Huevos revueltos Masala

Los fines de semana me gusta comenzar el día con un buen desayuno, algo con substancia que me cargue completamente para aguantar el ritmo frenético de esos días. No me gusta perder mucho tiempo preparando esa primera comida pero sí disfrutar comiendo y levantarme de la mesa con un tripón enorme. Buscando alguna receta en el libro de Indian Food Made Easy (Anjum Anand) encontré una muy sencilla para cocinar unos huevos revueltos que prometía reinventar el plato y añadir nuevos sabores. Decidí arriesgarme y se han convertido en todo un clásico que no me canso de cocinar y que en ocasiones preparo por la noche como cena rápida y sencilla.

Las cantidades están pensadas para una sola persona y no debería tomaros más de un cuarto de hora el preparar el plato completamente.

Los Ingredientes: 2 huevos, 1 cucharadita de aceite vegetal, 1 dado de mantequilla, media cebolla pequeña, medio tomate pequeño, medio chile verde (esos pimientos que son alargados como dedos ??), 1 cucharadita colmada de cilantro y sal.

La Implementacion: Se pone una sartén al fuego con el aceite y la mantequilla. Se pela y se corta finamente la cebolla y se pone en la sartén durante un par de minutos. Mientras cortáis bien fino el tomate, el pimiento chile verde y en un bol se baten bien los huevos. Se mezclan con el tomate, el pimiento, el cilantro picado bien fino y se le pone un punto de sal y se añade a las cebollas que están al fuego. A partir de aquí se remueve continuamente, igual que haríais con unos huevos revueltos pero se dejan un poco más de tiempo al fuego.

Es una receta sencilla y delirantemente deliciosa.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

Pechugas de pollo envueltas en hojaldre

No me canso de repetir una y otra vez que yo soy fans de Jamie Oliver. Tengo casi todos sus libros y siempre que sale alguno nuevo, lo tengo reservado en Amazon desde antes de la fecha de publicación para recibirlo en la primera oleada. Me gusta su forma sencilla y creativa de cocinar, la manera en la que explica las cosas y la sensación de buen rollito que transmite. Además, Al cocinar sus recetas el resultado es tan bueno o mejor que el que podía ver en la foto. Hoy volvemos a su universo culinario para hacer unas pechugas de pollo fantásticas que además de saber deliciosas seguro que impresionan a los que tengan el placer de estar sentados a vuestra mesa. Es una curiosa mezcla entre hojaldre y pollo. He adaptado un poco los ingredientes a mi gusto y os sugiero que hagáis lo mismo si se tercia. En este caso la cantidad es para dos personas.

Los Ingredientes: 150 gramos de setas variadas, cualquier combinación vale (como último recurso tendréis que echar mano a los socorridos champiñones), 2 dientes de ajo, perejil, 2 pechugas de pollo, 250 gramos de masa de hojaldre, 1 huevo, 2 cucharadas de mostaza francesa, belga o alemana (de esas que vienen con los granos y que son un pecado divino), 1 vaso de vino blanco y 140 ml de nata líquida.

Comentar que la mostaza es el elemento sorpresa. No vale usar una de esas de bote en plan gitano, estropearéis toda la gracia a la salsa.

La Implementación: Calentar el horno a 200 grados. Mientras, trocear las setas, la mitad finita y la otra mitad más gruesa. En una sartén caliente, poner un par de chorritos de aceite de oliva y freír el ajo bien picado junto con las setas durante unos diez minutos. Salpimentar y añadir el perejil picado bien fino. Dejar que se enfríe un poco.

Abrir un poco la pechuga y rellenar con parte de esta mezcla. Después preparar dos rectángulos de tamaño suficiente para envolver la pechuga con las hojas de hojaldre estirándolas. Ponemos en cada uno de los rectángulos una de las pechugas rellenas y se aprietan bien las juntas. Una vez las tengas envueltas, untar con el huevo, el cual se bate previamente. Poner al horno durante unos treinta y cinco minutos.

