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  • Dhangethi día 9. La polaca tramposa

    17 de octubre de 2025

    Antes de contar las cosas del día, ayer acababa con la diarrea por culpa de algo en mal estado, que tuvo que ser o el hielo o la yema del güevo. Después de escribir la anotación, continué haciendo visitas regulares al jiñódromo y pintándolo de canelo y durante la noche, me levanté en al menos tres ocasiones a reforzar mi obra de arte. Por suerte, el desayuno ya se quedó en el estómago y a la que me recomendó el sitio, le dije que si se trata de perder peso, es maravilloso, pero para no perder, lo mejor es evitarlo. El día anterior por la noche me enviaron mensajes confusos y parecía que hoy solo habría dos inmersiones porque alguien quería ir a ver tiburones ballena, y ese alguien era el iraní. Al llegar al barco me informaron que iríamos a dos inmersiones y por el camino pasaríamos una hora mas buscando los tiburones ballena y como yo no quería formar parte de esa aventura, de encontrarlas, no podría tirarme al agua a verlas, algo que me parece hilarante porque en Donsol, en las Filipinas, he nadado con DECENAS de tiburones ballenas y esa casilla ya está marcada en mi lista de cosas que hacer.

    La primera inmersión fue en un sitio llamado Kudarah Thila, en medio de un canal. Con corriente, es una estación de limpieza de tiburones y también un lugar con unas rocas muy bonitas y hasta un arco para pasar por debajo. Saltamos del barco en negativo, es decir, sin aire alguno en nuestro chaleco para bajar lo más rápido posible y al hacerlo descubrimos que no había corriente alguna y no había casi tiburones, así que nos dedicamos a explorar el sitio, que es espectacular, con unas plantas y unos corales increíbles y unos bancos de peces amarillos que resultaron ser un tipo de pargos, su nombre científico es Lutjanus kasmira y  en inglés se les conoce por bluestripe snapper. Como no son peces de los mares españoles, no tienen un nombre chulo en nuestro idioma. Por encima de ellos y atacándolos había un grupo de jurel de aleta azul, confirmando aquello del círculo de la vida. Pasamos por el arco y pese a que no vimos muchos tiburones, para mi la inmersióno fue fantástica y puedo confirmar que vimos tiburones de punta de aleta blanca jovenes, tiburón gris, un águila marina pequeñita, una morena, atunes y a los mencionados anteriormente.

    Después pasamos más de una hora buscando tiburones ballena para el iraní, pero está claro que mi Ángel de la Guarda no estaba de acuerdo con el concepto y no vieron ninguno, así que el iraní se gastó un pastizal para nada.   Había un montón de barcos apatrullando la zona y nadie los encontró, los tiburones ballena estaban desaparecidos. En el camino de regreso paramos junto a la isla de Dhigurah para bucear en un punto que llaman Fish Point. Era una inmersión sencilla, siguiendo una pared, según la corriente, en un sentido o en el otro, con lo que había que hacer poco esfuerzo.  La pared está muy bien, con muchísimos corales, tanto de los duros como de los blandos, que a mí me fascinan porque parecen plantitas. De vez en cuando pasó algún tiburón de punta de aleta blanca apatrullando la zona y vimos una tortuga que por supuesto, nadó en mi dirección, que estoy convencido que debo ser un susurrador de tortugas porque siempre se vienen hacia mí. Por el camino pasamos a dos Napoleón, uno de ellos pequeño, alguna morena y un Arothron meleagris, que el pobre no tiene nombre en español, pero es un pez globo (tamborín) negro lleno de lunares blancos, muy bonito.

    Cuando regresamos a tierra me dijeron que por la tarde, algunos de los polacos, querían bucear y habría una tercera inmersión, solo que tenía cincuenta minutos para papear y regresar, asi que me fui directo al sitio para comer del que nadie parece tener opinión alguna, me pedí un bocadillo de atun y me lo sirvieron rápido, estaba bueno y lo mejor, no me provocó una recaída en la diarrea.

