Bajando a Málaga y regresando un par de días más tarde

Corría el mes de noviembre, yo acababa de regresar de Estambul, anteriormente había estado en Lisboa y mi amigo Sergio me reprochaba que no me pasaba a verlo por Málaga. Estábamos en uno de esos intercambios de puyas por el güazap cuando recibo un correo con ofertas de billetes de Fueling y aunque normalmente sus ofertas son un güevo de caras, en esa ocasión tenían que por ciento doce leuros podía viajar a Málaga. Digámoslo claro, es caro porque he ido en ocasiones anteriores por sesenta leuros pero bueno, estaba dentro de un rango aceptable. Por supuesto, este era el precio de pobre, sin poder elegir asiento, sin derecho a mamada de la azafata más fea ni siquiera a que el azafato mariposón te tocara el paquete y te lo sobara, extras que hoy en día hay que pagar y que antes eran gratuitos y mira que yo nunca pensé que echaría de menos aquellos tiempos en los que los azafatos te magreaban el paquetillo con la excusa de comprobar que el cinturón de seguridad lo tenías bien abrochado. Quedamos en que iría a Málaga justo después de Reyes y así quedó la cosa.

Cuando estaba en Gran Canaria en Navidades, le mando un mensaje para recordarle que quedaban quince días para visitarlo y Sergio me dice que no va a estar allí porque su empresa lo manda pa’l quinto coño, al Oriente Medio porque en España ya no hay trabajo. Se iba la semana en la que yo iba así que no lo vería. Fue un drama de proporciones épicas y si no es porque ya me dieron el Oscar por otros papelones que he hecho, en esta ocasión lo gano seguro. Al menos me quedaba el consuelo que tras dieciséis años visitando Málaga, soy parte de la familia y no solo me lo dicen cuando los obligo a punta de cuchillo sino que yo también lo siento así.

El viernes, trabajaba hasta las doce de la mañana y a esa hora me echaba a caminar hacia la estación de Hilversum para coger el tren que me llevaría al aeropuerto.

Yendo a Schipol desde Hilversum

Yendo a Schipol desde Hilversum, originally uploaded by sulaco_rm.

Sobre la una llegaba al mismo y aproveché para comer algo y comprar un montón de chocolate Leonidas antes de ir a pasar el control de inseguridad. Tenía mis tarjetas de embarque en el formato de teléfono y al ponerme en la cola descubro que en Schiphol han cambiado las reglas. En un solo paso han cruzado la línea de ser el mejor aeropuerto para los pasajeros en Europa a una puta mierda del copón. Mientras estábamos en la cola, una tipa que tenía hasta bigote nos dice que además de los portátiles y los líquidos hemos de sacar las cámaras de los bolsos y trolleys así como todos los cables y cargadores que lleváramos. Total, que la cola no se movía y cada persona llevaba cinco bandejas con sus cosas. En mi caso, la maleta entera desarmada ya que llevaba la cámara DSLR con dos objetivos, el cargador del iPad con los cables para el iPad, el iPhone, un cable para los auriculares bluetooth y el cargador de las baterías de la cámara. Las botas, con una placa de metal que canta en cualquier aeropuerto del mundo no pitó nada pero aún así no me salvé del tocamiento más brutal que me han hecho nunca. El tío me cogió los güevos y los meneó para ver si llevaba en las bolsas algún arma, me estiró el rabo para ver si era de verdad, me tocó las piernas, me metió las manos en los calcetines, me sobó los pezones hasta ponérmelos duros y casi me mete los dedos en la boca para ver si escondía algo en el paladar. Una vez pasado esto y con mis cuatro bandejas más la mochila vacía esperando y bloqueando la cinta, otro tipo me pide que le abra la bolsa de la cámara y la saque, que separe el objetivo que llevaba adosado al cuerpo de la cámara, que abriera el otro objetivo, que encendiera el iPad, tocó los cables y cargadores y perdió otros cinco minutos. El hombre que iba detrás de mí y al que le estaban haciendo lo mismo (ya que al parecer era a todos los pasajeros) se cagaba en la puta que jiñó al de seguridad y yo le daba la razón. Después de que acabaron con nosotros nos negamos a llevarnos nuestras cosas y nos quedamos en la cinta otros cinco minutos rehaciendo el equipaje mientras la gente esperaba y desesperaba, los empleados de seguridad nos miraban de mala hostia y nosotros recogíamos aún más despacio para mostrar nuestro descontento. La próxima vez pienso pegarme media hora allí bloqueando la máquina hasta que se cansen y cambien las reglas.

