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  • En el río Chao Phraya

    20 de octubre de 2022

    Seguimos el paseo por Bangkok y aunque no se note, han pasado tres años entre las fotos que hemos visto hasta ahora y las que vamos a ver a partir de hoy, que esto fue en otra visita al país en la que de nuevo, me quedé un par de días en la capital haciendo turismo. Empezamos por el río Chao Phraya, que cruza la ciudad y que es navegable y hay incluso líneas de barcos que te llevan por el río y en muchos casos, se tarde muchísimo menos que usando el transporte público terrestre. Yo creo recordar que tomé uno de esos barcos para moverme de una parte a la otra de la ciudad, así que estamos yendo hacia la zona que ya conocemos, solo que ahora la vemos desde el nivel del agua del río.

  • Sin calma mañanera

    19 de octubre de 2022

    Esta semana, dos de los tres días que he bajado a Bolduque en tren, sucedió algo curioso en el susodicho. Yo voy en uno de los trenes pre-salida del sol, básicamente un tren que sale de noche y llega al alba a Bolduque, aunque dentro de una semana, cuando cambie la hora, al menos viajaremos durante unos día de día, hasta que la noche vuelva a ganar la partida. Esos trenes son los primeros de la hora punta, o quizás más bien los últimos antes de la hora punta, ya que cuando pasan por Ámsterdam, media hora antes, no es hora punta y en realidad está comenzando cuando nos subimos en Utrecht, así que suele ser posible encontrar asiento y en ocasiones hasta tener dos o cuatro asientos para ti, como me pasó a mi hoy. En el tren de ayer, delante de mi iba sentada una pava, yo creo que mora, aunque igual era india, pero no de las del oeste sino de las otras, o quizás era de otro país y yo me debería cancelar a mi mismo. Lo cierto es que la india le estaba dando caña a la batería del teléfono que no veas y desde que yo entré en el tren, estaba hablando con alguien, pero en un volumen que para mí era bajo y adecuado. En su misma fila pero del otro lado se sentó una pava post-menopaúsica a la que obviamente se le quedó atravesado en la pipa del coño el último tampón que se jincó y que continuamente, miraba a la india con caras de odio como para que dejara de hablar, algo que la india ignoraba porque estaba en un vagón en el que se puede, que si eres tan sensible, te buscas el vagón de SILENCIO y después te coges el empute con los que están allí hablando, gritando y haciendo ruidos y se lo reprochas a viva voz, que es tu obligación y tu derecho, pero no en el vagón en el que estábamos, ese permitía el ruido. La gilipollas integral gesticulaba y hacia aspavientos pero creo que cuando vio mi cara de desprecio absoluto y la de la chama que se sentaba enfrente se sintió incomprendida y trató de cambiar el ángulo en el que estaba sentada para que el tampón ese olvidado le diera algo de gusto. Yo estaba más entretenido haciendo ejercicios de duolingo.

    En el tren de esta mañana, cuatro chiquillos, que siempre se sientan en ese mismo tren en el último vagón y que mi teoría es que están en algún instituto especial en Eindhoven, porque no tiene absolutamente ningún sentido que vayan desde Utrecht a Eindhoven todos los días a clase y mucho menos en un país en el que no hay autobuses de colegios y la distancia de tu keli al cole se puede hacer en bici, pues esos cuatros, se meten en el tren, se sientan juntos, sacan los cuatro portátiles y aquello parece España, gritan, juegan, chillan, aplauden y hacen ruido como si fuéramos en el tren que va de Málaga a Fuengirola, es que si no es porque son rubios y afuera hay niebla y seis grados, te sentirías como si estuvieras en Málaga. Alrededor de los chiquillos, la gente huye y por eso, yo tenía dos asientos vacíos enfrente y uno al lado, estaba con un montón de espacio personal porque a mí me la trae al fresco que sean ruidosos, hasta lo agradezco porque me recuerda a la patria, pero al populacho local como que los pone enfermos y dado que no pueden decirles que no hagan ruido, están en su perfecto derecho y sentados en una zona del tren que lo permiten, entonces son ellos los que se piran y buscan un asiento en algún otro lugar del tren en el que vas rodeado de zombies que no hablan, no hacen ruidos y como mucho, uno de ellos se tira un bufo y después todos se miran entre ellos tratando de deducir quién es el que ha soltado el misil químico y de guerra biológica.

    Yo es que me parto cuando veo que llega gente, se sientan cerca de los chiquillos y después, en cuestión de menos de cuarenta y cinco segundos, es como si hubiese chinchetas en el asiento y se levantan y salen por patas, abandonando el vagón en el que vamos, que era la planta inferior del último vagón, que esos trenes son de dos plantas. Aquí deberían entrenar a la gente desde niños en clases de ruido social, ponerlos en entornos en los que el ruido sea algo normal y forzarlos a reconocer la existencia del mismo y a que aprendan a cohabitar con el ruido, que en las Palmas te subes en la guagua y tienes, por lo menos ocho conversaciones a grito pelao, cuatro llamadas de teléfono que realmente no necesitan el teléfono porque el volumen es suficiente para que los oigan en donde quiera que esté la otra persona, los dos machangos con chandal que llevan un altavoz bluetú poniendo música a todo meter, la radio del chófer y en algunas ocasiones y si tienes muchísima suerte, sobre todo en la línea dieciseis, la chófer que se pasa el viaje cantando a graznido pelao, que esa ha llegado a la conclusión que la gente no puede huir hasta que no llegan a su parada y ella aprovecha para darles la tabarra por el camino. Y todo esto sucede en una guagua relativamente pequeña, que si tuviéramos trenes, sería tres veces más espectacular.

