Ya estoy con la angustia de saber que me quedan dos días en Guraidhoo antes de seguir la ruta y aquí siempre me divierto un montón, conozco a una cantidad ingente de locales y este es un sitio mágico. Hoy además, como se han marchado muchos, las inmersiones eran más relajadas y de hecho, por la mañana, para la primera, regresamos a Kandooma Thila, el lugar épico y legendario. Hemos estado unos días alejados por culpa de las mareas de la luna llena pero por fin regresaron unas mareas menos fuertes. Como iba solo con uno de los Dive Master locales que me conoce muy bien, lo hablamos antes de entrar e hicimos nuestro plan, pero con el buceo, lo que preparas y lo que a veces sucede van por caminos distintos. Cuando bajamos y llegamos a la primera Thila, había un grupo de por lo menos treinta buceadores de un barco de buceo de vida a bordo y no pudimos agarrarnos allí, así que nos pusimos directamente en el suelo, junto a las águilas marinas y tiburones, solo que allí la profundidad está a treinta y dos metros y aunque llevábamos aire enriquecido, comenzamos a perder minutos de fondo, que no se puede estar todo el tiempo que uno quiere a todas las profundidades cuanto más abajo, menos tiempo. Después nos soltamos y pasamos junto a dos grupos de águilas marinas hasta que llegamos al punto intermedio en el que se ponen los tiburones y estaba petado de tiburones grises, así que nos quedamos un rato y ya por ahí mi computadora de buceo comenzó a pitar con la alarma que indica que me quedan cinco minutos de tiempo a esa profundidad antes de necesitar descompresión, que es lo que se evita. Nos fuimos a la zona más posterior y allí había por lo menos ochenta o noventa tiburones, además de los grises, algunos tiburones de punta de aleta blanca, pero adultos, enormes y unos atunes gigantescos. De nuevo nos pudimos quedar muy poco tiempo porque si en el punto anterior yo estaba en cinco minutos, aquí bajé a un minuto y tuvimos que salir por patas, aún cruzándonos con algunos tiburones y con dos tortugas gigantescas. Para cuando salimos, habían pasado treinta y nueve minutos de puro derroche de adrenalina.
Para la segunda inmersión, que decidimos hacerla en un sitio fácil, nos fuimos a Medufaru, y conmigo venía un español que decía tener experiencia. Al parecer nunca había buceado con corriente y lo de la experiencia como que se lo inventó porque el pobre lo paso fatal, con un ataque de ansiedad y en quince minutos ya no le quedaba aire. Mi Dive Master localizó a otro de su empresa que estaba allí con un chico minusválido y autista que también se bebe el aire y el otro se los llevó a los dos de vuelta al barco. Nosotros seguimos avanzando, buscando los dos peces hojas que hay en el lugar, uno rosado y otro blanco y que son preciosos y muy especiales. También vimos varias tortugas, algún tiburón de punta de aleta blanca, cangrejos pequeñitos en las anémonas y mucha vida, que el lugar es precioso. Para mí no había corriente, asi que el que se agobió literalmente no ha buceado nunca en ningún lugar con corriente porque de haberlo hecho, lo sabría.
Como era viernes y este es un país musulmán, los sitios para comer estaban cerrados hasta después de la una, así que me dediqué a pasear antes del papeo. Al regresar al club de buceo ya era la hora para la tercera inmersión, en la que se supone que venía una chica, pero se rajó, con lo que de nuevo, estaba yo solo. Estaba lloviendo, un montón, así que de nuevo cambiaron los planes y nos fuimos a Guraidhoo Corner, que está más cerca y también tiene cosas interesantes y con la lluvia, el fondo marino del agua del mar iba a estar mas obscuro. Era una inmersión dejándonos llevar por la corriente, que era saliente, pero a media inmersión cambió y se volvió entrante y tuvimos que darnos la vuelta. Por el camino vimos una cantidad ingente de morenas y también tortugas carey y de las verde grandísimas y una de ellas me pasó a centímetros de distancia. Vimos algún atún apatrullando la zona, algún tiburón de punta de aleta blanca y un lugar en el que había una concentración grandísima de anémonas. También vimos una anémona roja chiquitita con un pez payaso de las Maldivas, algún Napoleón y una estrelladde mármol, preciosa y también alguna langosta. Al final la inmersión tuvo bastante contenido. Salimos a superficie y seguía lloviendo y cuando llegamos a la isla, las calles eran lodazales. Por la tarde, en un momento que escampó, aproveché para ir a cenar y después de eso y visto que parece que va a seguir lloviendo, apalabré mis últimas inmersiones con mi Dive Master y me refugié en mi keli. Mañana regresaremos a Kandooma Thila pero el plan es saltarnos la parte delantera e ir directamente a la estación de limpieza de los tiburones. Si está como hoy, igual mañana estamos buceando entre un centenar de tiburones.

Hoy tenemos dos fotos porque no pude reducir el número. En la primera vemos las águilas marinas y los tiburones grises en Kandooma Thila. En la parte inferior, le pez hoja rosado y el blanco.

En la segunda foto, foto de pasaporte de la tortuga verde enorme que pasó junto a mí, la estrella de mar de mármol y la anémona roja con el pez payaso de las Maldivas posando en la misma. Ahora mismo, la cuenta de inmersiones está en 331.






