Cenas de invierno en casa

El sábado a las ocho y media de la mañana yo ya estaba metido en la cocina preparando la cena. Un grupo de amigos venía a mi casa y en lugar de currar cuando ya están allí, yo prefiero hacer el trabajo con antelación y después disfrutar de la velada. En esta ocasión elegí un menú de invierno, sencillo y con dos platos y un postre pequeño, aunque mi plan original incluía un postre también más currado. Uno de mis amigos ha descubierto ya de viejo que es alérgico a todo y se ha vuelto tan talibán en el asunto como yo con los fumadores. Por culpa de él he tenido que procurar que los platos no rozaran sus alergias y por eso, el postre era una pesadilla, ya que si me prohíbes usar leche, mantequilla o harina, el mundo se termina para mí.

Para solucionarlo opté por los Suspiros de Moya, aunque en la versión de la BBC que los cocina a más baja temperatura y se quedan blanditos y deliciosos por dentro. De primero me había planteado mi cuarto intento de este invierno con una crema de calabaza y la receta me la pasó la asistente personal del presidente de la compañía que paga mi nómina o eso que antes llamábamos su secretaria, solo que nos hemos vuelto unos pedantes e igual que no podemos decir coreano de mierda o musulmán de mierda, ahora hay que llamar asistente lo que no es más que una secretaria. La receta es de un masterchef del programa de Australia y antes de que alguien me lo pregunte, jamás he visto estos programas ni planeo hacerlo y me la suda enormemente lo didácticos y entretenidos que puedan ser. Soy de los que creen firmemente que un minuto gastado en reality shows es un minuto perdido para la pornografía y prefiero ese segundo campo para gastar mi escaso tiempo libre. La receta es totalmente distinta a las que había preparado anteriormente y mira que he estado pidiendo a todo el que conozco que me pase las suyas y probé tres este invierno.

La receta tiene bastantes ingredientes, alguno especial y sin embargo no requiere un tiempo excesivo de preparación. A las diez de la mañana ya la tenía lista. Esta fue la única a la que le hice una foto en el momento de servirla:

Crema de calabaza

Crema de calabaza, originally uploaded by sulaco_rm.

Hice una cantidad suficiente para diez personas y al final me sobraron tres porciones que ya he congelado y eso pese a que los cuatro visitantes repitieron. Esta mal que yo lo diga pero esto es un clásico instantáneo y va directo a mi colección de recetas, así que no os extrañe si la pongo uno de estos viernes. Creo que ya no buscaré más. Tengo mi crema de calabaza. Ese era al primer plato, aunque para ir abriendo boca hice unos Dátiles con bacon y puse queso manchego, el cual por supuesto no podía comer el alérgico, aunque su mujer sí que se encochinó.

De plato principal viajamos a las islas Canarias y preparé una Garbanzada, la cual podría haber sido plato único. Hice una cantidad brutal y todo el mundo repitió y aún así se llevaron porciones para el día siguiente y aún me quedó una para congelar para otro día. A mi Garbanzada le puse un par de morcillas para darle algo más de sabor y unos taquitos de jamón serrano y estaba que te cambabas de puro gusto.

Mi postre original eran unos polvitos uruguayos pero entre que llevan galleta y dulce de leche, resultaba imposible. Los haré otro día porque esa es otra receta que quiero añadir a mi colección. Para acompañarlo todo elegí una selección de tres cervezas de trigo alemanas y la nueva Kornuit de Grolsch.

La cena fue un exitazo, algo que era de esperar y cuando se marcharon de mi casa sobre las nueve de la noche (llegaron a las cuatro de la tarde, puritito estilo holandés con la cena sobre las seis …) iban bien contentos. Para cuando habían puesto en marcha sus coches el lavavajillas ya se encargaba del trabajo más duro … Se me olvida comentar que me regalaron una vela con forma de manzana mordida (ji ji ji …) y un montón de cervezas Erdinger y Dubbel …

El fin de semana próximo me toca a mí colgarme de amigos y lo pasaré en Málaga, espero que comiendo tapitas y cositas ricas …

15 respuesta a “Cenas de invierno en casa”

  1. Yo también quiero esa receta, aunque la calabaza no se compra mucho en casa porque cuesta mucho quitarle la piel, cascara o como se llame.
    Si tienes algún truco para que me resulte mas fácil cuéntamelo.

