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  • Made in Italy

    21 de noviembre de 2020

    Llegamos a una película que vi hace unas cinco semanas y por el camino, estuve en Gran Canaria, cerraron los cines y no será hasta la semana que viene cuando pueda volver a verla, ya que estaba en la filmoteca en Amsterdam pero por ahora no la han puesto en Utrecht. Por descontado, siendo como soy fans de Liam Neeson, no podía perdérmerla aunque me confundió un poco el trailer porque no parece que mate gente y haya violencia a punta pala. Se titula Made in Italy y al parecer se estrena en España a principios de diciembre con el mismo título porque el productor no quizó hacer la traducción literal, que sería truscoluña no es nación.

    Un julay y el hijo que no lo puede ni ver se van a Italia a vender una keli cochambrosa.

    Un pavo recibe una llamada del hijo que no le habla desde hace la tira de años y salen los dos por patas para Italia con la misión de vender la keli de la familia, en la región de Toscana. Resulta que el padre es del gremio del artisteo y el hijo trabaja en una galería de arte que quiere comprar y necesita la guita. La keli está abandonadísima, así que la tendrán que reparar un poco antes de venderla y en el camino, el hijo conoce a una pava que se la pone morcillona y de paso, como que empieza a conectar con su padre y como que aunque les joda, se llevan bien o algo así.

    Lo más flipante de la película, según comenzó es que el que hace de hijo de Liam Neeson se parece una jartá a él, yo es que lo flipaba con el Micheál Richardson hasta que mirando en IMDb descubrí que es el hijo auténtico y real del susodicho y que se cambió el apellido para honrar a su madre, ya que al parecer el Neeson es viudo, que tampoco lo sabía. Volviendo a la historia, la similitud entre ambos es increíble y la relación de padre e hijo debe ser lo que hace que haya una química brutal entre ellos, es como si se conocieran de toda la vida …. Por una vez tenemos a Liam Neeson en una especie de comédia con drama o drama cómico ambientado en un lugar precioso y con un buen conjunto de personajes secundarios. La película entretiene y aunque es un poco como un telefilm, te hace salir del cine de buen rollo.

    Si eres un miembro del Clan de los Orcos y entras en el cine por el protagonista, el disgusto será infinito. No creo que valga para los sub-intelectuales con GafaPasta ya que en ningún momento pretenden ser cine de autor. Entretenida.

  • De Schooltuin

    21 de noviembre de 2020

    Creía que ya había comentado todas las películas holandesas pero parece que esta, que no formó parte del festival, no la vi. Se trata de un documental para el que hay que explicar algunas cosillas pero como eso forma parte de la trama, lo haré más tarde. Decir que fue otra de esas experiencias cortas, ya que dura una hora y cuando lo fui a ver, creo que éramos tres en el cine, con lo que la experiencia no fue para nada sobrecogedora ya que había un montón de distancia entre nosotros. Se trata de De Schooltuin y jamás se estrenará en España, aunque quizás deberían para aprender unas cosillas. El título, aunque te sientas tentado de usar el de el jardín del colegio, sería más exacto si fuese truscoluña no es nación.

    Los julays holandeses también tienen buenas ideas sin chimpún

    Cuando le preguntas a muchos niños hoy en día que de donde vienen las verduras, muchos te dicen que del supermercado y desconocen lo que hay detrás. En los Países Bajos, por más de cien años, los niños tienen como parte de su educación un año (o más bien nueve meses) cuidando su propio jardín. Al ser un año, cubre dos cursos, comienza en primavera de un curso y acaba en otoño del siguiente. En Amsterdam, a cada niño, que en esa época deben tener nueve o diez años, se le asigna un trocito de terreno. Después irán allí con frecuencia y con sus profesores y ellos elegirán las verduras que plantarán. Las regarán, las cuidarán, quitarán las malas hierbas y cosecharán lo que han plantado. Son terrenos enormes que se convierten en jardines y en los que también insectos y otros animales como conejos aprovechan para darse un festín. De esta manera, los niños llevarán a sus casas bolsas con verduras que ellos mismos han cultivado y descubrirán que hay muchísimo más que se puede hacer ahí afuera, aparte de jugar al fútbol en el asfalto o en la hierba.