Una vez pasada esta experiencia tan negativa me fui a la tienda de productos para Gourmet a comprarme una botella de agua ya que todo el mundo sabe que en esa tienda es como veinte céntimos de leuro más barata. Me acerqué a la puerta de embarque de mi avión y me puse a ver una serie en el iPad.

Avión de Vueling en Schiphol

Avión de Vueling en Schiphol, originally uploaded by sulaco_rm.

El avión llegó quince minutos antes de la hora prevista y todos nos emocionamos pensando que saldríamos también antes de tiempo pero el vaciado fue una tarea interminable. En Fueling te cobran por ir sentado en la parte de adelante del avión y como a mí mientras me lleven me la suda, me colocaron en la última fila así que fui el tercero en entrar y busqué mi rincón y me atrincheré. A mi lado se sentaba una pareja de Orcos holandeses que no duraron demasiado ya que había espacio por delante y cuando se completó el embarque se cambiaron dejándome la fila al completo para mí. Pese a no ir lleno, tardaron un montón en el embarque y entre pitos y flautas salimos unos diez minutos después de la hora prevista.

Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión pero vuelvo a reincidir en el concepto. Los asientos de avión diseñados por cierta compañía que ha elegido Fueling para sus aviones son la mierda más grande del universo conocido y del desconocido. Tienen una especie de buzón en el que no puedes meter nada y lo peor es que cuando abres la mesa ese sobre tiene rendijas y te cae encima la mierda que dejan los pasajeros anteriores y que por supuesto las cuadrillas limpiadoras no limpian ya que han de hacer su trabajo en dos minutos y medio y se saltan esas cuevas de basura. Además son incómodos que no veas y les deben poner un hierro dentro para que se te clave en la espalda porque siempre me dejan como a la madre del vorbón, cambado como una moto aparcada.

Por suerte la pista de despegue estaba al lado y solo tuvimos que esperar por otro avión antes de comenzar a correr por la pista. El avión era un Airbus A320 y nunca pensé que diría esto pero me gustan más los Boeing B-737. No sé por qué pero el Airbus cuando despega hace unos ruidos chunguísimos como si las juntas se fueran a romper. Me da un mal rollo del quince. Las azafatas iban por detrás de mí despellejando a una compañera que debe ser familia de la gallina Turuleta porque anda cogiendo huevos por todos lados. Al poco d estar en el aire teníamos una vista fabulosa de Schiphol y las aguas que lo rodean y aproveché para hacer una foto:

Schiphol desde el aire

Schiphol desde el aire, originally uploaded by sulaco_rm.

En vuelo tuvimos la típica bobería con el mercadillo de productos a precios abusivos y el empute de la azafata con unos holandeses que se trajeron su propia cerveza, algo que al parecer está prohibido. Ella se lo dijo y se lo repitió y ellos siguieron sacando cerveza tras cerveza. Creo que cada uno se trajo al menos seis y se las tomaron en las dos horas y pico de vuelo.

Aterrizamos justo en hora y al llevar únicamente equipaje de mano, recorrí la dantesca distancia hasta la salida, un trayecto escandalosamente largo y mal señalizado por el que los que hicieron el aeropuerto de Málaga deberían estar muy orgullosos y noté que los de los coches de alquiler han puesto pegatinas de pisadas en el suelo para guiar a la gente hasta ellos, algo que se explica porque en ese aeropuerto no encuentras ni a una ballena si se te pierde. Es otra de esas obras faraónicas que en España se hacen porque el dinero sobra y el ego de los políticos es infinito y que jamás fueron pensadas para que las usen los pasajeros. Por desgracia en este aeropuerto hay vuelos y somos los que lo usamos los que nos tenemos que joder.

De mi estancia en Málaga hablaré en otra anotación. Solo decir que al recogerme la mujer de Sergio, nos fuimos a buscar a su hijo a la piscina y en la puerta del recinto deportivo estaba la pasma y una ambulancia y en la calle tirado un muerto, un tipo al que le dio un infarto allí mismo y ahí se quedó. Si no fuera porque los policías parecían perros bulldog con la rabia le hago un vídeo al hombre para acompañar la anotación pero ahí lo dejamos.