    Regresé al barco y venían una pareja polaca con el curso más básico y otra que supuestamente es avanzada. El dueño del negocio venía como nuestro Dive Master, el de la polaca y el Elegido y me extrañó porque el pavo se tiró con dos tanques de aire. Comenzamos la inmersión en el fondo y subiendo poco a poco, que el sitio se llama Miyaru Thila y es otra montañita sumergida. Vimos un montón de peces león y de nuevo, los corales eran espectaculares. Cuando llegamos a la media hora, la polaca ya no tenía aire y ahí fue cuando descubrí la razón de los dos tanques del Dive Master y como una imagen vale más que cinco duros, la pongo por aquí, como documento exclusivo del mejor blog sin premios en castellano.

    La pava se pasó la siguiente media hora al lado del chamo chupando aire de esa segunda botella y cuando salió, con sesenta y tres minutos de buceo, se jartó de ser toda una profesional con los otros, que flipaban en colores, aunque no tanto como yo, que el Dive Master y de Uitverkorene usamos un solo tanque para la inmersión y en mi caso, salí con 50 bares. Estoy convencido que la polaca esa se la chupó al tío para que colaborara en la mentira y así fardar. En la inmersión vimos también muchos nudibranquios pequeños, algunos cangrejos, peces murciélago, que nos seguían y un banco de fusileros de banda oscura que se movían a toda velocidad. La parte superior de la Thila era espectacular, con una cantidad ingente de corales en un estado fabuloso y millones y billones de peces de todos los tamaños.

    Volví a cenar en el mismo sitio que almorcé, que ya me consideran local y me estuvieron dando conversación.

    En la foto podemos ver a muchos de los que han sido nombrados. La cuenta actual de inmersiones es trescientas cuarenta y una. El barco que me trajo desde Malé el domingo sigue roto y lo están reparando en el astillero.

  • Dhangethi día 8. El encuentro con mantas

    16 de octubre de 2025

    Mi primer día completo buceando en Dhangethi, nuevo lugar , nueva keli y nuevo desayuno, así que lo primero fue explorar la comida, que en este sitio ponen algo parecido a un bufete, y como todos los seres que han evolucionado y tienen entendederas, me sirvo solo un plato porque no se trata de encochinarte a conciencia y además, no hay nada peor que irte a bucear con una digestión lentísima y que ni ha empezado. 

    Para la primera inmersión, nos dijeron que íbamos a las Cinco Rocas, que es un punto de buceo muy famoso en las Maldivas y al que vienen los barcos de vida a bordo que hacen ruta por esta parte del país. Aquí los canales entre islas son diferentes a los de Guraidhoo porque son muy pero que muy grandes y en su interior hay varios lugares de buceo. El primer intento fue un sonado fracaso. Había poca visibilidad, saltamos y el Dive Master se perdió, que nos dijo que era la primera vez en catorce años que le sucedía, aunque casualmente, cuando esto pasa, los Dive Master siempre te dicen que es la primera vez. Volvimos al barco, que nos colocó sobre las cinco rocas, saltamos y esta vez sí que llegamos al lugar. Son unas rocas enormes y llenas de vida, pero con plantas preciosas. Por allí vi un Napoleón que me dijeron que está siempre allí, muchísima vida, incluyendo bancos de emperadores patosos, o esos que yo en mi ignorancia traducía como labios dulces, pero lo absolutamente mejor son las plantas y la vida pequeña en las mismas. Las cinco rocas están puestas como con calles de buceo entre ellas, con lo que te mueves por esos pasadizos viendo vida. Fue muy pero que muy bonito. 

    Desde allí seguimos y cambiaron de opinión varias veces con el segundo punto de inmersión porque al parecer, alguien había visto mantas, así que fuimos más al norte, pero las mantas no estaban en la estación de limpieza sino en la superficie comiendo plancton. Saltamos allí y durante un rato las vimos pasando por encima de nosotros, pero no es algo muy bonito buceando, es mejor cuando están en una estación de limpieza y vienen hacia ti, como sabemos todos los que disfrutamos recientemente con mis vídeos de mantas en Lankan Manta Point. Después de un rato bajamos y visitamos una zona con unos corales espectaculares, unos corales mesa gigantescos y con varios niveles de corales. Esa parte yo la disfruté muchísimo más que las mantas. Aluciné con el lugar e hice una cantidad ingente de vídeos. Al salir los que iban en el barco se tiraron con gafas y tubo para nadar cerca de las mantas, pero yo pasé y me puse a tomar el sol en la cubierta superior del barco, o la azotea. No lo hice porque eso ya lo he hecho y como digo, a mí me mola ver las mantas en estaciones de limpieza, no así. Estuvimos allí casi una hora, así que se hizo super tarde y cuando volvimos a puerto, solo paramos media hora para cambiar los tanques de aire, así que no hubo tiempo para almorzar y lo que hice fue comprarme unas galletas. 

