… tres pasitos pa’trás

Se veía venir y al final se vino y nos ha caído como una maldición truscolana. Después de la libertad total y no hay más reglas y las mascarillas a la basura y el regreso del triple besuqueo, aquí, que hay más de un veinticinco por ciento sin vacunar, comenzó a empeorar la cosa y la caída ha sido exponencialmente más rápida que el auge. Eliminar las infecciones tomó un montón de meses, volver no ya los peores niveles, sino superarlos y conseguir nuevos récords a diarios, no ha costado más que un par de semanas y por eso, durante toda la semana se hablaba en la prensa y en los corrillos que el gobierno pondría restricciones de nuevo antes del fin de semana, ya que los fatídicos niveles que pronosticaban para el fin de enero, llegaron justo a tiempo para el día de los solteros, ese 11.11 en el que en las tiendas chinas se compra de todo y uno se vuelve loco a comprar cosas que realmente no necesita y después se da cuenta que se ha gastado la friolera de catorce leuros y lo mejor es que casi todo eso, no lo verá hasta el año nuevo gracias a la magia del transporte entre continentes. Volviendo al tema, los rumores volaban y mi principal angustia era que me cerraran los cines, que a mí que obliguen a llevar mascarilla o que dejen que truscolanes asquerosos violen a los que no se vacunaron antes de matarlos por garrote vil me parece justo y hasta necesario, pero no, al final las reglas no convencieron a nadie y son tan raras que no hay explicación.

Desde el sábado a las seis de la tarde, los negocios no esenciales, que son todos salvo por droguerías y supermercados, deben cerrar a las seis de la tarde. La razón por la que carnicerías, pescaderías o panaderías no son negocios esenciales es porque esos siempre han cerrado a las cinco o a las seis. Los esenciales pueden seguir abiertos hasta las ocho de la tarde, hora en la que también han de cerrar bares y restaurantes, aunque pueden seguir recibiendo pedidos para recoger en el local o para llevar a tu keli por parte de un pobre desgraciado al que le pagan una mierda y tiene que volar en su bici o motocicleta y quizás morir sin seguro. Con bares y restaurantes, que han sido los que menos han controlado los códigos QúeRre y han ignorado las indicaciones del gobierno, cerrando tan pronto, en seguida saltaron a criticar y protestar, pero esto es su culpa, su culpa y todo culpa suya y en el caso de estos locales, ahora es con los clientes con reserva previa y sentaditos. Cualquier evento y espectáculo tiene que estar cerrado a las seis de la tarde salvo por CINES y teatros, a los que se permite que sigan abiertos hasta la hora que les salga de los mondongos. Cuando vi este último requisito, casi que lloré de emoción porque por una vez, nosotros los cinéfilos escapamos indemnes a esta debacle. Los que están que se los lleva el diablo podemita y truscolano con coleta y harén de putas, zorras y zurriagas, son los clubs de fútbol porque los estadios se han cerrado al público y los clubs ya están pidiendo que se suspenda la liga durante tres semanas porque no quieren jugar en vacío. Además, para cines y teatros, se establece un límite de mil doscientos cincuenta julays por sala, algo que no me afecta porque la sala más grande a la que yo voy tiene seiscientos y pico asientos y por la mañana, cuando yo la visito, como este miércoles, por lo general no tiene más de cinco espectadores. A los que también han jodido por dejados, por gilipollas y por todo lo demás es a los estudiantes de universidad, que se han corrido juerga tras juerga sin respeto alguno por la distancia o las otras reglas y que ahora ven que el límite de asistentes presenciales a clase es de setenta y cinco y la mascarilla se la tienen que poner hasta cuando están jiñando. Por último, las empresas, que ya obligaban con alegría a sus empleados a trabajar en la oficina, tienen que impedir que acudan a las mismas y deben obligarlos a trabajar desde casa, con lo que hoy y de manera mágica y maravillosa, desaparecieron los mil kilómetros de caravana en las autopistas neerlandesas los lunes por la mañana. Todas estas nuevas reglas se han establecido para las próximas tres semanas, con posibilidad de extenderlas y con la agravante de, si no mejora la cosa, pasar al escenario 2Gé, ese en el que los que no se han vacunado pasan a ser ciudadanos de quinta clase y no pueden entrar a ningún sitio, aunque el gobierno rizó el rizo y en el caso de bares o restaurantes les dará a elegir, dentro de tres semanas y para aquellos que opten por el 2Gé, es decir, que tengan solo buenos y decentes clientes y ni chusma ni gentuza podemita y truscolana, esos locales podrán abrir sin necesidad de reserva ni de que los clientes estén sentados en mesa y se tengan que mover con mascarilla y para los bares y restaurantes que quieran dar servicio a la gentuza sin vacunar, esos tendrán que tener reserva previa, gente sentada y nadie en la barra y todo el mundo moviéndose por su interior con mascarilla, con lo que cualquier ciudadano decente y honrado evitará esos lugares e irá a aquellos en los que no necesita usarla.

Y hoy mientras tanto, nuevo récord de infectados y los hospitales ya avisando que estamos a menos de una luna del día en el que hay que elegir a quién se hospitaliza y a quien se le deja morir o se le envía a truscoluña para que lo atiendan allí.

Bueno, acabo de escribir que me piro pa’l cine, que ahora que está todo cerrado, las sesiones de noche vuelven a ser muy especiales porque allí no habrá nadie.

Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. Por lo que veo parece que el virus tiene horarios de trabajo y a partir de una hora, según en que sitios no trabaja, bastante curioso…
    Salud

  2. Yo lo que estoy viendo venir son otras navidades sin poder estar todos juntos… y eso sí que me toca las narices.

  3. Aquí ya han dicho que pase lo que pase, habrá excepciones para los días significativos en lo relativo a visitas familiares.

  4. Ahora que sean excepciones para bien, y no para aumentar prohibición… aunque si la cosa se dispara mucho, sería comprensible… el año pasado en fin de año, como estábamos solos en casa, cenamos sushi… y las uvas con videollamada grupal… yo soy del sur de Europa! quiero tocar a la gente y comérmela a besos para felicitar el año nuevo, coño ya!

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