Plátanos con chocolate

Siempre que me visitan amigos con niños pequeños surge el problema de la comida para los chiquillos. Los postres que a mí me gusta cocinar no suelen ser de su agrado porque ellos prefieren cosas más sencillas y con chocolate así que o les hago unas galletas o tengo que comprarles alguna natilla o algo por el estilo.

Esto fue así hasta que descubrí la receta de plátanos con chocolate de la que hablaremos hoy, una delicia muy fácil de organizar y que los niños adoran. Se pueden hacer tanto con chocolate blanco como con chocolate negro aunque mi experiencia con el primero es que es mucho más líquido y cuesta más conseguir el efecto deseado. Cualquiera puede hacer esta receta ya que no requiere grandes conocimientos y lo único es tener en cuenta un par de trucos.

Los Ingredientes: dos platanos, una tableta de chocolate negro o chocolate con leche o blanco.

La Implementación: Pelar los dos plátanos y cortar en tres piezas después de quitarles las puntas. Poner un poco de papel de hornear en el refrigerador y colocar los plátanos sobre el mismo una hora y media. Este es el truco, no hay más ciencia. Si se quiere se pueden pinchar los plátanos con un pincho de madera y así al untarlos con el chocolate será mucho más fácil. Cuando los plátanos estén fríos, poner en un recipiente la tableta de chocolate y derretir al baño maría. Sacar los plátanos del congelador e ir untándolos con el chocolate. El frío del plátano hará que el chocolate solidifique enseguida. Poner en el plato en el que vais a servirlos y si la comida es unas horas más tardes guardar en la nevera.

No me diréis que no es algo sencillo de preparar y os aseguro que los chiquillos repetirán y saldrán encantados de vuestra casa.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

Papas al horno

Muchas veces freímos papas para acompañar platos de carne o pescado por falta de imaginación o porque creemos que cocinar alguna alternativa es complicado. En realidad las papas son muy versátiles y puedes cambiar totalmente un plato de carne si las papas están a la altura del resto. El plato de hoy es muy sencillo de preparar y muy sabroso y queda fantástico como acompañamiento de carnes y pescados. Yo diría de comenzar a prepararlo una hora antes de comer para que estén recién hechas justo cuando la comida llegue a la mesa y creedme, esto no toma casi ningún esfuerzo de preparar. También me gustaría recordaos que esta receta no hay que seguirla al dedillo, podéis improvisar, añadir vino blanco, elegir otro tipo de hierbas o incluso variar usando otro tipo de papas.

Los ingredientes: 3 papas, 1 cebolla, aceite de oliva, sal gorda, hierbas al gusto (romero, tomillo, orégano o las que más os gusten).

La implementacion: Enciende el horno a ciento ochenta grados y mientras se calienta pela las papas y córtalas en rodajas. Pela también la cebolla y córtala en aros finos. Coger una bandeja para horno y untarla con aceite de oliva. Colocar en ella las papas y la cebolla y echar por encima un poco de sal gorda y las hierbas que hayáis elegido en buena cantidad. Se echa por encima un chorro de aceite de oliva y se mete al horno durante unos cuarenta minutos o hasta que las papas están tiernas.

Ya veis que la ciencia detrás de este plato es muy simple y el resultado increíble. En ocasiones le pongo un chorro de vino blanco y también quedan muy sabrosas.

Solomillo en salsa

Sigo rescatando recetas que he encontrado mientras navegaba en la red y han acabado formando parte de mi repertorio. En esta ocasión le toca a otra receta de solomillos de cerdo, de los que no me canso nunca y que puedo comer de cualquier forma. Es muy sencilla de preparar y muy sabrosa, particularmente la salsa que preparamos para acompañar este plato. La cantidad es como para tres o cuatro personas aunque depende del tamaño de los solomillos y de lo hambrientos que estén los comensales.

Los Ingredientes: 2 solomillos de cerdo, 2 cebollas, 1 vaso de vino blanco seco, 2 cucharadas de pimentón dulce, 1 cucharadita de salsa Worcestershire, 2 cucharadas de nata, aceite de oliva, sal y pimienta.

La implementación: Se pelan y cortan las cebollas en aros y se fríen en un sartén con aceite de oliva a fuego bajo para que se vayan haciendo poco a poco. Cuando estén medio cocinadas se añaden las dos cucharadas de pimentón dulce y se salpimenta. Añadir el vaso de vino blanco y la cucharadita de salsa Worcestershire, la cual os sugiero que no llenéis mucho porque es una salsa bastante fuerte. cocinar durante diez minutos a fuego lento. Añadir la nata líquida y darle un hervor.

Cortar los solomillos en medallones algo gruesos, salpimentar y freír por ambos lados en una sartén con unas gotas de aceite de oliva. Cuando tengas todos los medallones fritos, añadir el jugo de la sartén a la salsa y mezclar bien. Se reparten los solomillos en los platos y se riega con la salsa. Un acompañamiento perfecto para este plato pueden ser papas al horno o arroz blanco y asegúrate de tener también pan para mojar en la salsa porque está deliciosa.

Ya ves que no es nada complicado y el resultado es increíble porque la salsa marca la diferencia con otros solomillos que puedas haber comido.

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Sopa de pollo y curry

En otoño e invierno es cuando más apetecen las sopitas. No hay nada como un buen plato de sopa caliente para entonar el cuerpo y abrir paso para el resto de la comida. Buscando alternativas para variar y probar sabores nuevos di con la receta de sopa de hoy la cual he adaptado un poco a mis gustos y he cambiado en algo las cantidades ya que me gusta con bastantes tropezones. Es una sopa muy fácil de hacer y que no toma más de media hora el prepararla. Me gusta el contraste de sabores que lleva ya que cada cucharada es una auténtica sorpresa.

Los Ingredientes: 250 gramos de pechuga de pollo, 3 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de curry, 1 litro de caldo de pollo, 1 plátano, 3 rodajas de piña en almíbar y almendras laminadas.

La Implementación: Lo primero es preparar el caldo de pollo (en caso de que lo hagas con pastillas) y mientras se cocina corta la pechuga de polo en trocitos pequeños (como dados). Pon el aceite de oliva en un caldero y fríe el pollo en el aceite hasta que esté cocinado. Añade las 2 cucharadas de curry, remueve bien y rehoga un minuto. Después añadir el caldo de pollo y dejar cocer a fuego lento durante cinco minutos.

Mientras tanto pelar el plátano y cortarlo en trocitos pequeños al igual que las rodajas de piña. No tires el jugo de la lata de piña ya que se lo puedes poner a la sopa. Pasados los cinco minutos añadir la piña y el plátano cortados al caldo junto con el zumo de la lata de piña. Cocinar otros cinco minutos, ajustar el punto de sal y a la hora de servir rociar con las láminas de almendras.

Como ves es muy sencillo y al mismo tiempo curioso. Tenemos el sabor del pollo, del curry, del plátano y de la piña y todos se entremezclan en nuestra boca.

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