  • Otra vista de la estación Hua Lamphong

    19 de octubre de 2022

    En su día vimos la Estación Hua Lamphong y hoy regresamos porque encontré otra foto que le hace más justicia, que en la anterior se veía mucho asfalto y coches y la estación tiene también un montón de césped por delante, que aquí se ve mucho más bonita y con la imagen acompañada por un pedazo de bandera tailandesa. Hemos tenido muchísima suerte y antesdeayer encontré el otro montón de fotos de la ciudad de Bangkok, el que corresponde a mi segunda visita a la ciudad y puedo confirmar y confirmo que la serie no termina aquí y que nos esperan bastantes Budas, templos y cosas lindas.

  • Las OV-fiets mágicas

    18 de octubre de 2022

    Si eres asiduo reconocerás perfectamente, por el título, a qué tipo de bicicletas mágicas me refiero y si no eres asiduo, pues te quedas con las ganas. En muchísimas estaciones de trenes neerlandesas, sobre todo en las grandes y en las que hay más servicios, suele haber aparcamiento para las bicis y alguna tiendita de reparación de bicis y alquiler de las susodichas y en ellas, se encuentran las OV-fiets, que pertenecen a la empresa ferroviaria predominante en los Países Bajos. Para aquellos sin curiosidad alguna, OV es el acrónimo de truscoluña no es nación y también de Openbaar Vervoer, que también se puede traducir por transporte público. En la ciudad de Bolduque, junto con un puñado de ciudades más, están probando un nuevo tipo de bicis de alquiler que son las que vemos en la foto y que casualmente, es la bici que yo alquilé hoy para ir al trabajo y volver a la estación. Estas bicis, de muy buena calidad, tienen luces que se encienden automáticamente y que yo estoy convencido que en la rueda delantera, a la altura del eje, hay un sistema que es el que las recarga, como una dinamo, no tienen velocidades y aunque el volante no se ve, tampoco tienen frenos de mano, se frena a contrapedal. En la rueda trasera se puede ver el cerrojo y que es lo nuevo y espectacular que tienen las bicis. Por lo normal, cuando las alquilas, pones el asiento a la altura adecuada y te piras.

    En esta segunda foto vemos el cerrojo mágico que tienen estas nuevas bicis que están probando en algunas estaciones y ahí, lo que falta, lo que se echa de menos, es una llave para abrir el cerrojo. En su lugar tenemos un botón en la parte superior y una zona que indica que por allí acerques la tarjeta, porque lo especial de estas bicis, es que solo se pueden alquilar si tienes una tarjeta personal de transporte holandesa, lo que aquí se llama una OV-kaart. La palabra importante es P-E-R-S-O-N-A-L, que son tarjetas con foto y vinculadas a tu cuenta corriente, las anónimas, que no tienen foto y son siempre de prepago, no sirven para alquilar estas bicis porque si te la llevas y no la devuelves, al ser anónima, jamás sabrán quién la robó, mientras que con la personal, saben perfectamente quién es el usuario. Mi teoría actual es que las bicis tienen una tarjeta telefónica, aunque igual estoy equivocado. Cuando entras en el aparcamiento que está en la estación y en el que se encuentran las bicis, acercas tu tarjeta de transporte (OV-kaart para los expertos) al lugar marcado en la foto anterior y un par de segundos después, como por arte de magia, el cerrojo se desbloquea y ya te puedes llevar la bici. Cuando llegas a tu destino, o a uno de tus muchos destinos, que el alquiler cuesta, a día de hoy, cuatro leuros y medio por veintitrés horas y cincuenta y nueve minutos con cincuenta y nueve segundos, pulsas el botoncito un instante y bajas el cerrojo para bloquear la rueda. Si mantienes el botón pulsado tres segundos, puedes liberar la cadena y atar la bici, pero que bien atada a algún lugar, si por ejemplo aparcas en una zona llena de podemitas y truscolanes que todos sabemos el tipo de chusma y gentuza que son. Cuando vuelves a la bici, acercas tu OV-kaart al mentado punto y la bici se desbloquea de nuevo y en el caso de que hayas usado la cadena, pulsas el botón tres segundos para soltarla.

    Cuando regresas a la estación, pulsas el botoncito un instante, bajas el cerrojo y te piras y según la empresa de transporte, igual que mágicamente saben que la tienes tú, sabrán que la has devuelto y acabará el contrato.

    Si usas el programa de la empresa de trenes neerlandesa, la NS, cuando la alquilas, al micro-segundo, te llega una notificación indicándote que comenzó el alquiler y cuando la dejas en la estación y cierras el bloqueo de la rueda, al medio nano-segundo te llega otra notificación indicándote que se acaba de terminar el contrato, como se puede ver en el pantallazo de notificaciones anterior. Es simplemente mágico y sencillo y pensado en los usuarios habituales de los trenes y absolutamente no pensado y literalmente ninguneados, para los turistas que vengan al país, que no tienen tarjeta de transporte personal y que no puden ni podrán alquilar estas bicis y tendrán que buscar otras empresas que se las alquilen, que las hay en Ámsterdam y en los principales sitios turísticos por docenas o centenas, solo que ellos o pagarán por hora o tendrán una tarifa de al menos diez leuros por día. Estas bicis están pensadas para que el trayecto final, entre la estación y tu destino, lo puedas hacer en bici y no usando la guagua, a tu ritmo y haciendo ejercicio, que nadie quiere ser mórbido como algún(a) comentarista que no voy a mentar que son muy sensibles.

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