Reset

Creo que el día que fui a ver el documental que voy a comentar en el cine, estaba yo solo en la sala, que estas cosas un martes por la mañana no atraen multitudes. En mi caso, como siempre, mientras no esté basado en una historia del pollaboba de Tolkien y a ser posible no lo dirige Peter Jackson y no hay tíos haciendo striptease, yo todo lo demás lo puedo ver y así acabé solo, en el cine,para ver el documental Reset, que parece haber tenido un estreno limitado en cines en España con el mismo título, aunque solo algún Dios obscuro sabe lo que significa eso de estreno limitado. Yo creo firmemente que si la hubieran titulado truscoluña no es nación habría sido un triunfo en las salas de cine de todo el mundo.

Un puñado de julays están como jairas.

Esto comienza con un minuto o quizás dos de lamentos porque cuando iban a rodar la película llegó una cosa que conocemos como la pandemia podemita y truscolana y se les chafó todo durante unos meses, hasta que por fin la pudieron rodar. Son cuatro segmentos, uno en el aire, uno en la nieve, uno bajo el agua y otro sobre el agua, de actividades deportivas extremas y que por supuesto, los que las hacen están chiflados pa’l coño.

Esto podría haber sido un clásico si hubieran seguido las historias de una en una y linealmente. Pero no, el director se empetó un tampón por el orto para caminar más recto y con las molestias del dispositivo, se le atrofió el conocimiento y decidió saltar continuamente de una historia a otra cagándola, ya que el documental pierde muchísima fuerza cuando cambiamos de deporte. También tiene mucho que ver con los frikis, que si les hubieran puesto mordazas en las bocas o mejor aún cortado las lenguas para que no la caguen, habría quedado mejor, que cuando algunos hablan se te pueden tupir los oídos y quizás hasta dañar las trompas de falacias esas que tenemos dentro en las entrañas. Pese a estos dos dramas, los segmentos son muy potentes y fascinantes y en especial flipé con el de los surferos que usan unas tablas especiales con las que pueden surfear sin olas, que es un flipe que no veas. Las escenas de descenso de montaña con paracaídas son absolutamente maravillosas pero porque la naturaleza en esos sitios lo es y es como un viaje en una montaña rusa brutal. El segmento del pollaboba que hace inmersión a pulmón libre sobra totalmente y se lo podrían haber ahorrado. Pese a estas cosillas, el resultado es muy positivo y disfruté del documental.

Puedo creer y creo que cualquier miembro del Clan de los Orcos expuesto a un documental y en especial a este, se arrancará los ojos para dejar de sufrir. Esto tampoco es lo que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta.

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Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

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