    Decir que la gente que está buceando son un grupo grandísimo de polacos, divididos en tres niveles, los hay con entrenamiento básico de buceo, otros son avanzados y los últimos son avanzados y con entrenamiento en buceo con aire enriquecido. Además de los polacos y el Elegido, hay un iraní, vamos, del eje del mal y eso. Para la tercera inmersión solo vino el iraní y a los polacos los dejamos en una isla desierta para que se pasaran allí la tarde en la playa y tal y tal y tal. Nosotros íbamos a un pecio, el Al Karim, que está relativamente profundo y el Dive Master nos dijo que solo lo visita con gente que bucea muy bien o quizás mejor porque para pasar por su interior, hay que tener una flotabilidad legendaria, que es mi caso. Saltamos y en menos que te tiras un peíllo, ya estábamos a treinta metros de profundidad y junto al barco. Primero fuimos de popa a proa por el lado de babor. Después subimos y entramos en las bodegas de carga, en las que encontramos dos meros gigantescos, pero grandes grandísimos. Después de eso subimos al puente de mando y el Dive Master nos había dicho que según lo viera, entraríamos, que fue lo que hicimos, asi que recorrimos básicamente las dos plantes del puente de mando y todos los cuartos, explorando. Al salir, por una puerta de la popa, en el lugar estaban dos tiburones nodriza durmiendo, a los que saludamos y después de eso, salimos por patas para la superficie porque no nos quedaba literalmente tiempo a esa profundidad, que en un momento determinado estuvimos casi a treinta y tres metros y como la primera inmersión del día fue profunda, nuestros ordenadores no nos daban demasiado tiempo de fondo.

    Al volver a Dhangethi, regresé a mi keli y por la tarde, pero no muy tarde, fui a cenar al restaurante que todo el mundo dice que es el más mejor, de los cuatro que hay en la isla, que aquí hay muy poco para elegir. A mí personalmente no me gustó, odio cuando los camareros te acosan y te están preguntando todo el tiempo si te gusta y odio aún mas cuando al despedirse, te dicen que te verán mañana. Todo eso lo podría pasar por alto pero es que di un paseo, volví a mi keli y no había pasado ni media hora desde que comí y me entró una diarrea y lo jiñé todo, con lo que su comida estaba mala y esta es la primera vez que me pasa este año en los dos viajes que he hecho a las Maldivas, con lo que el problema no soy yo, es su cocina. Había pedido un plato de arroz frito con atún. No me volverán a ver nunca-jamás en ese sitio.

    En el popurrí de fotos sacadas de los vídeos tenemos un par de fotos de las plantas de la primera inmersión, las mantas y las mesas coral de la segunda, el interior de la cabina de mando del pecio y uno de los tiburones nodriza. La cuenta actual de inmersiones ya está en trescientas treinta y ocho.

  • De Guraidhoo a Dhangethi, día 7. Drama espeluznante e inmersión nocturna

    15 de octubre de 2025

    Lo de hoy solo se puede explicar con la presencia de un Ángel de la Guarda que jamás me deja tirado y mueve lo que hay que mover. Resultó que ayer, al final del día, me llega un mensaje del club de buceo en Hulhumalé informándome que cancelaban la inmersión por culpa del mal tiempo. Yo intenté cambiar mi barco, desde la mañana al de la tarde y seguir buceando en Guraidhoo, pero sin suerte. Cuando estaba saliendo para Malé, a las ocho de la mañana, con todo atado y bien atado para ir a Dhangethi por la tarde, le pido al del club de buceo de allí que si me puede cambiar al barco de la mañana y un rato después me dice que estoy confirmado para el barco de las once menos cuarto, que es otro.

