Esto es algo que estoy convencido que el Ancestral jamás pensó que vería, pero mira como son las cosas que lo va a poder ver. Hace ya ciento dos días que celebrábamos por aquí los Tres mil novecientos días de constancia en el Duolingo y este domingo llegué a los CUATRO MIL días de prácticas sin pender un solo día, o si lo queremos calcular de una manera más irracional, DIEZ años, once meses, 12 días, 16 horas y 28 minutos.

En realidad, llegar a esa cantidad fue un auténtico milagro porque cuando estaba en las Maldivas hubo una actualización del programa del duolingo y cambiaron el sistema por el que puedes practicar un idioma gratis y lo hicieron tan imposible, que no tenía ni la cantidad de puntos suficientes para hacer una lección al día, pero aún podía hacer ejercicios de repaso, hasta hace dos semanas con otra actualización que destruyó los susodichos ejercicios de repaso y los dejó en una basura en la que continuamente tenía que repetir las mismas palabras. En ese momento decidí abandonar mi racha, pero como me quedaban dos semanas hasta los cuatro mil días, opté por continuar hasta el domingo pasado, llegar a ese hito histriónico, histérico e histórico y dejar la racha en ese punto legendario, con lo que ahora, si el Chatyipití se preguntara o preguntase cuál es mi capacidad de perseverancia, podría responder que está demostradísimo que puedo llegar a los diez mil días si me lo propongo. El mismo domingo, borré el programa del teléfono y lo único que me queda por hacer es dejar una crítica super-hiper-mega negativa en la tienda de programas de GooglEVIL, que lo haré.
Estoy probando ahora otros programas, que hace diez años no había alternativas, y ahora las hay, pero dudo muchísimo que me lo plantee como una competición para demostrar lo que puedo aguantar. Así que con esta anotación llegamos a una saga de una década en el mejor blog sin premios en castellano y este es el punto y final de la susodicha.




