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  • Lo que perdimos

    17 de julio de 2015

    El otro día estaba en el cine (jolín, que fácil resulta mentir). Comencemos de nuevo, ayer estaba en el cine y la película que estaba viendo era algo aburrida. Pese a ello, el tema disparó mis neuronas por algo que noté mientras la veía. Si viajamos atrás en el tiempo, digamos unos quince años más o menos, el mundo era totalmente distinto a éste en el que nos encontramos. Hasta que se popularizaron las cámaras digitales y se incluyeron en los teléfonos móviles, teníamos algo que no valorábamos. Privacidad. Crecíamos sin estar continuamente expuestos, teníamos la posibilidad de cometer errores, de hacer estupideces o de cagarla hasta el fondo. Cuando pienso en las burradas que hice o que hicieron a mi alrededor y de las que escapamos ilesos e impolutos, sin un rastro delator, me siento afortunado. Ahora, con el Gran Hermano convertido en todas las personas que están en tu entorno, que dicen ser tus amigos, que hasta te etiquetan como tal entre sus mil contactos, tienes que tener siempre presentes que estás rodeado de víboras y de enemigos. Antes, podías irte con los colegas, coger una moña que no veas, cruzar todas las líneas que niegas haber cruzado y no quedaba constancia. Ahora, tienes que ser conscientes que tanto da si estás en un lugar público como privado, hay armas de destrucción masiva apuntando hacia ti y una vez se disparan, gracias a todas las herramientas sociales que nos convierten en víctimas y a nuestros presuntos amigos en agresores, tu vida, tal cual como la conoces habrá acabado y si no eres fuerte, el camino del suicidio parece ser el único que se puede seguir.

    El otro día mientras pedaleaba camino de la oficina me fijaba y creo que desde que salgo de la estación de tren en Hilversum hasta que llego al trabajo, en ningún momento camino más de quince metros sin que una cámara capte mi paso. Cuando voy a Ámsterdam es peor. En el trayecto entre la estación de metro de Waterloplein y los multicines de Munt o Tuschinski, paso el Blauwebrug y Rembrandtplein. Un fin de semana cualquiera, en ese trayecto aparezco probablemente en más de cincuenta fotos hechas por gente en el lugar y como voy a esa zona prácticamente todas las semanas, tenemos que ya debo estar en miles de fotos, en decenas de vídeos, siempre en el papel del julay que pasa por el lugar en el momento inoportuno, solo que ahora todos los momentos lo son porque siempre hay alguien.

    Imagina una fiesta universitaria, con una pava totalmente pasada, borracha y durmiendo apoyada en un árbol que casualmente es el que usan los borrachos para mear. La tipa está básicamente recibiendo lluvia tras lluvia de orina, sin enterarse de nada. Cuando yo lo vi y la meé, ya que estábamos a media faena los colegas cuando nos dimos cuenta de que estaba allí, no habían cámaras, no había manera de plasmar el instante y esa julay, ahora puede ser alcaldesa de cualquier lado sin problemas. Hoy, estaría socialmente muerta. Igual sucedería con aquella que se durmió meando en Agaete en las verbenas de la Rama y a la que todos le vimos el potorro o todos aquellos desgraciados que veías tirados por las calles o en baños durmiendo sobre meados.

    Gracias a haber nacido en el momento adecuado, ni siquiera hay constancia de nuestras intrusiones en una zona militar en la Isleta, de como íbamos a un campo de tiro, encontrábamos munición que no se había disparado, hacíamos una hoguera cerca de nuestras casas, poníamos piedras y escuchábamos y flipábamos con aquellas balas explotando. Podría seguir listando las cosas que forjaron mi personalidad pero no lo haré. Ya es tarde y no hay manera de parar el Tsunami de Orwel que está pasando sobre nuestras vidas. De aquí en adelante, todo irá a peor. Cualquier día alguien fabrica un dron minúsculo que vuela a tu alrededor y que tiene batería suficiente para aguantar unas horas en el aire y nuestras vidas quedarán documentadas las veinticuatro horas del día, cada día del año, todos los años de lo que nos quede de vida. No se muy bien para que servirá semejante archivo de mediocridad, pero seguro que a GooglEVIL se le ocurre alguna manera de explotarlo comercialmente.

  • Piazza del Campo y vista de Siena

    17 de julio de 2015
    Piazza del Campo y vista de Siena

    Piazza del Campo y vista de Siena, originally uploaded by sulaco_rm.

    Ya va siendo hora de dejar el Duomo di Siena y campear por la ciudad. En esta última imagen tomada desde el Facciatone podemos ver la Piazza del Campo y una parte de la ciudad, ya que la catedral está más o menos en el medio y todo lo que está a mi espalda no aparece, algo que solucionaré cuando veamos alguna vista general hecha desde la torre que aparece en la foto.

  • El Duomo di Siena desde Il Facciatone

    16 de julio de 2015
    El Duomo di Siena desde Il Facciatone

    El Duomo di Siena desde Il Facciatone, originally uploaded by sulaco_rm.

    Desde Il Facciatone hay una bonita vista del Duomo di Siena. El acceso al Facciatone forma parte de la entrada completa y se limita la cantidad de gente que está allá arriba a la vez y el tiempo que pueden estar. Es bastante estrecho y la escalera de subida a la parte más alta no creo que pase ningún control de seguridad en países más rigurosos. Si por ejemplo tu mejor amiga la bosta desbaratada se emperra en subir, como alla alguien bajando, será imposible. Una de las cosas que impresionan en esta foto es pensar que si hubiesen acabado la ampliación, la catedral llegaría hasta este punto y todo el espacio vacío que vemos entre nosotros y la catedral sería una enorme nave.

  • Il Facciatone

    15 de julio de 2015
    Il Facciatone

    Il Facciatone, originally uploaded by sulaco_rm.

    Cuando la ciudad de Siena estaba en su apogeo y la catedral lucía fabulosa, allá por el 1339, decidieron que la querían ampliar masivamente, con una nueva nave y laterales perpendiculares a los actuales. Comenzaron la construcción pero la peste negra de 1348 la paró y el declive de la ciudad hizo el resto. El trabajo nunca se volvió a continuar y de aquello queda el horrendo Facciatone, al que se puede subir tanto a la parte más alta como a la que está encima del primer arco y desde donde se hacen unas fotos fabulosas. Lo que debía ser la nueva nave de la catedral es ahora un aparcamiento y a la izquierda está el museo. Esta parte inconclusa de la catedral se conoce como il Duomo Nuovo.

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