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  • Contactando o algo así

    25 de noviembre de 2020

    Ayer me llegaba un correo de uno de mis ex-colegas en el que lo informaban de la muerte por viejo o quizás no de uno que se retiró en el año 2004, hace la tira de tiempo. Era un señor muy agradable que en mis primeros años en Philips, antes de vender la empresa a los amarillos, trabajaba mucho conmigo en los laboratorios y con el que me llevaba muy bien. El que me lo mandó es otro retirado con el que me veo unas cuantas veces al año para cenar y que hasta que el primero se retiró y seguramente durante décadas, siempre a la hora del almuerzo se iban a caminar juntos. Después del retiro, él intentó contactar con el otro varias veces para ir a verlo pero como que lo ninguneó. La forma en la que se enteró (o nos enteramos) de la muerte fue un tanto espeluznante, ya que le llegó un correo del muerto, el que lo había ninguneado durante más de quince años y cuando el hombre lo abre todo ilusionado se encuentra que la hermana le informa que tanto en su agenda de números de teléfonos como en la de correos electrónicos de su hermano estaba el nombre del chamo y que eso debía ser que era alguien lo suficientemente importante para él como para guardar esta información. También informó que la muerte fue inesperada.

    Si tan importante era para su hermano, igual lo podía haber llamado o mandado un correo o incluso respondido a los del otro, que sé que no lo hacía. Lo de la hermana decidiendo a quién informar es más normal por aquí arriba, en donde la gente, si sabe que se va a morir, ya dejan las listas de personas que han de ser invitadas al funeral/entierro y en ocasiones, ya tienen hasta las tarjetas que se mandan para informar del fallecimiento elegidas y con el texto, esperando solo por la fecha de la muerte para encargarlas y enviarlas por correo. Como aquí, lo normal es el entierro (y funeral, que se hacen ambos el mismo día) como mínimo una semana después, hay tiempo para la impresión de las tarjetas y en muchas de esas empresas onDEline, hasta las meten en el sobre y si les pasas los nombres y direcciones, ellos envían las tarjetas directamente. Después todo depende de correos, que normalmente, si mandas una carta o tarjeta un día, se entrega al siguiente, salvo por el sábado o domingo, que si mandas en esos días, la entrega será el martes porque no hay recogida desde el viernes por la tarde hasta el lunes por la tarde y no hay entrega de correo ni los domingos ni los lunes.

    Como yo le reenvié el correo del fallecimiento a mi amigo el Moreno, con el que sigo teniendo bastante contacto y con el que yo iba a caminar todos los días, más tarde, tras distribuirlo él, me manda un mensaje por el güazá dándome recuerdos de uno que según dice, yo me marché y les di la espalda a todos y nunca más quise saber de ellos. Lo único que puedo responder a eso es PoZí, sobre todo, porque el de ellos al que se refiere, es gente con la que trabajaba, pero ninguno de ellos era mi amigo y cuando salíamos de la oficina, ni ellos sabían qué era de mi vida, ni yo de la de ellos. Eran relaciones estrictamente laborales y por no tener, ni tenían mi número de telefonino, que al ser privado porque siempre me negué a que me dieran uno de la compañía para poder llamarme cuando se les antojaba, no lo tenían ni lo tendrán jamás, ya que lo que sí que debe picar mucho es que cuando le piden el número a uno de los cinco que lo tienen, ellos solicitan mi permiso y yo no lo doy. Lo mismo sucede con mi correo electrónico, que no lo tienen y yo no hice ese ejercicio de despedida colectivo tan popular por aquí en el que la persona que se marcha, el último día antes de entregar el portátil, manda un correo a toda la empresa y a la mitad del universo conocido dando las gracias por la buenísima experiencia que ha tenido, deseándoles a todos suerte y todo lo mejor, siempre y en la firma añade su correo privado para que puedan contactar con él (o ella) si lo desean. Yo no esperé hasta el treinta y uno de octubre para entregar el portátil, lo hice el quince de julio, el mismo día en el que según el documento de despido, me cambiaban mi estado laboral a NO activo, así que para evitar que la gente mandase preguntas o incluso me pidiera que trabajara en cosas para las que, contractualmente, no debía ni quería trabajar, entregué el portátil y así a los verbos deber y querer los sometí con el de PODER, ya que aunque quisiera ayudarlos, sin ordenador de ellos no puedo hacerlo. Lo mejor es que el que se quejaba de mi desapego con ellos, yo sé por qué lo hace, cuando a mí me habían echado y estábamos en el periodo de transferencia de mi sacrosanto conocimiento, organicé un montón de reuniones de varias horas explicándoles todo y entre otras cosas, que caería una bomba nuclear sobre todos ellos el veintiuno de diciembre de este año, cuando entrara en vigor el reemplazo del estándar de seguridad usado por todos nuestros productos. Hice al menos cinco reuniones explicándoles a todos los gerentes lo que debían hacer y el que se queja de mi desapego estuvo invitada a las cinco, pero no se unió a ninguna de ellas, entre otras cosas porque era amiguísimo de la zurriaga que estuvo en guerra conmigo y ahora, ella ni sabe, ni puede ni seguro que quiere ayudarlo y a él ya le deben estar temblando los cojones con la que le va a caer y el resto de los gerentes, como buenos Judas, se habrán lavado las manos porque tanto ella como él les caen mal. En cualquier caso y si mis cortafuegos me traicinaran y le pasaran mi correo electrónico o mi número de telefonino, el Androitotorota, el güazá, el correo, todos han mejorado horrores en los últimos años y en todos se puede bloquear a la gente y yo soy de los que mantienen una saludable lista de gente bloqueada en todos los servicios y si hay una brecha, el cortafuegos que me traicione, sabe que yo pagaré con el ninguneo máximo y perderá el contacto conmigo. El caminito que están siguiendo todos los que buscan preguntarme cosas del trabajo es el del linquin, la red esa profesional, solo que yo ya no acepto invitaciones de nadie que trabajó conmigo en esa empresa y en los próximos meses, incluso borraré a los que no quiero que sepan nada de mi, que al contrario que la gente esa que cree que tener cienes y cienes de contactos profesionales es normal y bueno, yo soy más de los que creen que si no trato contigo, ni me interesa lo que haces ni quiero que tú sepas lo que yo hago.

