La verdad que no sé de donde sacan los trineos porque este no ha sido nunca un país en el que la nieve se prodigue mucho pero cada vez que nieve, la gente aparece en las calles con multitud de dispositivos para transportar a los niños. En la foto vemos a una mujer que lleva uno que parece un cochito de chiquillo pequeño y lo iba empujando delante de ella mientras el chiquillo se reía y divertía. Como en la mayor parte de las ciudades holandesas han agotado las reservas de sal, las calles son gigantescas pistas de nieve.
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Rubytec Alaska Gripfeet
A mí nadie me hace caso cuando les digo y les repito las cosas y al final casi nunca tengo razón pero cuando sucede, anda que no jode ni nada al populacho. Desde hace dos semanas les repito a todos por activa y por pasiva que se tienen que comprar unas Rubytec Alaska Gripfeet como las de la foto, que se acabaron los inviernos lolailo a los que estábamos acostumbrados en los Países Bajos y gracias al cambio climático nosotros vamos directos a una nueva edad de hielo. La gente se descojonaba de mí y decían que era un exagerado pero cuando el lunes pasado fue oficial que se acabó la sal en gran parte de las ciudades holandesas y las calles siguieron día tras día llenas de hielo y nieve, todos tuvieron que venir con la cabeza agachada a preguntarme y ver si aún pueden conseguir su nuevo más mejor amigo, este añadido a las suelas de los zapatos que te asegura el agarre en condiciones de hielo y nieve y que equivale a las ruedas de invierno de los coches solo que mejor.
Me he cansado a reírme con las hostias de la gente a mi alrededor, que yo ayudo, eh, pero primero me parto el culo de risa cuando uno se da la hostia delante mía y yo me acerco como las muñecas de Famosa mientras la gente me grita que tenga cuidado que me puedo caer porque hay hielo y yo me hago un zapateado para demostrarles que eso solo les pasa a los seres inferiores como ellos que se han negado a escuchar al Elegido cuando ha hablado.
El sábado pasado en Amsterdam, cuando la gente se caía a mi alrededor como piezas de dominó, yo los esquivaba y avanzaba a paso firme y una mujer que se da cuenta que llevo un accesorio obligatorio para este tipo de clima me pregunta si esto se vende en los Países Bajos. Cuando le indiqué las tiendas de deporte en las que lo puede comprar no se lo podía creer.
Todos tenemos en nuestra mano la elección: O te gastas menos de veinte euros y caminas como un top-model por la calle sin que importe el hielo o la nieve o te arriesgas a pasar los próximos cuatro meses con escayola, jodido, malpagado y en rehabilitación por puro orgullo.
¡Allá tú!
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Un mundo en blanco y negro
Una de las cosas más increíbles de los paisajes nevados es que cuando caminas por el lugar, parece que vives en un mundo en blanco y negro. La nieve mata los demás colores y el sol invernal, siempre muy bajo, avasalla con el exceso de luz y transforma el lugar hasta dejarlo en un amplio rango de grises. En la nieve puedes ver las trazas dejadas por los ciervos y otros animales al pasar por el lugar y los árboles parecen extrañas esculturas con tanta nieve y sin hojas.
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Consecuencias
A veces no somos conscientes de lo que hacemos y no evaluamos las consecuencias de nuestras acciones. Yo debo ser uno de los pocos que creen que el karma ni se crea ni se destruye, solamente se transforma y si haces algo bueno, recibes a cambio una cantidad similar de lo mismo y si vas en plan cabrón, no te extrañe cuando te llueven los palos.
En mi búsqueda del balance positivo de karma cada vez procuro tener más cuidado con lo que digo de otras personas y como lo digo. Es una acción reflexiva porque en este mundo en el que nos ha tocado movernos, Internet y la tecnología que tenemos en nuestras manos nos permiten hacer las cosas de forma instantánea y después toca lamentarse durante un largo tiempo, ya que hecho el daño, éste se publicita un montón pero la acción para contrarrestarlo pasará totalmente desapercibida.
Toda esta introducción viene a cuento de algo que escribí hace más de cinco años. Es alucinante como pasa el tiempo. En el 2005, además de comprar mi casa, pasé por Málaga para visitar a mi amigo Sergio y su familia y él se empeñó en que lo acompañara a un cumpleaños de uno de sus amigos porque de ahí sacaría una buena historia para contar. De aquella invitación y del empeño de mi amigo surgió la historia que comenzó en Todos queremos ser como er Dani, posiblemente el relato más legendario de la mejor bitácora sin premios en castellano. Como todo lo que aparece en una bitácora llamada Distorsiones, estaba convenientemente alterado y aunque se parecía en cierta forma a la realidad, me tomé un montón de licencias para crear un relato desenfrenado y divertido. En ningún momento pensé que ese relato tuviera mayor vida que la que le dan los cuatro gatos habituales que leen mi página y menos aún que mi escritura podía señalar claramente a una persona.
Me equivoqué. Cuando visité a Sergio hace unas semanas me quedé asombrado al enterarme que un montón de gente lo leyó e identificó fácilmente a los protagonistas y sobre todo ar Dani. Aunque yo creía sinceramente que no se podía extraer ningún tipo de información práctica de un ejercicio de literatura absurda, la gente inmediatamente identificaba a la persona en la que estaba ligeramente basado. Esa persona se vio sometida al escrutinio de otros por culpa de mis exageraciones yq que tendemos a creer a pies juntillas aquello que leemos sin importarnos la veracidad de la información. Parece que si está escrito es cierto.
Aunque esta anotación jamás será leída por aquellos que sí que creyeron lo que yo escribí, me gustaría equilibrar mi karma disculpándome públicamente con er Dani por el daño que le hice, nunca fue mi intención crearle ningún problema y todo el ejercicio no era más que una forma de entretenimiento. Me lo pasé muy bien en el único día que nos hemos visto y distorsioné y alteré las cosas según me convenía, siempre con la creencia de que las personas que nombraba seguirían disfrutando de su anonimato.
Saber que mi estúpido relato pudo tener graves consecuencias para otra persona que no se podía defender de lo que yo escribí y que aparentemente muchos identificaban fácilmente me ha hecho medir aún más lo que cuento y pensarme muy mucho el como lo cuento. Internet tiene muchísimas ventajas pero también algunos inconvenientes y este es uno de ellos. Creé un efecto mariposa inesperado con el aleteo de mis alas en Holanda sobre alguien que se encontraba a mil y pico kilómetros de distancia.
Es posible que en el futuro mi camino y el der Dani se vuelvan a cruzar e incluso que volvamos a salir de marcha pero a menos que él sepa de antemano que voy a escribir algo sobre él y que lo permita, no lo haré. Es más, creo que se lo mandaría antes de publicarlo para permitirle leerlo y comprobar que me mantengo dentro de ciertos límites. No quiero que nada de lo que escribo pueda tener ningún tipo de consecuencias sobre alguien que en el corto intervalo que compartimos se portó conmigo de manera excelente.
Esto también me ha ratificado en mi decisión de no contar las aventuras del Niño y eso que me ha contado relatos con los que podría llenar un par de meses de puro cachondeo. Aunque él no vive en España y mi bitácora apunta directamente hacia lectores que hablan el idioma español, no quiero producirle daño alguno por algún efecto mariposa que no puedo prever.
Lo hecho, hecho está y no podemos cambiarlo.