Como me salto las actividades turísticas, avanzamos hasta el domingo por la tarde en el que a las seis me devolvieron al aeropuerto. Crucé el control de seguridad en el que no me pidieron que sacara nada de la mochila pero sí que me pidieron que me quitara las botas porque pitaron y tras este pequeño contratiempo me puse a buscar las máquinas en donde se pueden comprar botellas de agua a menos de la mitad de precio de las tiendas. Las tienen escondidas como si fuera algo delictivo pero di con ellas, me aprovisioné y en una de las tiendas libres de impuestos y precios abusivos compré dos botellas de vino para regalarle al Rubio en futuras visitas a su casa. El cajero me intentó colocar por veinte céntimos de leuro una bolsa que no vale ni dos céntimos y que ni siquiera puedes reutilizar y me negué. Guardé el vino, me compré un capuchino en una de las cafeterías y me apalanqué a ver series. Mi avión llegó casi treinta minutos antes de tiempo y el embarque se produjo también antes de la hora prevista. De hecho, despegamos once minutos antes de la hora oficial y el piloto nos dijo que aterrizaríamos una media hora antes, o sea, sobre las diez y media. En el avión íbamos prácticamente los mismos que dos días antes nos bajamos al moro y los que la vez anterior iban cargados de cerveza esta vez se subieron tan borrachos que ya ni podían beber y cuando no se pegaban o gritaban, dormitaban. Es lo malo de la globalización de los viajes de bajo costo, que ahora te tienes que juntar con chusma y gentuza con la que normalmente no respirarías ni siquiera el mismo aire. En mi fila llevaba una chama sentada en el pasillo y entre nosotros no había nadie así que teníamos espacio suficiente para oler nuestros propios peos. Cuando el avión estaba aterrizando, la chama encendió su teléfono CutreBerry y se puso a mandar mensajes con dos cojones, sin importarle que esté prohibido. Dejó de hacerlo después de que un tío le gritó y amenazó con hostiarla allí mismo y dejarla sin dientes. Por una vez en la vida y sin que sirva de precedente no aterrizamos en la patética y asquerosa Polderbaan y eso supuso que nada más tomar tierra llegáramos a la puerta de salida.

Llegando antes de hora

Llegando antes de hora, originally uploaded by sulaco_rm.

Como el avión aterrizó con más de media hora de antelación, pillé el tren para Utrecht de las once menos cuarto y a las once y media estaba en mi casa, tras disfrutar de un viaje en bici por las calles desiertas de la ciudad a dos grados bajo cero. Y así fueron las etapas de viaje del fin de semana, mi primer viajillo fuera de Holanda del 2013 al que le sucederá en marzo uno a Venecia que ya está confirmado y trataré de añadir otro a algún otro lugar baratito en febrero.

6 opiniones en “Bajando a Málaga y regresando un par de días más tarde”

  1. Se ponen moraos los muy morrazos. En Schiphol sufrí el mayor toqueteo por una tia que media 2 metros y en Berlín otra tia me tocó encima de las tetas en pleno verano con escote y que se veia que no podia llevar nada ahí.
    Vamos que la miré con ganas de decirla, te has quedado a gusto, no?

  2. Deberían de poner gente guapa de sexos contrarios para el toqueteo y con mucha delicadeza, en plan promoción para que la gente viaje mas agusto ¿No?
    :))
    Y las lesbianas y maricones podrian elegir el sexo del toqueteo…
    :))
    Salud

  3. Genín: NO! no deberían. Mejor cuanto más feos, desagradables y antipáticos, lo primero porque así cuando acabasen siempre te alegrarías, lo segundo porque te ahorras problemas (seguro que alguno/a querría hasta que lo llevasen al cuartito privado para “examen más exhaustivo”) y tercero, imagínate las colas de los que se harían los “sospechosos” para un cacheo de esos que dicen que son aleatorios… uff…
    sulaco, una pregunta, vale lo de vaciar la mochila, sacar cables y todo eso, pero por que te hicieron encender el ipad?

  4. Virtuditas, sí y a la gente con portátiles tenían que encender los susodichos. La próxima vez me hago el autista y no saco nada hasta pasar por la máquina y así me ahorro el darles el gusto de seguir sus reglas.

  5. ¡Vaya tela!… A mí, los tocamientos me los hizo una negra en Berlín. Y, a mi marido, le hicieron desmontar la cámara (porque decían que veían un cuchillo dentro ?????) en Schiphol. A este paso, dentro de poco tiempo, no existirá ninguna persona (que suela viajar en avión) sin tener ese tipo de experiencias.

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