    En el aeropuerto, me dediqué a explorar la nueva terminal, que me pareció mediocre y mientras estaba allí, pensaba que los que cancelaron la inmersión exageraron un poco. Eso fue hasta que a las diez y media salí al puerto del aeropuerto a esperar mi barco y el mar estaba picadísimo, con olas grandes. Finalmente llega el barco, me subo y tardan un poco en salir. Había un ruso que no hablaba inglés y al que todos trataban de explicarle que se tenía que sentar mirando hacia adelante y no hacia atrás. Finalmente salimos y las olas eran de por lo menos metro y medio y el barco pegaba unos tablazos que no veas y el ruso, en menos de diez minutos, estaba potando y tirado en el suelo. Si ahí ya estaba malo, cuando las olas eran de dos metros y los golpes que pegaba el barco contra el mar eran brutales, ahí el ruso ya había potado hasta el alma que no tenía por ser un asesino de ucranianos. Se me olvida comentar que nos obligaron a ponernos chalecos salvavidas antes de salir del aeropuerto y hasta la tripulación se los puso, que es lo nunca visto. Las olas siguieron creciendo hasta los tres metros, el ruso tirado en el suelo vomitando y los golpes contra el barco eran tan brutales que unas barras que tienen por el techo para que la gente se mueva en el interior cuando está en ruta, se soltaron del techo, las dos. La tripulación agobiadísima, el ruso potando y yo ya pensando que igual de esa no salíamos. En una de esas olas, el barco bajó tan rápido que nos quedamos todos los pasajeros suspendidos en el aire prácticamente a un metro de altura hasta que caímos y nos dimos tremendo golpe, que todo el mundo gritó y el ruso potó y potó y volvió a potar. El chófer iba más despacio pero la corriente en contra era tan fuerte que no avanzábamos. Todo el mundo estaba inquieto y tengo claro que de no estar yo allí con mi Ángel de la Guarda, todos esos son carne de tiburón. Hicimos una parada antes de llegar a Dhangethi y ahí se bajó el ruso. El siguiente tramo ya nos fue mucho mejor, sin olas grandes ni viento. En lugar de una hora y cuarenta minutos, estuvimos tres horas en ruta y llegamos con el barco roto y cancelaron el segundo viaje del día, pero eso no fue todo, por la tarde me enteré que el barco que yo debía haber tomado por la tarde también fue cancelado, con lo que llegué a la isla por la intervención de mi Ángel de la Guarda.

    Después me pasé por el club para presentarme y que me prepararan mi equipo y me dijeron que iban a hacer una nocturna, asi que me apunté, que yo ya había dado por perdido el día sin buceo y de esta forma al menos hice una inmersión, en una pared por fuera del puerto, sin corriente y en la que vi una morena pequeña que no conseguí identificar, un pulpo que estaba escondido, un montón de camarones limpiadores de coral con bandas rojas (traducción literal del inglés) y cuando los descubría, mi luz atraía bichitos pequeños y los camarones se acercaban y se comían todos los que podían. También vimos un montón de peces león y del tamborín puercoespín (de nuevo, traducción literal) y la pared tenía corales muy bonitos. Estuvimos una hora bajo el agua y al salir con el viento, hacía frío, aunque estábamos a veintiocho grados, pero el viento enfríaba un montón. Volví a mi nueva keli, me duché y me fui a cenar antes de retirarme, cansado, que con tanto golpe en el barco estoy molido.

    En la foto podemos ver uno de los camarones con sus bandas rojas, el pulpo rescondido y la morena. A partir de mañana espero que empiece la rutina de las tres inmersiones. La cuenta total está en 335 inmersiones.