    Y cerrando el círculo y volviendo al que la palmó, a ver si este fin de semana reviso los contactos en mi telefonino y les añado, a todos los que están ahí pero no son relevantes, una etiqueta que diga NIDECOÑA, para que mi hermana o quienquiera que encuentre mi teléfono cuando yo la palme dentro de unas décadas no se dedique a mandar mensajes a esas personas solo porque estaban en el teléfono.

  • El Buda reclinado del Wat Phutthaisawan

    25 de noviembre de 2020

    Antes de marcharnos del Wat Phutthaisawan veamos en uno de los edificios que no han sobrevivido al paso del tiempo a un enorme Buda reclinado y al que han recubierto con una cosa que podría perfectamente ser un paracaídas. En algún momento tenía un edificio sobre su cabeza pero ahora vive a la intemperie. Este no es el Buda reclinado más grande que he visto, en Myanmar los hay cuatro o cinco veces más largos y hasta con su techito. Al fondo se ve el pedazo de orejón del Buda que parece una vela de un velero y eso que le sale por detrás y que parece aleta de tiburón es la moña esa tan rara.

  • La Cangrejo

    24 de noviembre de 2020

    Ya la he nombrado por aquí y hoy por fin la vemos de lejos. Ya he dicho, en varias ocasiones, que cuando voy a caminar y a veces hasta cuando voy a correr, pero solo si lo hago tarde y después de desayunar, hay una pava en mi barrio que camina como los cangrejos, hacia atrás. Además lleva bolsas llenas de más bolsas de plástico en las manos y a veces, usa un telefonino de los noventa, viejísimo y de esos que no sirve para las internetes y lo tiene con el altavoz y va dando gritos a quien quiera que esté al otro lado. Llevo como dos semanas tratando de cazarla, me lanzo a la zona como perro de presa para ver si la pillo y le hago el vídeo definitivo pero se me escapa o más bien, es que me huele desde cientos de metros y se pone a caminar normal cuando intuye que la estoy grabando, porque es que no me puede ver. Ya empiezo a creer que esta es como los venados esos que están en la pradera y salen por patas porque por el viento les llega el olorcillo del depredador y hasta he intentado aproximarme a la pava con el viento en contra pero es que lo de esta es más bien un decimoséptimo sentido, uno muy específico que detecta en su aura que se la están absorbiendo con la cámara de mi telefonino, que por si alguno no lo sabe, ya tiene dos añitos y sigue tan cañero como el primer día.

    La semana pasada, uno de los días, es que lo intenté como seis veces y ella se me escapaba y es una pena que mi biógrafo particular no hubiese estado allí haciendo los vídeos en los que se me ve a mi persiguiéndola a ella para hacer mis vídeos, o más bien interceptándola, que alteraba mi ruta de caminar una y otra vez para que nos cruzáramos cerca, pero no tan cerca y ella cuando detectaba en sus entrañas el cambio o la avisaban desde Raticulín por su conexión de radio que lo iba a hacer, salía por patas.

    Lo mejor que pude conseguir fue el pequeño vídeo que viene a continuación y en el que, en cuatro segundos, la vemos caminando para atrás como la Cangrejo que es y cuando su aura detecta mi cámara, cambia y se pone a caminar como la persona normal que no es.

    Seguiré intentando cazarla.

  • El oro del Wat Phutthaisawan

    24 de noviembre de 2020

    Mira que llevamos años viendo templos en Asia y siempre es con movidas de hace cienes y miles de siglos y hemos visto mucho pan de oro pero lo que se dice oro, oro, del que cagó el moro, pues muy poco. En el Wat Phutthaisawan me topé con una vitrina, en una sala que se podía cerrar y que era más segura que un fuerte gringo y en la misma, dos figuras de Buda de oro del de verdad o al menos eso parece, que yo le haría una punción para verificar que el oro es macizo. Reconozco que los orejones de Buda quedan mucho mejor en estuco. El Buda de arriba está en la postura de sobar la siesta y el de abajo en la de detener la invasión de los truscolanes.

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