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  • Un Viaje nocturno a Gran Canaria

    28 de junio de 2007

    No hay dos viajes iguales. Siempre suceden cosas distintas y cada comienzo o final es diferente del anterior. En esta última visita a Gran Canaria solo pude conseguir billetes para horarios intempestivos, saliendo del aeropuerto de Schiphol a las cinco de la mañana, en el primer avión. Como tenía que recoger mi billete en el aeropuerto tres horas antes, sabía que no dormiría nada esa noche ya que soy incapaz de meterme en la cama a las ocho de la noche y esperar dormirme, a menos que me droguen.

    Mi amigo el Rubio lo trató de mitigar invitándome a cenar y a salir desde su casa hacia el aeropuerto. El problema es que al hacerlo tuve que adelantar las horas de stress preparando la maleta y olvidándome algunas cosas. Por eso mismo empecé la maleta desde la noche anterior, poniendo las cosas básicas y acumulando trastos cerca de ella para no olvidarlos. El viernes salí del trabajo a la carrera para ir a mi casa y tener al menos media hora para finiquitar restos. Llegué completamente sudado, me di una ducha rápida e hice tres batidas por la casa buscando las cosas que seguro me iba a olvidar. Después cogí los trastos y fui en guagua a la estación y desde allí en tren a Woerden. Cuando subí al tren comenzó a llover con fuerza y para cuando llegué a Woerden diluviaba. El Rubio me esperaba en el coche y lanzamos el equipaje en su interior antes de salir hacia su casa pitando. Pasamos la tarde entre risas y juegos, con su hija tratando de enseñarme algunas palabras en holandés. Esta semana reciben la visita de unos australianos y me preguntaron por algún sitio a donde llevarlos y estuvimos mirando mis álbumes en flickr. Mientras los revisábamos la mujer del Rubio se fijó en las fotos que tengo de ellos, que son muchísimas. Nos conocemos hace siete años y durante todo este tiempo hemos pasado de todo. Una de las tradiciones es que siempre que nos vemos para emborracharnos nos hacemos algunas fotos y como siempre es con mi cámara ella no las había visto. Ver ese álbum es recorrer parte de nuestra vida fijándonos solo en grandes momentos. Ya que estábamos por la labor añadimos nuevas fotos con los tres juntos. Pasada la medianoche cogí el penúltimo tren para ir a Utrecht y desde allí tomé el tren nocturno que va a Amsterdam y al aeropuerto. Nunca pensé que fuera tan popular. Estaba hasta la bandera entre borrachuzos que iban o volvían de marcha y viajeros que como yo arrastraban sus maletas paa ir al aeropuerto.

    La otra cosa que me llamó la atención de este tren es que en lugar de ir por la ruta directa entre Amsterdam y Utrecht, va por Hilversum (aunque no para allí). Íbamos pasando estaciones que conozco al dedillo, lugares que no significan nada para otras personas pero que están en el libro de mi vida … Utrecht Overvecht, Hollandse Rading, Hilversum Sportpark, Hilversum, Hilversum Noord, Bussum Zuid, Naarden Bussum, Weesp, Diemen, Amsterdam Muiderpoort, Amsterdam Centraal, Amsterdam Sloterdijk y así llegamos al aeropuerto alrededor de las dos de la mañana. Más de la mitad del tren se bajó allí.

    A esa hora el aeropuerto está lleno de vida, con los mostradores de muchas de las compañías que comienzan a abrir para atender a los clientes. Yo tenía que ir al de Neckermann para recoger mi pasaje y pagarlo. La chica que me atendió fue la misma con la que hablé cuatro días antes para hacer la reserva. Deben tener unos horarios de trabajo terrible en esa empresa. Comprando el billete los cuatro últimos días para vuelos charter lo consigo muchísimo más barato. El problema es que si no salen ofertas te quedas en tierra y que en ocasiones lo que tienen no es muy interesante. Esta vez hubo suerte y conseguí billete de nueve días a Gran Canaria por ciento noventa euros incluyéndolo todo. El vuelo de ida era con Martinair y el de vuelta será con Transavia. La joven me quiso explicar todas las boberías que están obligados a decirte y que yo me conozco al dedillo pero terminamos saltándonos esa parte y estuvimos hablando de lugares de mi isla que ella había visitado. Después me acerqué a los mostradores de facturación, solté lastre y crucé los controles de seguridad. Hay una zona a la altura de las puertas «D» en la que han puesto unos sofás y butacas muy cómodas y tomas de corriente para los portátiles así que me compré un café y me tumbé en uno de los sillones a esperar. Las tiendas del aeropuerto ya estaban abriendo y no eran ni las tres de la mañana.

