Catedral, Buda y playa

El relato comenzó en El salto a Hanoi

Mi segundo día en Nha Trang me levanté como siempre antes de las siete y a esa hora ya estaba en la calle, comprando dulces en una panadería para desayunar. A esa hora el sol ya apretaba y yo quería hacer algo de turismo antes de ir a la playa, así que me eché a pasear ninguneando a todos y cada uno de los moteros que querían llevarme en sus motocicletas, a todos los vendedores de gafas que son tan vilo pollas que no ven que llevo gafas de sol puestas, a todas las vendedoras de paquetes de cigarrillos falsos y a todos los taxistas que me gritaban maifren y que esperaban que yo girara la cabeza y admitiera su presencia. Gracias al CityMaps2Go ni siquiera dudo de la dirección que tengo que seguir y avanzaba decidido hacia mi primera parada, que no era otra que la Catedral de Nha Trang, edificio construido entre 1928 y 1933 en estilo gótico francés, simple, no muy grande pero bastante elegante. Está en una pequeña colina junto a la estación de tren a la que se accede tras esquivar un puñado de pedigüeños profesionales. El edificio no da mucho juego y en unos instantes lo has terminado de ver.

Desde allí seguí pasando por delante de la estación de tren y llegué a la Pagoda de Long Son. En la puerta, timadores profesionales van de uniforme y se hacen pasar por algún tipo de grupo que te cobra por visitar un lugar gratuito aunque en mi caso se toparon con mi ceguera y sordera selectiva que ni los veía ni escuchaba y con los años he alcanzado tal grado de control que puedo mirar a través de ellos y hacerlos dudar de su mera existencia. Visité la Pagoda, nada del otro mundo y a estas alturas de mis aventuras por el sureste de Asia puedo decir que las he visto mejores y después subí a ver el Gran Buda Blanco, del que mi guía de viajes decía que es enorme y se puede ver desde cualquier lugar de Nha Trang. El que lo escribió debe tener visión con rayos equis porque puedo confirmar que no se ve desde prácticamente ningún lugar de la ciudad y no es GRANDE si como tal entendemos los Budas de Birmania o incluso el de Hong Kong. Para ser sincero, es una atracción mediocre y que no merece el esfuerzo. Al regresar me desvié por otra calle porque la Chinita quería que le hiciese un favor. Cuando estuvo en diciembre en Vietnam, se hicieron un montón de ropa a medida en los sastres de Hoi An (o sea, como si dijéramos, falsos Harmani, D&J, Verzache y similares y en lugar de mandarlos por correo desde esa ciudad o llevarlos con ellos, decidieron enviarlos desde Nha Trang. Encontraron una minúscula oficina de Correos que además era la recepción de una pensión y bar y agencia de viajes y lo mandaron desde allí. nunca llegó a Holanda. La Chinita me obligó a ir al sitio a preguntar si podían averiguar si había pasado algo y yo fui tan feliz, pensando que el numero 22 seria fácil de encontrar. Di con el número y allí no había pensión, ni oficina de Correos ni nada de nada. Frustrado, seguí avanzando por la calle y encontré, una cuadra más al sur, otro numero 22 sin nada y en la siguiente cuadra había un tercer numero 22, el cual tampoco se correspondía con mi descripción. En el cuarto por fin cuadraron las cosas y hasta pude hablar con la vietnamita que llevaba la oficina de Correos y la recepción, la cual me pidió que me pasase dos días mas tarde para hacer una investigación. Regresé a mi hotel, largué la cámara, cogí el bañador y la toballa y me fui a la playa hasta las doce, me refugié en el hotel hasta las dos y regresé a la playa hasta las cinco. En Vietnam, bancos, museos y muchas empresas cierran de once y media de la mañana a una y media por la caló tan grande que hay.

Después de mi sesión de sol de tarde, salí buscando el que supuestamente es el segundo mejor restaurante de la ciudad y no lo pude encontrar con la enrevesada numeración que tienen. Acabé comiendo en el Cafe des Amis, simple y algo básico pero con comida decente y en el que Te REGALAN un plátano de postre, algo que indicaban como extraordinario muchas de las personas que habían dejado criticas del local.

Tras la cena, me di un paseo por la playa para ver si merecía la pena ir con la cámara pero no acabó de impresionarme. Y así acabó mi segundo día de relax, sol y playa en Vietnam.

El relato continúa en Las Torres Po Nagar Cham y más playa

5 opiniones en “Catedral, Buda y playa”

  1. Lo genial debió ser la cara de la tía de la oficina de correos cuando entendió que le venían a reclamar desde Holanda. Uf! pagaba por verlo.

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