Con ratas y sobras

Con ratas y sobras

Con ratas y sobras, originally uploaded by sulaco_rm.

Lo de las certificaciones ha sido siempre un gran misterio. Las empresas se gastan dinerales en permitir que otras compañías los auditen y después de un par de días de mucho arte dramático y peloteo vario consiguen el famoso sello que certifica la calidad y garantiza a los clientes que esas compañías trabajan según un conjunto de normas que no siempre son las más adecuadas, pero que como te dan un sello y unos bonitos certificados para poner en las paredes a la entrada de la compañía, molan un montón.

Parece que la cosa sí que está muy mal en España y hasta las compañías constructoras han de apelar a esos bajos instintos de lo barato para atraer a los clientes. En esta se han pasado un par de pueblos. No puedo imaginar a nadie que le apetezca el menú que proponen estos por más que estén certificados por todo Dios y gran parte de sus obispos. O quizás cuando te entreguen las llaves de tu casa te lleves la sorpresa porque ya está habitada por esos simpáticos animalillos que son las ratas.

La imagen la pillé en Zaragoza, ciudad por la que pasé en mayo del 2008, justo unos días antes de aquella exposición fastuosa que iba a poner la ciudad en el centro del universo o algo parecido y que no parece haber conseguido el resultado esperado. A menos que seas China o la India y tengas cientos de millones de personas para llenar esos eventos, lo mejor es no derrochar el dinero en fastos que solo engordan el bolsillo de los constructores y los políticos y dedicarlo a cosas que sí que necesiten todos los ciudadanos. Soy consciente que España es el país de la pandereta y el concepto de emplear el dinero para mejorar las infraestructuras o para incentivar la investigación y el desarrollo no existe. Todos seremos como una piña para conseguir esos objetivos tan importantes como la Olimpiada de Madrid y el mundial de fútbol. Eso es lo que realmente importa.

9 opiniones en “Con ratas y sobras”

  1. hola¡
    lo mas gracioso de las certificaciones es que una empresa PAGA a otra empresa para que la certifique…es decir…¿tu crees que la otra empresa se va a arriesgar a no darle el certificado, por muy mal que esté?…¿quien audita? Lo digo porque he trabajado en empresas certificadas que no lo cumplían, se traaba de rellenar formularios y chimpún.
    hala , a seguir bien, y abrígate

  2. Mi empresa es un buen ejemplo. Los auditores solo miran en donde nosotros les señalamos y después hacen el paripé y siempre tienen un par de pequeños cambios que hay que arreglar para la siguiente visita. A mí cuando alguien me dice que trabajan según algún estándar y están certificados, me parto la polla de risa.

  3. pienso que debería ser una cosa seria, si de verdad quieren que esos sellos nos den confianza. Aquí en españa (en minusculas) auditan empresas privadas, es decir, te-doy-el-sello-si-tu-me-das-la-pastuqui. Yo pienso que debería auditar el estado, asi nos aseguramos que no se casan con nadie…pero vamos al tem de siempre, que si no se puede aumentar el funcionariado, que si hay que adelgazar el estado, bla,bla,bla. ¿Tú sabes la cantidad ridícula de inpectores de seguridad laboral y de hacienda (por ejemplo) que hay?…y esto desmbocaría en otro problema: estarían todos untados….España me desespera, amiguete.
    tot ziens

  4. Nosotros nos hemos acreditado en este último año y es de risa, sólo les interesa que tengas millones de papeles, no les interesa, para nada, cómo trabajas y si lo haces bien, sólo que lo parezca. Una “absurdez” total.

  5. Como se nota que no trabajais en sanidad…. a nosotros nos miran con bastoncillos de los oídos hasta por debajo de las puertas, ¡que no me parece mal, ojo!

  6. El día que los que vienen a mi empresa trabajen de verdad, les damos una ovación y los despedimos en la puerta con lágrimas de emoción sincera en los ojos. Que yo sepa, vienen por el almuerzo gratis y las putas del barrio rojo, de las de calidad que se lavan el chumino al menos una vez al día y no les hiede.

  7. Yo sí trabajo en sanidad y es espeluznante la cantidad de tonterías que hay que hacer, cuando lo importante es lo que hay que arreglar

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