    No quería dormirme y no me apetecía escribir por lo que usando mi teléfono como módem bluetooth aproveché mi conexión a Internet y estuve respondiendo correos, creando otros nuevos y leyendo bitácoras. Cuando tienes un Mac todo el mundo piensa que eres un pobre infeliz que no tiene a su disposición software y no puede hacer nada pero lo cierto es que los Mac simplemente funcionan, hacen todo aquello que quieres sin problemas y casi siempre sin tener que comprar software o hardware adicional. Cerca de donde yo estaba me encontré a otro viajero con un Mac que igual que yo, navegaba por Internet y más allá vimos a un pobrecito con su Windows resignado a ver vídeos y navegar con el teléfono ??

    A las cuatro y media me levanto para ir al avión, miro una pantalla y leo que están en ?ltima Llamada – Cerrando Puerta de embarque. Me dio un golpe de adrenalina y perdí la dignidad corriendo por aquel inmenso aeropuerto hasta llegar sin aliento a la puerta de embarque, en donde una amable señorita me dijo que me había confundido y ese era un vuelo de Transavia con destino Gran Canaria. Me dijo cual era la puerta de embarque del mío y retrocedí sobre mis pasos aún con el susto en el cuerpo. Ya estaban entrando y después de un par de minutos yo también pisaba el avión, un A320 alquilado por Martinair a alguna compañía alemana. Me senté en mi asiento de ventana y me dormí inmediatamente. No sé ni como ni cuando despegamos porque toda esa parte yo estaba en el otro lado viviendo grandes aventuras. Sobre las seis de la mañana servían el desayuno y el olor de la comida me despertó. Agarré la caja que me ofrecieron, me la comí en un tiempo récord y volví a quedarme dormido dos horas más. En mi segundo despertar vi que los que iban a mi lado tenían un bebé de menos de un año y los pobres posiblemente no habían parado en todo el vuelo ya que el chiquillo no dormía. La última hora y media la pasé entre sudokus y los vídeos que ponen en el avión.

    Al llegar a Gran Canaria todos se ponen de pie y se aprestan a recoger su abultado equipaje de mano para ser los primeros en salir del avión como si de esa forma pudieran abandonar antes el aeropuerto. no se dan cuenta que las maletas tardan. Yo fui de los últimos en desembarcar y aún así tuve que esperar quince minutos en las cintas de entrega de equipaje hasta que mi machacado trolley asomó. He de comprarme uno nuevo, el Samsonite que me ha acompañado los últimos siete años está desmembrándose y no creo que sobreviva mucho más. Ya ha perdido la mitad de las cremalleras y tiene abolladuras y rotos por todos lados. Conmigo ha visitado cuatro continentes y se ha hecho unos sesenta mil kilómetros cada año y NUNCA lo han extraviado. Yo creo que lleva la suerte consigo y por eso me cuesta dejarlo porque seguro que el próximo que compre se me pierde en el primer viaje. Este trolley siempre ha sabido coger el avión correcto y llegar conmigo al destino, incluso cuando hemos volado con Iberia, compañía famosa por su descontrol con el equipaje.

    Al reencontrarnos subimos juntos a la terminal de Salidas en donde ya nos estaban esperando y de esta forma arrancó mi viaje a Gran Canaria, un viaje que comenzó a las seis menos cuarto de la tarde y que culminó a las nueve y cuarto de la mañana del día siguiente.

    Technorati Tags: Gran Canaria, viajes

  • Tulipán Otros Mundos

    28 de junio de 2007
    Masa de tulipanes amarillos

    Masa de tulipanes amarillos, originally uploaded by sulaco_rm.