Mientras, en un caldero pequeño se añaden las cucharadas de mostaza, el vino blanco y se cocina hasta que se reduce liberando el alcohol. después, se añade la nata líquida y se mezcla bien.

Para servir, se corta la pechuga en tres y se pone por encima la salsa y si se quiere, unas gotas de aceite de oliva. Se puede acompañar con una ensalada o unas papas pequeñas al horno y por supuesto con el sofrito de setas sobrante. La salsa es una golosina, creedme.

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Tarta de quesos Ricotta y Mascarpone

Aquellos que tienen el dudoso privilegio de conocerme desde tiempos inmemoriales, y estoy hablando de aquella gloriosa época en la que Madonna publicó el True Blue, recordarán con añoranza como antes de emigrar a Holanda solía cocinar unas tartas de queso Philadelphia increíbles. Eran sin lugar a duda deliciosas y todos pensábamos que serían imbatibles por siempre jamás. Hace poco descubrí los quesos Ricotta y Mascarpone y se me abrieron los cielos ya que nada más probarlos intuí el potencial que tenían para conseguir la tarta de queso perfecta. Tras unos días de investigación conseguí dos recetas que tenían aquellas cosas que yo buscaba y tomando de una y de otra se obró el milagro.

La receta de hoy es obscenamente sabrosa y aunque pueda parecer complicada, no lo es. La preparación se divide en tres partes separadas. Por un lado tenemos los pistachos con los que recubriremos la tarta, por otro la base de galleta y finalmente, el cuerpo de la tarta. El utensilio imprescindible para esta receta es un molde desmontable. Yo he usado uno de veinte centímetros de diámetro y calculo que hasta los veintidós se pueden usar las mismas proporciones. No quiero enrollarme más, así que pasemos a la receta:

Recubrir la tarta:
Ingredientes. Cien gramos de pistachos (sin pelar), 2 cucharadas de miel, 3 cucharadas de azúcar y un poquito de sal.
Implementación. Se pre-calienta el horno a 180º y mientras se pelan los pistachos (o como quiera que se diga en español, básicamente es quitarles la cáscara). Si los conseguís sin sal, tendréis que añadir un poco de sal a la receta. En caso de que ya estén salados, os podéis ahorrar la sal en este paso. Se pone en un bol la miel y se mete diez segundos en el microondas para calentarla y que se vuelva más líquida. Al sacarla se mezcla con el azúcar y se añaden los pistachos. Revuélvelo bien para que los pistachos se empapen bien de la mezcla. Se ponen en la bandeja del horno, la cual previamente habremos cubierto con papel para repostería y procurando que estén separados y se hornean durante diez minutos. Se caramelizarán con la mezcla de miel y azúcar. Dejarlos enfriar y en caso que se hayan pegado, separar. Después meterlos en una bolsa y con el rodillo de amasar o un martillo para carne darles un buen repaso para desmenuzarlos pero procurad que no se conviertan en polvo. Los puedes preparar hasta una semana antes y guardarlos en un tupperware.

Base de la tarta:
Ingredientes. Quince galletas María, dos cucharadas de azúcar y cuatro cucharadas de mantequilla derretida.
Implementación. Precalentar el horno a 180º. Machacar las galletas en un almirez y mezclaras en un bol con el azúcar y la mantequilla derretida. Embadurnar el molde de tarta con mantequilla y poner la mezcla en el fondo. Aplanar con un vaso plano presionando ligeramente para que quede bien prieta. Poner al horno diez minutos y después dejar enfriar completamente. También se puede preparar el día antes para ganar algo de tiempo.

