructuras no están hechas para soportar el peso de los mórbidos.
Fuera de las estadísticas del año pasado pero uno que incluirán en las de este año, ayer, el alcalde de una ciudad neerlandesa del sur con unos cien mil habitantes fue el último en hostiarse con su bici eléctrica mientras paseaba con su hembra y se lo tuvieron que llevar al hospital en helicóptero, no se sabe si escapará, pero lo que es seguro es que la hostia fue en el cerebro y aunque la historia cambia a ratos, no hubo ni coche ni otras bicicletas involucradas, simplemente se le fue el control, se hostió y se partió el cráneo. Siempre le digo y le repito a mis vecinos que dejen de usar sus bicis en el modo de máxima velocidad, que ellos ya tienen ochenta tacos y el día que se den la hostia, no lo cuentan. Yo uso el modo de ayuda para coger velocidad y en mi caso, cuando mi bici alcanza los diecinueve kilómetros, el motor se apaga y si quiero ir más rápido, tiene que ser con esfuerzo físico, pero aquí la gente prefiere ir a veinticinco kilómetros por hora, que es el máximo que permite la ley europea para motores de bicicletas eléctricas. Algunas de las fatbikes chinas llegan a los setenta kilómetros por hora y esas son las que los padres ponen en las manos de sus hijos y después, cuando ellos los han matado, porque ellos son los responsables, montan tremendos espectáculos en los tanatorios y ponen flores y muñequitos en el sitio en el que ha sucedido.