Hace un año por estas fechas estábamos en plena explosión de primavera con los jardines llenos de flores, los patos preñando a las patas y fabricando patitos y las palomas cagando a diestro y siniestro como han hecho siempre. Hace un año disfrutaba en estos días de los primeros avistamientos de coñitos aún peludos que asomaban bajo las minifaldas de las chochas que circulan en bicicleta y descuidadamente enseñan el potorro a los viandantes. Hace un año a estas alturas ya sabía exactamente el día que iría al Keukenhof en mi visita anual al mejor y más hermoso parque del mundo y este año los tulipanes aún andan escondidos.
Este año el invierno no quiso acudir a nuestro encuentro y cuando ya pensábamos que la primavera iba a asomar apareció el dichoso invierno y nos ha hecho la puñeta. Llevamos semanas con temperaturas cercanas al cero y por debajo del mismo durante la noche. Esta mañana mismamente pedaleaba en bicicleta mientras un aire a una fresca temperatura de dos grados bajo cero me despertaba. Los meteorólogos no se ponen de acuerdo pero está claro que esto no es corriente y que algo está pasando con el clima. La calefacción de mi casa funciona a todo trapo y gracias a un exquisito sistema de aislamiento térmico puedo andar en calzoncillos por la misma mientras fuera mi fregona está atravesando una etapa infinita de glaciación de la que espero se recupere algún día porque quiero volver a usarla.
El lunes por la noche volvía a mi casa alrededor de la medianoche después de ir al cine en Hilversum. Afuera había un grado bajo cero. El viento incrementaba la sensación de frío engañando a mis sentidos. Yo hacía eses por la carretera con mi iPod funcionando en modo divino que es ese en el que se produce la intervención del Altísimo para seleccionar las canciones. Por momentos el aire me empujaba por detrás y al atravesar las desiertas calles me parecía sentir la presencia del mismísimo Dios a mi lado, acompañado por una cohorte de Ángeles y espíritus que lo seguían. El aire era tan frío que provocaba una bruma que se aplastaba contra la hierba y me daba la sensación de que algo hervía en el mismo. Elegí una ruta que cruza un gran parque pese a saber que tendría que ir un rato a oscuras. Las pequeñas luces que llevo en mi bicicleta apenas daban para iluminar un metro por delante de mi. La música atronaba en mis oídos: Queen-Fangoria-Madonna-Jamie Cullum-Keane-PSB-Elliot Smith y muchos otros.
Cerca de mi casa volví a recorrer calles iluminadas y mis compañeros de viaje siguieron su camino dejándome solo. Llegué y me fui directo a la cama después de dar gracias a Dios por permitirme disfrutar momentos como ese.












