La semana pasada se conocía que después de rondarlo durante años, por fin, repito, POR FIN, tripito, P-O-R F-I-N, la ciudad de Utrecht ha sido condecorada y honrada con el título universal, mundial y galáctico de la ciudad más amigable para bicicletas del universo conocido. Para alguien que vive en la misma y que no tiene coche, ni lo necesita o lo quiere, esta ciudad es fabulosa cuando vas en bici y una auténtica pesadilla cuando decides usar el coche. También veo la diferencia cuando voy a trabajar a Bolduque y allí pillo una bicicleta de alquiler en la estación de tren para ir a la oficina y siempre pienso que en esa ciudad los fundadores deben ser de Vecindario o de Mordor porque la diseñaron Orcos y no seres humanos, moverte con la bici es difícil y en algunos lugares peligroso o muy pero que muy peligroso. En la ciudad de Utrecht, el ayuntamiento se gasta sesenta y tres leuros anuales por ciudadano en presupuesto para mejorar las vías ciclistas y con ese dinero se ha erradicado, exterminado y prohibido al tráfico todo el centro de la ciudad para coches, que allí ya no existen y están condenados a la periferia, ya que no pueden aparcar en las calles y dentro de un año, toda la ciudad, T-O-D-A, al completo, será zona azul para coches, las veinticuatro horas del día, todos los días del año y aquellos que decidan venir a la ciudad en coche, se gastarán un pastizal en aparcamiento, que en el centro la hora ya está a cerca de diez leuros y en las barriadas periféricas a unos seis leuros por hora. Para facilitar la movilidad con bicis, tenemos carriles bicis de barrio, y carriles bicis que en realidad son autopistas para bicis para ir de un punto a otro de la ciudad en el menor tiempo posible sin que te topes semáforos ni cruces. En los barrios, muchas calles tienen el asfalto morado, no el negro, que indica que la prioridad en esas calles es para las bicis y los coches son meros invitados a circular por las mismas, con frecuentes guardas muertos y la velocidad capada a treinta kilómetros por hora. En el mismísimo centro de la ciudad hay más de treinta mil plazas de aparcamiento de bicicleta en aparcamientos vigilados, gratuitos las primeras veinticuatro horas y en los que también tienen carritos para llevar niños que prestan gratis a los padres que llegan allí con sus bicis, tienen taquillas, puntos de electricidad para que la gente pueda cargar sus bicicletas y en algunos de ellos hasta puedes alquilar por un precio muy módico bicicletas de carga si necesitas ir a comprar algo muy grande. En los tres puntos de reciclaje de la ciudad, te prestan una bicicleta de carga para que puedas llevar allí lo que vas a reciclar y toda la red de semáforos de la ciudad está conectada al sistema que, usando un programa en tu telefonino, avisa al semáforo que estás llegando y te da prioridad sobre los coches para cambiarlo a verde.

La ciudad no se conforma con ser la mejor del universo conocido y tenemos un plan hasta el año 2040 para la exterminación masiva de los coches de la ciudad y devolvérsela a los peatones y ciclistas, que la ciudad es para la gente y no para las máquinas. En ese plan, más y más y muchas más calles están perdiendo la totalidad de las plazas de aparcamiento para crear carriles bicis más amplios, paseos con árboles y en los lugares por los que aún circulen coches, que lo hagan a una menor velocidad. La ciudad de Utrecht también tiene un programa para que la gente más pobre tenga acceso a bicicletas por treinta leuros con un año de reparaciones gratuitas y ahora mismo están con el diseño del nuevo barrio de la ciudad, en el que vivirán doce mil julays y que va a estar al ladito de mi keli, junto a la estación de tren y en ese barrio no habrá coches. Por eso y por cientos de miles de bicicletas más, la capital mundial del ciclismo es la ciudad de Utrecht y si lo consiguen en el año 2029, será seguramente la única ciudad del universo en la que habrán comenzado el Tour de Francia, la Vuelta a España y el Giro d’Italia, que es la que nos falta, aunque ya tuvimos una segunda etapa del Giro en el año 2010.




