Cuando me movía por el casco antiguo de Bratislava, en el borde del mismo está esta preciosa iglesia que parece empotrada en un edificio que se va hacia el lado derecho, con lo que la fachada y el lateral parecen estar del mismo lado. Es la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, aunque la gente allí la conoce como la iglesia Uršulínska. Es de estilo renacentista y pertenece a la Orden Ursulina. Curiosamente, la iglesia la construyeron los protestantes entre 1659 y 1663, pero en 1672 los echaron a la puta calle por ser chusma y gentuza de la peor y se la dieron a las ursulinas. La cúpula del campanario es de 1683 porque la anterior se incendió.
Hoy, en el universo de la monotonía y el aburrimiento en el que nos ha tocado vivir en el 2021, era un día un poco menos aburrido porque tengo clase de italiano. Me levanté a las ocho y al poco rato salí escopeteado para el super, que al parecer siempre llueve un montón los martes y los viernes a primera hora y esos son los dos días y momentos que he elegido para aprovisionarme, en un supermercado en el que como mucho, somos cinco clientes y puedes vivir toda la experiencia sin tener a ciento cincuenta personas con las mascarillas mal puestas a tu alrededor arruinándote el día. Tenía mi lista y como la lluvia es un mal que tiene algo de cura, me condomicé de la cabeza a las uñas negras de los pies y salí de mi casa en bici. Llegué al super y en condiciones normales podría haber hecho la compra en cinco minutos, pero cuando volví de Gran Canaria cerraron el super durante cuatro días y lo remodelaron y de paso, cambiaron todo de sitio y cambiaron hasta los emparejamientos, que yo antes sabía que los huevos, la harina y la leche gustaban de compartir zona y ahora la harina se ha mudado a donde el atún en lata y el azúcar ha dejado los líquidos y se ha arrejuntado con los güevos. El chocolate parece que se peleó con las galletas y las gominolas y ahora se arrejunta con los productos esos raros para gente con alergias o directamente, para los comemieldas que se creen que por comer cosas sin les va a ir mejor. Encontré todo lo que quería haciendo barridos por todas las calles del super y por supuesto, con mi lista, que yo sin lista de la compra no entro ni en una iglesia, que después te cuelan cosas que no quieres. Como el martes es día de mercado en el aparcamiento que hay junto al super e impiden a la gente aparcar por ahí, eso explica la ausencia de clientes. Salí del super y volví a casa para desayunar y prepararme para la clase de italiano, básicamente, el mayor entretenimiento de la semana por las risas que nos echamos y como se descarrila la lección que planea el profesor y terminamos hablando de otras cosas, como hoy, que en lugar de hablar de las nuevas formas de familia que han surgido en los últimos treinta años, terminamos discutiendo sobre la diferencia entre calamar y pota, que es un tema muy candente y que nos tiene a todos muy preocupados.
Cuando terminó la lección, me estaba descojonando con los comentarios de cierta culocochista que comenta un día al mes, quizás dos y en eso que alguien toca el timbre de mi puerta y oigo las voces de dos pavas. Como junto al timbre tengo la pegatina esa que comenté en Conozco el caminito, que aquí pese a lo que diga algún lenguaraza, se escribe de muchas cosas que no por nada este sigue siendo el mejor blog sin premios en castellano y prácticamente el último, que ahora todos, como Virtuditas, se han hecho influencer, que ya hay más que seres humanos en el universo conocido y como sé de qué pezuña cojeáis y ninguno va a mirar el enlace, en la anotación previamente mencionada se explica que la pegatina claramente indica lo siguiente:
No toques pa’pedí
No toques pa’vender
No toques pa’convertirme a tu puta religión de mielda
Como si yo fuera una olla a presión, se me puso la sangre en unos milisegundos a hervir y me puse a raspar el suelo con el zapato como un toro antes de embestir porque asumí que eran dos pavas de las del tercer grupo y a falta de nada mejor que hacer, iba a salir a montarles un número del que no se iban a olvidar en su puta vida y a mandar a su Dios al decimoséptimo infierno o quizás incluso al carajo. Cogí la llave para abrir la puerta ya temblando con toda la rabia que estaba acumulando, abro la puerta y me encuentro a dos pavas de las que trabajan en el cine con una bolsa del cine llena de regalos.