    Un universo tan cerrado como el las bitácoras se alimenta de enlaces que la gente se intercambia sin venir a cuento. Hay algunas bitácoras que tienen unas barras laterales infinitas con cientos de amigos ficticios. Todo sea por subir en cualquier tipo de jerarquía de esas que se crean continuamente para medir quien la tiene más gorda, más grande y más popular (la bitácora, por supuesto). Como hay veces en las que uno acaba hablando de otros, surgió la necesidad de tener una categoría para este tema y se llama Otros Mundos. La idea era bonita pero he terminado usando ese cajón para otras cosas que no vienen a cuento. En cualquier caso, estos tulipanes de un amarillo intenso se conocerán en esta bitácora como Tulipán Otros Mundos.

    Si estás pensando visitar Holanda para poder ver estas maravillas, tienes más información en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos de tulipanes en el Keukenhof o el Álbum de fotos de Amsterdam

    Technorati Tags: Keukenhof, Tulipanes

  • Planta 33 – capítulo undécimo

    27 de junio de 2007

    Aunque comenzamos con la segunda parte del relato y por ahora son líneas independientes, yo te sugeriría que ataques los diez primeros capítulos para ir entrando en situación. Haz clic en el siguiente enlace para ir a Planta 33 – Capítulo primero.

    Segunda Parte

    Acababan de almorzar y se refugiaron del frío de la calle en una heladería cerca de la Fontana di Trevi. El local tenía un aspecto decadente, como si hubiera quedado anclado en los años cincuenta y nadie se hubiera apercibido de que ha pasado medio siglo desde entonces. Un camarero aún más viejo que el local y vestido de forma impecable con un traje entre azul y púrpura las recibió ensanchando su bigote y mostrando los agujeros entre sus dientes negros mientras les sonreía. Su pelo lo sujetaba una masa gelatinosa que brillaba reflejando la luz del local y parecía llevar purpurina en la cabeza aunque seguramente solo era la caspa atrapada por el gel fijador. Les señaló una mesa junto a las puertas que dan a la calle y que en verano están abiertas de par en par. Las mesitas minúsculas eran de forma circular y malamente había espacio para dos personas. La carta era tan grande que sobresalía de la mesa. Se miraron y sonrieron entre ellas. Era el primer viaje a Roma de Paola y María. En realidad era su primer viaje sin padres o algún adulto que las controlara. Este era el viaje de su independencia y se lo estaban pasando muy bien. No lo habían podido hacer en el verano porque una de ellas había tenido que estudiar para pasar algunos exámenes en Septiembre y por eso lo retrasaron. La ciudad no tenía el encanto de los días largos y soleados pero seguía siendo hermosa y lo que perdían en sol y calor lo ganaban en tranquilidad porque las calles no estaban tan llenas de turistas y se podían visitar los distintos lugares sin hacer infinitas colas.

    Esa mañana la habían pasado en el centro, entre iglesias y plazas con fuentes bellísimas. La entrada en el Panteón fue mágica, con una lluvia fuerte que golpeaba el cristal que cierra la cúpula y creaba sombras chinescas en el suelo mientras el crepitar de la lluvia resonaba en toda la sala y parecía como si los mismos dioses estuvieran tocando los tambores en el cielo para recibirlas en su casa. Se quedaron boquiabiertas, mirando la magnificencia de un lugar que no parece creado por el hombre, un sitio que pone en jaque todo aquello que siempre hemos creído. Pese a la calefacción hacía frío en el interior del templo y al hablar podías ver la pequeña nube de humo que se formaba en la boca de los pocos visitantes que deambulaban por el lugar, cuchicheando en voz baja por miedo a que algo o alguien del otro mundo los abofeteara y les reclamara el respeto que debían mostrar ante esta obra divina.