Preparación de la tarta
Ingredientes. Medio kilo de queso Ricotta, medio kilo de queso Mascarpone, 1 taza de azúcar, 4 huevos, 1 cucharada de piel de naranja bien troceada, 1 cucharada de zumo de naranja, 2 cucharaditas de aroma de vainilla y sal. Al servir necesitaremos cuatro cucharadas de miel.
Implementación. En un bol grande se mezclan los quesos con el azúcar. Lo mejor es ayudarse de la minipimer con el accesorio para postres a una velocidad baja. Después añadir los huevos, uno a uno y continuar mezclando. Hacer lo mismo con la piel de naranja, el zumo de naranja y las cucharadas de aroma de vainilla y una pizca de sal. En este momento tenéis una mezcla que tiene una pinta increíble y procedéis a echarla en el molde de tarta. Lo recubrís por fuera con papel de aluminio y lo ponéis en un recipiente mayor al baño María, con agua hirviendo. Se mete en el horno y se cocina durante cuarenta y cinco minutos. Después se abre la puerta y se deja enfriando durante media hora más en la que la tarta se sigue cocinando. Se saca del baño María y se deja que se enfríe completamente. Cuando esté frío se mete el molde en la nevera durante la noche o al menos seis horas.

Al día siguiente, abrir el molde y vuestra tarta saldrá en toda su gloria. La ponéis en la bandeja en la que vais a servirla y se ponen por encima los pistachos troceados procurando cubrir toda la tarta. Haced un poco de presión con la mano para que se fijen bien a la tarta. Si quieres puedes añadir la miel sobre la tarta ahora o en cada porción en el momento de servir (yo prefiero esto último porque así la gente puede elegir si quiere o no miel). Para la miel lo mejor es calentarla ligeramente en el microondas para que se vuelva más líquida. Con diez segundos basta.

Esta tarta aguanta perfectamente el congelado y también la puedes trocear y congelar cada porción. Para ello pones papel de hornear en el congelador y sobre este los trozos de tarta y se dejan unas horas hasta que se congelen y después los guardas en bolsas de congelado.

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Naan

En las últimas semanas hemos visto algunas recetas de comida hindú salteadas con otros platos más tradicionales y lo que se echaba en falta era el Naan, el pan típico hindú del que nos atiborramos siempre que vamos a un restaurante y no nos damos cuenta de lo fácil que es su preparación. Con la receta de hoy salen cinco naan que son suficientes para tres o máximo cuatro personas.

Los ingredientes: 200 gramos de harina de trigo (no la de repostería sino la normal sin ningún tipo de levadura), 2 cucharaditas de azúcar, media cucharadita de sal, media cucharadita de levadura química (baking powder), 130 mililitros de leche, dos cucharadas de aceite vegetal, 1 cucharada de mantequilla derretida y para poner por encima de los naan las semillas o las hierbas que más os gusten, como puede ser el sésamo, o incluso o ajo picado.

La implementación: Preparad un lugar para hacer la mezcla y poner la harina, el azúcar, la sal y la levadura química, mezclándolo todo. Por otra parte mezclar la leche con el aceite. Aquellos que hayan hecho pan u otras masas ya saben lo que viene. Se prepara una montaña con la harina y el resto de ingredientes secos y se hace un hoyo en el medio en el que se echan los líquidos. Después se va mezclando lentamente trabajando de afuera hacia adentro y una vez el líquido haya sido absorbido se sigue amasando durante unos diez minutos y si veis que la masa está muy pegajosa, añadid un poco más de harina.

Se coloca esta masa en un bol aceitado, se cubre con un paño y se deja en un lugar cálido al menos una hora para que doble su tamaño. Después de corta en cinco bolas. Se precalienta el grill a la máxima temperatura. Con cada una de las bolas se crea una torta ayudados del rodillo de amasar o en su defecto de una botella. se espolvorea sobre la torta lo que hayamos elegido para darle sabor y se pone al horno un par de minutos o hasta que se esté poniendo quemadito. Se puede echar un poco de mantequilla derretida por encima y se sirve caliente.

Como veis es sencillo de cocinar y marcará la diferencia. A veces hago este tipo de pan para platos normales de carne porque es como una golosina que se come sola y para salirme un poco de las típicas papas fritas o el puré de manzana.

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