Por supuestísimo y como estamos obligados por una o varias leyes, ambas mantenían la distancia de seguridad, aunque estoy seguro que viajaron en el mismo coche y me apostaría la uña más negra de los pies a que ninguna de las dos usaba la mascarilla en el mismo. Me dijeron que siendo como soy el Elegido y con muchísima diferencia, él más mejor de los clientes del cine o al menos el que lo visita con más frecuencia, me habían traído unos cuantos regalos porque me echan una jartada de menos, como yo, que puedo vivir y hasta malvivir con todas las reglas para evitar la propagación del virus, pero lo de que los cines vayan a estar cerrados al menos hasta marzo lo llevo muy pero que muy mal. Casi me salto las reglas esas del distanciamiento insocial y les doy un abrazo a cada una y definitivamente, la cadena de multicines a la que estoy abonado me alegraron el día, la semana y seguramente hasta el mes, que en un mes en el que ya se sabe que no vamos a tener los cines abiertos, yo casi que preferiría que me indujeran un coma y me despertaran cuando los vuelvan a abrir, o me metan en una cámara de hibernación como al Disney y no me vuelvan a sacar hasta que esto acabe. Por supuesto, cuando entré en mi casa le hice una foto a la bolsa (que está más arriba) y otra al contenido de la misma:
Gracias a Dios que yo cago más que como y esto servirá para engordar las ratas del alcantarillado. Tenemos cotufas dulces y saladas, las bolas esas que son como cagaditas de cabra rellenas, una bolsa de tele con esa verdad tan grande que la vida es comer, dormir, ir al cine y repetir todo lo anterior y también pusieron una bebida de esas de cierta marca conocida, una cervesilla sin alcohol y un bono con cinco leuros para gastar en el cine, que se suma al que tengo de treinta y pico y al otro de veinte y a los seis refrescos gratis que tengo acumulados, que como siga acumulando bonos y refrescos, voy a poder poner un estanco. También hay una mascarilla con el logo del cine, que no es de máxima protección y que como mucho me pondré en los ascensores en los que deje mi carga asesina en la temporada de castañas. Todo un detalle de los cines.
El Palacio Primacial en Bratislava está por detrás del ayuntamiento viejo y es un edificio neoclásico espectacular. Aunque lo mandó construir un arzobispo cerca del final del siglo XVIII (equis-uve-palito-palito-palito), en la actualidad el alcalde trabaja en este edificio y no tiene nada que ver con la iglesia. Está en una pequeña plaza y hacerle fotos es una pesadilla porque sin un gran angular no hay manera de pillarlo entero en una foto. Desconozco si se podía visitar el edificio pero puedo confirmar y confirmo que de ser posible, yo no lo hice.
Vamos a hacer un experimento y también y por qué no, a descubrir a los que en sus propósitos de año bueno nos cuentan milongas en sus comentarios y después como que pasan un montón. Como aún tengo activado el módulo para extraer información de la base de datos del mejor blog sin premios en castellano, aprovechando que estamos en febrero he hecho un informe de los comentaristas del mes de enero y del número de comentarios que dejaron y podemos comparar eso con el de todo el año 2020 para ver como van con su intención de comentar mucho, mucho más o quizás hasta muchísimo. La información relativa los comentaristas a lo largo de todo el año 2020 la tenemos en la anotación Resumen del año 2020 y durante el mes pasado, tuvimos la siguiente lista:
Comentarista
Número de comentarios
Genín
53
Virtuditas
9
doverinto
4
Luis
3
Evelyne
2
César
1
Inés
1
corsaria
1
Marco
1
Genín va en su línea habitual y de seguir así, acabará el año con treinta y un comentarios menos que el año anterior, pero seguirá dominando la lista holgadamente. Su intimísima Virtuditas se desploma totalmente y como siga sí, al llegar el fin de año habrá reducido la cantidad de comentarios anuales en cien, lo cual si tenemos en cuenta que está enganchadísima al CaraCuloLibro y se pasa el día de CuloCochista, tampoco nos puede extrañar. Doverinto está en tercer lugar con cuatro comentarios, que si consigue mantener ese ritmo mensualmente, lo llevarían a comentar cuarenta y ocho veces durante el 2021 pero todos sabemos que él aparece al principio y al final del año y el resto del tiempo está en algún mundo paralelo, o siguiendo el CaraCuloLibro de la intimísima. Luis también arranca muy fuerte en enero, con tres comentarios, pero igualmente se apaga y de hecho, muchos de estos comentarios son por ese día en el que la gente me felicita. Si Luis siguiese a este ritmo, acabaría el año con treinta y seis comentarios, pero como sabemos que el año pasado dejó diez, pues no nos lo creemos. Evelyne ha comentado dos veces (una en aquel día tan especial) y eso la pondría en veinticuatro en todo el año pero dado que el año pasado solo comentó catorce veces, tampoco me lo creo y seguro que no da señales de vida hasta después del verano. Todos los demás comentaristas del mes son de los de una vez al año que no hace daño y ya con lo hecho en enero, han cubierto su cuota holgadamente.
Ahora viene lo interesante, el rumor, la noticia que no lo es y que me niego a confirmar o a reconocer porque YO NUNCA haría eso, así que si yo fuera o fuese alguno de ustedes, YO NUNCA bajaría hasta el final de la página web, hasta eso conocido como el pie de página y YO NUNCA miraría en el lado izquierdo de ese pie de página y YO NUNCA haría clic en el enlace que está ahí. Por razones obvias, YO NUNCA reconoceré que este y aquel mundo están en el mismo universo y tienen al mismo aclamado autor. YO NUNCA confirmaría que hay dos entradas más programadas y YO NUNCA diría que por ahora la frecuencia de ese evento que no puede estar sucediendo es cada tres lunes. Dentro de un tiempo, quizás corto, quizás más largo, eliminaré esa equivocación a pie de página porque YO NUNCA haría algo así. Para aquellos que piensan que algo así se hace en un pis pás con la punta de la polla, decirles que no es cierto, que hay muchísimo más trabajo del que parece, tanto creando, como editando y publicando y que por eso y por muchas cosas más, YO NUNCA quiero que se me identifique como el que hizo algo así.
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