Uno de los miedos más grandes que yo tengo es el de despertarme una mañana, que me salga un crepúsculo de esos en la chepa y que me entre un frenesí espasmódico para querer abogarme, lo cual al parecer puede suceder y sucede y por eso en los envases de algunos productos te avisan para que tengas cuidado. Desde que iba al instituto en la Isleta se con ciencias inciertas, que solo los más lerdos, las chochas que querían un título universitario pero no pensaban ni creían en el trabajo y los que tenían la vocación de ladrón muy en sus entrañas y ya habían ojeado algún sindicato o partido político eran los que se metían a hacer la carrera esa que te lleva a abogarte. De hecho, en la universidad no eran raras las expediciones a las clases del primer año de Derecho para sentarte allí a conocer pavas, las cuales en muchos casos hasta tenían una mínima actividad neuronal, aunque lo normal es que los electroencefalogramas fueran más planos que la línea del horizonte. En el círculo de los elegidos en el que yo me movía, jamás de los jamases nadie planteó la posibilidad de estudiar esa carrera. Todos acabaron como ingenieros, informáticos, arquitectos y una como traductora.
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Tulipanes con cielo azul en el club de las 500
Los tulipanes han formado parte de éste blog desde el comienzo del mismo. Por suerte, vivo en un país en el que en primavera los tenemos por todos lados y el resto del año los puedes ver en los mercados, en los puestos de flores, ya que pese a lo que muchos piensan, los tulipanes solo se pueden ver en los campos holandeses entre finales de marzo y primeros de mayo, con lo que si alguno quiere venir en julio o en septiembre y visitar los campos de tulipanes, no los encontrará porque en esa época no existen. La estupidez humana es infinita y hasta pasa el infinito así que habrá quien ponga en los comentarios si es posible ver tulipanes en enero, en noviembre o en agosto y que no se sorprenda si ese comentario jamás aparece publicado. La foto de hoy la hice en el año 2010 en el Keukenhof, un enorme parque que se puede visitar entre finales de marzo y el veinte de mayo para ver tulipanes. La imagen la vimos por primera vez en la anotación Tulipanes con cielo azul y hoy le damos la bienvenida a esta foto al Club de las 500.
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Lago Kandawgyi
El lago Kandawgyi está al este de la Shwedagon Paya y linda con la ciudad. Se creó para suministrar agua limpia a Yangón en la época en la que los británicos controlaban el lugar y el agua la traen desde el lago Inyna. Tiene una circunferencia de unos ocho kilómetros y en las partes más profundas tiene algo más de un metro, con lo que es más bien como una charca enorme. A su alrededor hay parques, un zoológico y muchas residencias. La chalupa que se ve en al foto es una réplica de la famosísima Karaweik, esa que todos conocemos y esta réplica esconde un restaurante buffet con danzas locales para los turistas. Por supuesto, la cosa esa que parece un barco no navega ni de coña. Este es uno de los dos lagos que tiene Yangón.
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El último día
Después de millones y millones de segundos, ha llegado el día y la hora en la que hemos tenido que abandonar el edificio en el que ha estado ubicada la multinacional para la que trabajo desde que contrataron mis servicios allá por el año 2001. Esta semana ha sido de caos absoluto mientras empaquetábamos, desechábamos, organizábamos y nos preparábamos para la gran migración, esa que nos llevará desde las cercanías de Anna’s Hoeve hasta Sportpark, la parte sureña de la ciudad de Hilversum.
En el último día y casi a la última hora, maquiné una pequeña rebeldía y ayer cociné veinticuatro magdalenas orange para llevar hoy y celebrar el cumpleaños de un compañero que está considerado por nuestros jefillos como el más rebelde. Esta mañana, antes de que los demás comenzaran a trabajar, un grupo muy selecto y escogido por mi propio dedo recibió una invitación para una reunión en la que celebramos no solo el cumpleaños del colega sino la larga y fabulosa historia en un edificio del que no nos queremos ir pero que nuestros jefes han decidido abandonar para meternos en una ratonera pequeña y abarrotada. La invitación incluía una foto de una de las magdalenas:
El mensaje en la invitación explicaba todo lo que decimos en las máquinas de café y en los rincones pero que nadie suelta a la cara de los jefillos. Por supuesto yo no hago una jugada sin dos o tres niveles de maldad y sé a ciencia cierta que hay al menos dos receptores de esa invitación que la enviarán a los jefes, los cuales no podrán confirmar que saben lo que sucedió pero sentirán el picor en cierta parte y se la tendrán que rascar a conciencia. A mediodía los molinos de los rumores ya volaban con la noticia con lo que mi acto malvado ha funcionado tal y como esperaba.
La magdalena, por supuesto, está hecha con la mejor de la Weide melk, una leche muy especial y que solo se vende en Holanda y que alcanza ese título cuando los ganaderos reciben la certificación por permitir a sus vacas pastar en los prados del país en completa libertad durante más de seis meses al año. Es una leche de puro lujo María y que no se exporta ya que solo se producen cantidades para el mercado local. Además, tiene chocolate UTZ, con lo que el campesino recibió un precio justo por el mismo.
A las tres de la tarde, en Hilversum, se cerraron las puertas del que ha sido nuestro hogar durante cuarenta horas durante un montón de años. Mañana trabajamos desde casa y el lunes comenzaremos en un nuevo edificio, bonito y moderno por fuera, extremadamente petado de gente por dentro. Cada empleado tendrá un veinticinco por ciento del espacio que posee actualmente, con lo que ahora, cuando mi jefa se tire un peo, al pobre que está prácticamente tocándole la espalda se le va a caer la peluca con el viento.