  • Guraidhoo día 6. Doble ración de Kandooma Thila

    14 de octubre de 2025

    He dicho muchísimas veces en el mejor blog sin premios en castellano que estoy equipado con unas habilidades innatas para la manipulación de mi entorno y hoy es un buen día para ver esto en acción. Normalmente yo practico algo similar a lo que se veía en la película  «Origen – Inception», siembro un pensamiento que se asienta y crece y cambia el futuro llevándolo por el caminito que a mí me interesa, asi que ayer me curré al Dive Master que mayormente ha estado buceando conmigo y hoy por la mañana me dijo que el iba a bucear la primera y la tercera inmersión y que en ambas, SÍ o SÍ, iríamos a Kandooma Thila y que nada ni nadie lo podría evitar o impedir, así que por la mañana, despue? del desayuno, íbamos para Kandooma Thila en el barco y los otros dos buceadores que venían, cada uno de ellos tenía asignado su propio Dive Master porque a mí no me gusta compartirlo todo y ademas, ellos no estaban a mi nivel. Nuestro plan, para esta primera inmersión, era saltarnos el primer y el segundo punto de anclaje e ir directamente a la parte posterior de Kandooma Thila, en donde está la estación de limpieza de tiburones, a donde acuden esos maravillosos animales a que unos peces pequeñitos les limpien la boca y les quiten todos los restos de comidas previas que puedan tener. Con lo que no contábamos es que el agua estaba bastante turbia y la visibilidad era mala, pero lo que teníamos a nuestro favor es que mi Dive Master fue el que hizo la comprobación de la corriente y avisó a los demás que era mediana, que es aceptable, aunque en realidad, era mediana tirando a fuerte, pero vamos, que mejor que los demás no se enteraran. Fueron saltando los otros y después el barco cambió de posición para llevarnos a nuestra zona. Entramos y bajamos y fuimos directos al lugar y allí puse el gancho en una roca, con una corriente tan fuerte que terminó por romper esa parte de la roca y casi me fui volando, pero el Dive Master me agarró y volví a engancharme a otra roca. Vimos una tiburón gris enorme que estaba empreñadísima en la estación de limpieza y varios más. Solo nos fuimos cuando se nos acabaron los minutos a esa profundidad y en el ascenso, subimos a la parte superior de la Thila y vimos la tortuga, aunque vamos, la ninguneamos. Salimos con 40 bares de aire, que está en mi zona baja y sin minuto alguno por debajo de los veinte metros, con lo que estaba petadísimo de nitrógeno.

    En la segunda inmersión fuimos a Back Cocoa, un lugar en el que no había estado en este viaje y yo ya le avisé a la Dive Master que probablemente, no bajaría mucho y que definitivamente, me quedaría sobre los once metros salvo para ver cosas que realmente me llamaran la atención, y cumplí con lo dicho y bajé para ver un pez hoja blanco precioso y una langosta, el resto lo miraba desde arriba, en modo helicóptero, para seguir perdiendo nitrógeno y tener la cantidad mayor de minutos para la tercera inmersión. Allí estuvimos mas de una hora y fue una inmersión muy bonita, en la que nos cruzamos con un montón de tortugas, incluyendo una grandísima que estaba durmiendo toda despatarrada y algunos conjuntos de peces preciosos y por fin aprendí que los Sweet Lips, en español se les conoce como Emperadores patudos, aunque yo no estoy muy convencido de esta traducción que leí en un libro y que parece sacada del mismo saco que algunos títulos de películas en España.

    Al regresar, fui a comer y allí coincidimos todos los que hicimos la primera inmersión. Tras la comida, fui a reposar y recuperar energía para la tercera y última inmersión del día y de Guraidhoo. Al llegar al barco, a los otros dos buceadores les alucinó saber que volvíamos a Kandooma Thila, algo que nunca se hace en el club de buceo porque la tercera es siempre la mas ligera y facilona, pero todos me miraban a mí y sabían que yo estaba detrás del apaño. De nuevo mi Dive Master comprobó la corriente y determinó que era media tirando a floja, que no fue así, pero bueno, un fallo lo tiene cualquiera, sobre todo cuando yo lo he provocado. Los otros bajaron antes y fueron al primer mirador y allí nos los encontramos, con dos tiburones grises grandísimos, aunque estuvimos poco tiempo y al marcharnos nos topamos con un montón de águilas marinas y llegamos al segundo punto y había un montón de tiburones, flipante y estuvimos allí un rato antes de que la corriente brutal nos llevara mas atrás en donde tambien había tiburones y finalmente llegó el momento en el que ya no tenía minutos de buceo a esas profundidades y tuvimos que empezar a subir y salir. Fue otra inmersión épica, buenísima.

    En la foto tenemos varios momentazos con tiburones, el pez hoja, la langosta y un águila marina enorme que pasó junto a mí. Con esto, llegamos a la inmersión número 334 y cerramos el capítulo de Guraidhoo en este año 2025.

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