Al César lo que es suyo

Con dos cojones

Lo bueno que tiene que ya no me lea ni comente Genín es que no me tengo que estrujar la neurona buscando un tema intelectualmente atractivo para su sofisticado paladar. Como ésto lo leo yo solo, puedo poner alguna de los cientos de chorradas que se me ocurren cada día y que así, cuando esté leyendo mi diario dentro de una década o dos, hará que me descojone.

Cuando pasé por las Filipinas, en mi primera parada, Coron, una de las cosas que hice fue subir al monte Tapyas, que tiene un nombre que sospechosamente resembla a alguna palabra española y a ninguna truscolana. En un par de las excursiones que hice para bucear la gente me recomendió que lo subiera a la puesta de sol por la vista espectacular y debía estar aún bajo los efectos de escuchar karaoke a las seis de la mañana porque juraría que alguien dijo que eran como ciento setenta escalones, así que salí sin prisas cerca de la puesta de sol para ir y allí descubrí horrorizado que eran más bien SETECIENTOS y hubo un momento en el que pensé que iba a vomitar el corazón porque el sol bajaba a todo meter y me iba a pillar a medio camino. Conseguí ver la puesta de sol en la parte de arriba y me quedé un ratillo para recuperarme del esfuerzo antes de bajar los SETECIENTOS y pico escalones de vuelta. Al comienzo de esta sobredosis de escalones hay una dedicatoria que no tiene parangón en el universo conocido o por conocer. En lugar de dedicar la obra a algún famosete que tarde o temprano olvidaremos o a un politicastro que seguro que mete las manos en cualquier saca con guita que ve cerca de él, el gobernador le echó güevos y dedicó el proyecto y el uso y disfrute del mismo a aquellos que lo pagaron, los julays que pagan los impuestos. Gana por goleada histórica a todas las dedicatorias que he visto en la última década en todos y cada uno de los rincones del universo que he visitado. En dos palabras: É pico.

4 opiniones en “Al César lo que es suyo”

  1. Muy bueno!
    Aunque no comente leo casi todo.
    No conozco a Genin pero también le echo de menos.

  2. Totalmente ÉPICO.
    Desde ya, te digo que menda no sube (y baja) 700 y pico escalones para ver la puesta del Sol. A no ser que me digan que allí es el único lugar donde se pueden ver las lunas de Tatooine y que tendría que ser ese día concreto en un margen de cien años, por la puesta de nuestro Sol, menda no sube (y baja).
    Ahora, el gobernador ese tiene mi voto el 20J.

  3. Yo tampoco habría subido de saber el número real de escalones y menos a treinta y algo grados. Más o menos me di cuenta cuando entré en los doscientos y veía que la montaña seguía alejándose de mi.

  4. jajajaja Ha sido por unos dias, del 1 al 8 que tenia la visita de una amiga de Londres y le enseñé un poco de Andalucía, Sevilla, Granada y mi zona, un poco por encima, no daba tiempo para mas, lo que mas le gustó: El ranchito, las comilonas que nos pegamos con puestas de sol épicas -que diría uno que yo me se- y el menda, claro, lo pasamos genial!!!
    Pero ya estoy aquí, de nuevo para rellenar un poco…jajaja 😉
    Salud

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