    El documental es fantástico. Vemos como al final del invierno, limpian y preparan el terreno, crean los huertos para cada niño, los vemos llegar, se les asigna su huerto y ellos ponen carteles que han hecho en clase con sus nombres, van eligiendo las semillas o plantas que quieren, se les ayuda a plantarlas y después irán visitando regularmente para limpiar de malas hierbas y para cuidar su jardín. Todo esto ayudados de profesores y jardineros que hacen que la experiencia sea mágica. Pronto comenzarán a cosechar sus lechugas, sus tomates, sus calabazas, sus calabacines, sus papas y otro montón más de plantas y ver las caras maravilladas de esos chiquillos con todo lo que están obteniendo de su pequeño trozo de jardín es increíble. La historia no tiene un solo segundo aburrido, más bien es fascinante y amena.

    Obviamente, no es algo para los miembros del Clan de los Orcos, animales básicos en donde los haya y seguramente tampoco para los sub-intelectuales con GafaPasta, que se ven muy por encima de labores tan zafias y banales. Vale la pena verlo.

  • Hay que continuar después de Supernatural

    20 de noviembre de 2020

    Cuando nos encerraron a todos después de que comenzó el virus truscolán y podemita y el dos mil veinte se fue al carajo, hubo un momento en el que se me acabó el cine para comentar y me puse a hablar de las series que me gustan y entre ellas, destaca Sobrenatural – Supernatural, serie que acabó anoche con el episodio número trescientos veintisiete y puedo confirmar y confirmo que los he visto todos. Esta serie entró en mi vida cuando me compré mi casa en Utrecht y cambié de ciudad y la he seguido con devoción todos estos años, en las buenas temporadas, en las mejores y hasta en las flojillas. Inicialmente su arco argumental era para cinco temporadas pero sucedió algo increíble y por culpa de los fans, tuvieron que estirarla y ya no hubo manera de pararla, ya que con Supernatural, solo hay dos bandos, o te la trae al fresco, o eres parte de la #SPNFAMILY. No solo he visto la serie durante todos estos años, me he visto todas las apariciones de sus protagonistas en el Comic Con de San Diego y en muchos otros.

    Como sucede siempre, los finales gustan y disgustan, todos tenemos nuestra propia idea de como debe acabar algo, pero para mi, lo importante era que acabaran los dos hermanos Winchester juntos, que comenzaron en la primera temporada, en el primer episodio a crear una familia con los fans y que llegaran al episodio vigésimo de la decimoquinta temporada como familia. Y lo hicieron. Como en todos los últimos episodios de temporada sonó en algún momento la canción Carry On Wayward Son, del grupo Kansas y que es sin duda el himno de la serie y además la tuvimos por partida doble porque pusieron la versión de Neoni, que lleva la canción a otros niveles. Reconozco que me hinché a llorar, no solo en los momentos con la canción sino en otros que para alguien que no haya formado parte de la SPNFamily seguro que no significan nada.

    Me cuesta imaginar como será el mundo sin nuevos episodios de Supernatural, sin los hermanos Winchester, sin Castiel, sin Jack y sin tantos otros matando monstruos y salvando el mundo. En estos quince años han muerto varias veces, han ido al cielo, al purgatorio, al infierno, han resucitado, han luchado y matado al diablo, a Caín, a Dios y a tantos otros. Han sido tres lustros mágicos y algún día, en el futuro, volveré a ver todas las temporadas.

  • Ristra de Budas pedigüeños en el monasterio del Wat Phutthaisawan

    20 de noviembre de 2020

    El Wat Phutthaisawan sigue siendo un templo activo y con su monasterio budista y en ese lado del complejo del templo tenemos que en el claustro del monasterio pusieron una petada de Budas en la postura del pedigüeño o el truscolán o podemita, que las tres palabras significan lo mismo. Todos las imágenes están o pintadas de color oro (pero no del que cagó el moro) o quizás hasta sea papel de oro. El trapito de ropa es para taparles el pezón izquierdo, que lo debía tener de tamaño güevo-frito, vista la deformación de las orejas. La cosa esa que le sale por arriba de la cabeza está escrito que era para las antenas de telefonía del 5G, que el hombre ya estaba super-preparado y se sacaba una guita adicional mientras pedigüeñaba.

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