Chino Copión

Copycat es un término que usamos en inglés para referirnos a personas que copian lo que otros hacen. Yo he descubierto que tengo uno de esos, un copión que cuando se entera de lo que yo estoy haciendo se lanza a repetirlo con descaro. Se trata de mi amigo el Chino, esa leyenda de esta bitácora que tantos adoráis. Cuando yo compré mi casa, mi amigo no tardó ni una semana en copiarme y encima compró en mi misma calle. Así ha sido con todo y ahora ha dado una nueva vuelta de tuerca con lo de la mucama. Según se enteró se puso en movimiento para conseguir también una porque es justo y necesario que te limpien la casa y recojan tu mierda, sobre todo cuando tú nunca lo haces. Primero trató de lograr la opción más barata. Llamó a la cabezuda de su hermana y le dijo que a partir de ahora se tenía que pasar cada dos fines de semana por su casa a limpiarle que para algo le está pasando dinero mientras estudia corte y decepción en una escuela de moda de Amsterdam, estudios que una vez vuelva a su país le servirán para copiar los modelos de las cadenas de éxito europeas y venderlos con etiquetas falsas más baratos. Su hermana le dijo que ella es una artista, que tiene un MacBook y que no se ve limpiando, que eso es más de turcas de mierda y seres inferiores y ella nació en la GRAN China. Tras el fracaso llegó el momento para la reflexión y demás pero no iba a ningún lado. Preguntó a otros chinos de la provincia y estos le dijeron que lo mejor en estas ocasiones es casarte con una coreana que valen quinientos dólares y no hablan tu idioma pero que limpian y cocinan y hasta te la chupan. Sus amigos le dijeron que lo hace todo el mundo, que desde que su país comenzó a vender las niñas a los europeos han descubierto que mejor una coreana, que pese a lo cabezudas que son están muy bien. El Chino aún no quiere seguir la vía coreana y todavía confía en casarse con una China de pura cepa así que finalmente se tuvo que atener a razones. Quedó conmigo para tomar un café en el trabajo y con el rabo entre las piernas (como siempre) me comentó que quería contactar con mi limpiadora para que se haga también su casa. Sus palabras exactas fueron: Yo casa tuya ver y limpiadora comprobar para llamar y luego casa mía hacer ? o sea que quería revisar mi casa para ver si mi limpiadora cumple los criterios mínimos de calidad que él exige a una profesional de la fregona. Esto viene de una persona que tiene una colonia de microbios del tamaño de nueces en su ducha y una bola de pelo del tamaño de una manzana en su lavamanos por no contar que el retrete de su baño principal dejó de funcionar hace un año y aún no le ha echado un balde de agua. Traté de explicarle que mi casa en un mal día está más limpia que su casa cualquier otro día y que tras el paso de la limpiadora no se puede comparar con la de él pero no hubo manera. El hombre estaba muy interesado en saber qué instrucciones le doy a la limpiadora y como le dirijo el trabajo. Cuando le conté que yo le dejo el dinero encima de la mesa y que ella sabe lo que tiene que hacer sin que yo le diga nada no se lo podía creer, seguía insistiendo en que hay que indicarle los lugares a limpiar y explicarle como quieres que lo haga. No me hizo ni caso. Su otra preocupación era relativa a lo que yo hago para que no me robe nada o me quite mi porno. Me preguntó si cierro alguna habitación con llave o lo escondo en el ático. Yo le respondí que en mi casa no hay nada que ocultar y que si a ella le interesa el porno que tengo se lo puedo grabar en un par de DVDs para que se lo lleve. De paso le pedí que me grabe las películas de chinas fornicadoras que tiene porque puede que me interesen pero eso no le gustó nada.

Un día después de pasar mi mucama por casa vino el Chino a pasar revista. Le obligué a quitarse los zapatos a la entrada y entró mirando rincones, tocando muebles con el dedo y comprobando que todo estaba limpio. No me lo podía creer. Le prohibí subir al piso de arriba así que se tuvo que conformar con una inspección ocular de la planta baja. Estuvo diez minutos mirando aquí y allí y haciendo preguntas sobre el operativo y el tiempo que le había tomado a la mujer el realizar su tarea. Como yo no estaba en la casa no le pude responder y le dije que tampoco me preocupaba, que yo pago, ella realiza un servicio y si no estoy satisfecho no la vuelvo a llamar.

Le ha tomado semanas de meditación y el domingo me confirmó que la mujer ya está yendo a limpiarle, o más concretamente una amiga suya porque la mía está muy ocupada y no puede ir a su casa. Me contó que está muy satisfecho del resultado, que la casa queda muy bien y que no hay ni que darle órdenes, que ella sabe todo lo que hay que limpiar y como hacerlo. Ni me molesté en responderle. No merece la pena. Le he contado que estoy yendo a la piscina a nadar una vez por semana, que he comprado acciones de cierta compañía que seguro van a subir como la espuma y que estoy buscando trabajo. No me dijo nada pero sé que ya se debe haber apuntado a una piscina, posiblemente ha comprado las acciones y debe haber enviado su currículum a un huevo de compañías. Lo echaré de menos cuando ya no trabajemos juntos …

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