    Había un servicio de misa y decidieron quedarse. Un hombre les advirtió que cerrarían las puertas y no podrían salir hasta que hubiera acabado pero no les importó. La misa fue tan mágica como el sitio en el que estaban. La voz del cura recorría la sala circular y subía a la bóveda y volvía rebotando en las paredes como un eco despistado. La magia de la palabra de Dios parecía funcionar en aquel recinto. Dentro de la iglesia (o del templo) solo estaban ellas y un pequeño puñado de feligresas, viejas sin nada mejor que hacer que formaban la parroquia y cuatro monjas que posiblemente estaban de visita en Roma y que miraban tan encandiladas como ellas a su alrededor, sorprendidas seguramente por la forma extraña de aquella iglesia. En lo alto seguían oyendo la lluvia aunque ahora era más suave. A la hora de comulgar se acercaron con el resto. La mano del cura estaba muy arrugada y temblaba ligeramente. Al terminar la misa se volvieron a abrir las puertas y un pequeño grupo de turistas corrió a refugiarse al interior, acompañados por el sonido de sus cámaras y los destellos de sus flashes que trataban de recoger todo aquello que veían. Uno grababa una película y giraba sobre sí mismo con la cámara en alto. Se acercaron a la tumba de Rafael para mirarla por última vez. Con la de santos que ha hecho la iglesia y ninguno de los grandes creadores que han logrado que la casa de Dios sea más bella ha sido santificado. Después salieron a la calle. Según su guía turística por allí cerca también estaba la Iglesia de San Ignacio. Entraron a verla. A primera vista no es nada del otro mundo, al menos no en una ciudad en la que cada iglesia o basílica está construida para superar a las anteriores, para gritar más alto que nadie el poder de Dios. En el libro decía que tenían que buscar un punto amarillo en el suelo cerca de la salida. Lo encontraron. Se pusieron sobre él y miraron la bóveda, llena de pinturas y soberbia en su estilo. Era sencillamente perfecta. Al mirar el resto del techo veían unos frescos con San Ignacio frente a Cristo en el cielo. El hombre que lo había hecho era un genio, todo parecía estar en tres dimensiones, era casi real. Leyeron que la bóveda no existe, es solo una pintura y el efecto se pierde cuando dejas el punto amarillo. Avanzaron por la sala y al mirar hacia arriba lo pudieron comprobar. En donde antes había una bóveda perfecta ahora se veía una pintura con ángulos extraños. Simplemente mágico. Dolía pensar que todo esto se había hecho cientos de años atrás en una época en la que no tenían la tecnología de la que disfrutamos nosotros. Los diferentes altares estaban sobrecargados con joyas y pinturas exquisitas. Un grupo de turistas acababa de entrar y su guía les explicaba el truco para mirar hacia arriba. Eran americanos. Posiblemente jamás habían oído hablar de la Compañía de Jesús y de lo que habían significado en la historia del mundo.

    Salieron a la calle y buscaron algún restaurante en el que almorzar. La zona está llena de sitios turísticos y como no querían perder mucho tiempo entraron en uno de ellos. Se pidieron pizzas. Tras la comida les apetecía un helado y sabían de un sitio cercano que había aparecido en infinidad de películas, una heladería de una calidad incuestionable y que entre sus clientes tenía al Santo Padre. Así habían llegado a aquel sitio.

    Cada una se pidió un helado de dos sabores y no tardaron en traerles una copa enorme llena de helado. Estaba delicioso, sencillamente perfecto. El sabor explotaba en la boca y desde allí transmitía sensaciones a todo el cuerpo. Lo acompañaban con una galleta. Faltaban palabras para describir la perfección de los sabores, la sutileza con la que se mezclaban los ingredientes y el exquisito placer que producían en el paladar.

    Si quieres seguir leyendo, salta a Planta 33 – capítulo duodécimo

    Technorati Tags: Relatos

  • Tulipán Fotos

    27 de junio de 2007
    Tulipanes divinos

    Tulipanes divinos, originally uploaded by sulaco_rm.

    Ya sabéis lo que sucede cada mañana. Cerca del mediodía solemos ver una Foto nueva. Lo habitual es hacer series con los lugares que visito o aquello que corresponda a la temporada, tulipanes en primavera, otras flores en verano, setas en otoño y nieve o lo que se tercie en invierno. Todas esas fotos merecen tener su propio tulipán y por eso llamaremos a partir de hoy a estos tulipanes como tulipán Fotos

    Si estás pensando visitar Holanda para poder ver estas maravillas, tienes más información en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos de tulipanes en el Keukenhof o el Álbum de fotos de Amsterdam

    Technorati Tags: Keukenhof, viajes

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