  2. Montse, en mi receta no se le quita la cáscara. Se hornea primero y después se pasa por la batidora.

    Genín, además del dolor de cabeza 100 x 100 seguro si tomo un vaso de vino, su sabor no me gusta. Siempre me da la impresión de estar tomando bisolvon o fluimucil y créeme, no soy fans de esos productos.

    Las hembras se trajeron vino blanco para cenar y se bajaron una botella.

  3. Yo tambien tuve gente a cenar el sábado, solo que los horarios holandés y español se ve que no son ni parecidos, porque mis invitados se fueron a las cuatro de la mañana, jejejeje. Me curré mi famoso jamón asado (que no es por nada pero hasta ganó un premio y todo), más que nada porque con la cantidad que hago, o tengo invitados, o tengo jamón para una semana.
    Las cremas de verduras las hago todas con la misma base o muy parecida, así que estoy deseando ver eso de la receta nueva para la crema de calabaza, aunque he de reconocer que lo de tener que pasarla por el horno y todo eso no me tiene buena pinta, a mi me lleva diez minutos escasitos, y me da que tu receta va a dar más trabajo y llevar mucho más tiempo. Si lo compensa con su sabor, valdrá la pena.

  4. Virtuditas, a mí si se van de mi casa y en las siguientes veinticuatro horas comen algo me parece que he fracasado. Los encochiné hasta que me imploraron que parara. Tuve que usar los calderos de 5 litros tanto para la sopa como para la garbanzada, que llevaba mismamente un kilo de garbanzos secos que se bebieron el agua del Rín cuando los puse en remojo.

    La receta de la crema de calabaza requiere una hora de horno para la calabaza y algo de tiempo para preparar el resto, pero es más bien tiempo que trabajo. Eso sí, dudo mucho que nadie haga su cremita con beicon, puerro, cebolla, apio, sirope de arce y vete tú a saber que más y todo eso molido. Aún no sé si compartiré la receta. Es demasiado buena como para que la plebe la comience a hacer y la popularice y además, no está en absolutamente ninguna bitácora en cristiano, con lo que yo me lo curro y todos me lo copian.

  5. Al menos en mi caso puedes sentirte orgulloso, cuando copio (descaradamente y sin ningún tipo de remordimientos) tus recetas, SIEMPRE digo de donde las saqué. De hecho tengo una amiga que se ha descargado Cocinillas en el iPad después de probar varias de tus comidas en mi casa.

  6. El vino bueno no da dolor de cabeza, pero si no te gusta no te gusta. Pero hay muy buenos vinos con sabores muy diferentes.

  7. Luis, ya sean Riojas, Valpedepas, Penedés, Navarra, de Sudáfrica, Australia, Chile o Argentina, todos, todos, todos me producen dolor de cabeza. Al parecer hay explicación para ello e incluso Rodolfo me indicó una vez los que hay que tomar para evitarlo. Como su sabor no me gusta, nunca me he preocupado en investigarlo. El de lanzarote es particularmente insidioso y los vinos caseros de cierto antro de san Mateo me atacan incluso antes de abandonar el local.

    Los únicos vinos que me gustan son los super-mega-baratos de la cuenca del Rín en Alemania, que son como refresco y tolero el champagne y esos no suelen dar tanto dolor de cabeza. La cosa tiene hasta nombre, RWH syndrome o el síndrome del dolor de cabeza por el vino tinto

  8. Si es con el vino tinto, prueba el blanco, dicen por aquí (yo no bebo así que no puedo decirlo de primera mano) que nuestros albariños son buenos.

  9. Es curioso lo del síndrome, que no pasa con otras bebidas, ni siquiera con el vino blanco. A mí, la verdad, es que cuando tomo alcohol al día siguiente me suele doler la cabeza, pero me tomo mis copitas de vino o cerveza igual.

  10. A mí me pasa igual: vasito de vino = dolor de cabeza. Sin embargo, como a ti, no me pasa con el ron con miel (buenísimo…me encanta).

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