Posesion infernal: En llamas – Evil Dead Burn


Mirando en los archivos del mejor blog sin premios en castellano encontré que por aquí hemos tenido el remake de Posesión infernal – Evil Dead que se hizo en el 2013 y que me gustó y también Posesión infernal: El despertar – Evil Dead Rise, que se hizo hace tres años y que también estaba muy entretenida. Parece que la serie da dinero y aunque las pelis tardan, sigan haciéndolas y ahora hemos llegado a la tercera (o cuarta si contamos la original de los ochenta), que se titula Evil Dead Burn y en España se estrenó esta semana con el facineroso título de Posesion infernal: En llamas que nos recuerda algo que ya sabíamos y que dice que truscoluña no es nación.

Unos julays las pasan putas después de un funeral por culpa de un truscolán podemita y suciolista, sin chimpún.

Resulta que un pavo le gusta hostiar a la novia o algo así y se pelea con ella, agarra el coche borracho, se estampa y un demonio lo mata o algo así y cuando la familia, después del funeral se arrejuntan en la keli, el demonio les quiere dar por culo a todos y cada uno y las pasan putas y canutas por culpa de esos y tendrán que buscar la manera de acabar con el demonio, aunque cada vez van quedando menos, o algo así.

Si hay algo que distingue a las pelis de esta saga es el gore y la brutalidad de las muertes y las torturas y de eso tenemos un montón aquí y eso que partimos de un grupo muy limitado de gente, que tenemos al panoli que muere al principio, otra muerte en el tanatorio con posesión, y después nos quedan los padres, la esposa, el hermano y su hembra y sabiendo que el padre está reposeido, tenemos básicamente cuatro víctimas para la masacre y aún así lo consiguen, la traca final es brutal y está llena de sangre y de burradas, pero de alguna manera, el espíritu de las películas anteriores se ha perdido y la podrían estrenar como una peli de terror independiente y no se notaría porque lo que hacía Posesión Infernal especial ha desaparecido. La película está bien hecha y es entretenida, pero para mí no es la continuación de las historias anteriores.

Los miembros del Clan de los Orcos se pueden divertir y gritar en el cine y manosear a las hembras cuando se les peguen como ladilla a güevo. La deberían evitar los sub-intelectuales con GafaPasta.


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