The Boy

Una vez en un pasado lejano a alguien se le ocurrió estrenar una película de terror de los horrores en enero y como la gente fue a verla, el mes se ha convertido en la segunda zona favorita para este género. Así, cuando pasan las navidades llegan a la cartelera gringa y posteriormente a la mundial todo tipo de películas sin muchas aspiraciones y con las que supuestamente nos cagamos por las patas pa’bajo, como por ejemplo The Boy, la cual solo tiene el título en español, que es truscoluña no es nación pero que al carecer de fecha de estreno, probablemente acabará yendo directamente al DéuVeDé.

Una julay se cree la Mary Poppins gringa y acaba bien jodida

Una pava americana acepta un trabajo de niñera en el Reino Unido y cuando llega a la keli descubre que se trata de cuidar de un muñeco, que según sus dueños y supuestamente padres, está vivo y contiene el espíritu de su hijo o algo así. Los colegas después de un día se piran de vacaciones y ella primero se lo toma a cachondeo pero pronto descubre que pasan cosas raras y que allí hay mucho mal rollo. El chamo que le trae los avituallamientos según la ve se le pone morcillona y busca la forma de cogerla por cualquier agujero disponible pero el muñeco no parece estar de acuerdo con el asuntillo y como siempre, se acaba montando la marimorena.

Volvemos a lo de siempre. ¿Para qué coño hacen cine de terror que no da miedo? Esto es una especie de telefilm como los que ponen en AntenaTriste los fines de semana por la tarde en el que el aburrimiento prima sobre todo lo demás. No hay sustos, no hay angustia existencial y hasta un minusválido cerebral que haya tenido tres lobotomías sabe cual es el truquito que descubriremos casi al final cuando hay que matar al protagonista que no vemos pero que sabemos que está ahí. En la mayor parte aburre y cansa, con escenas que se repiten sin cesar ya que parecen querer darnos la impresión de que el muñeco busca la rutina. También hay algo absurdamente estúpido en la manera en que los personajes, de una escena a la otra, parecen cambiar de opinión. No es normal que alguien que está aterrorizado en un plano, dos minutos más tarde esté buscando un rinconcito modosito para hacerse una pajilla o algo similar, no tiene sentido. Entre medias, intentan colar alguna muerte en el camino para que se nos haga menos dura la espera hasta la escena final pero no funciona, el suicidio no se admite como muerte digna en el cine de terror y menos aún cuando es por ahogamiento entrando voluntariamente al agua andando por la playa. Tampoco lo del gringo moló mucho.

En fin, este pallufo no interesa ni a los más bastos de los miembros del Clan de los Orcos y por descontado, puede provocar daños cerebrales a cualquier sub-intelectual con GafaPasta que la vea.

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Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. Niños, muñecos y miedo, ni de coña la veo, me cago, aunque tú digas que no da miedo.

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